«No solo era dolor, era temor porque Alba infunde pánico»

02/07/2019

Victoria Rosell declaró que perdió «tres años» de su vida por culpa del acusado. La diputada sostuvo que su vuelta al juzgado tras dimitir de la política en 2016 «fue muy dura, fue tremenda, ya que sabía que todo lo que se estaba publicando era mentira», manifestó

La magistrada en servicios especiales y diputada electa, Victoria Rosell, declaró en la segunda sesión del juicio por el Albagate que su relación con el acusado Salvador Alba «siempre fue notoriamente mala» y que después de convertirse «en una víctima se convirtió en una persona que me causó más que dolor, era temor porque Alba causa pánico», sostuvo.

En este procedimiento, la Fiscalía acusa a Salvador Alba de haber manipulado una causa penal sobre delitos fiscales presuntamente cometidos por el empresario Miguel Ángel Ramírez para perjudicar profesionalmente a Victoria Rosell para favorecer la admisión a trámite de una querella contra ella realizada por el entonces ministro del PP José Manuel Soria.

Rosell protagonizó la jornada de ayer al estar más de dos horas y media respondiendo las preguntas de las partes que la interrogaron, entre otras cuestiones, acerca de su labor en el Juzgado de Instrucción número 8, su relación con Alba, la fiscal Evangelina Ríos y el expolítico José Manuel Soria, los vínculos de su pareja sentimental –el periodista Carlos Sosa– con el empresario Miguel Ángel Ramírez o su estado de salud tras tener que dimitir como diputada en 2016.

«Siento que por su culpa perdí tres años de mi vida», dijo, detallando que en la campaña electoral de 2015 sufrió un «cuadro de estrés desproporcionado» a raíz de la presunta maniobra realizada por el juez Alba «que llevó a cabo para favorecer a mi rival directo en las elecciones, José Manuel Soria». Y lo hizo el acusado, según manifestó Victoria Rosell, a base de calumnias e incluso manifestó que era «como nuestro comisario Villarejo, una persona que miente mucho».

«No solo era dolor, era temor porque Alba infunde pánico»

La testigo personada también como acusación particular detalló como, al regresar a su juzgado después de dimitir en Madrid, su día a día fue «muy dura, fue tremendo ya que se publicaron muchas cosas falsas sobre mí y solo yo sabía la verdad acerca de lo sucedido. Todo lo publicado era falso pero, a pesar de eso, me encontré con un muro infranqueable a la hora de poder contar la verdad ya que intenté hablar con la prensa y los que contaron cosas inciertas me decían que la fuente era judicial», detalló.

Describió al juez Salvador Alba como «nuestro comisario Villarejo, es una persona que miente mucho»

Por eso, relató que su estado físico, psicológico y profesional se vio mermado sufriendo «una crisis de ausencia muy fuerte, incapacidad intelectual y de voluntad de memoria derivada del estrés que me condicionaba en mi trabajo», desvelando que estuvo de «baja varias veces». Además, añadió que todo este proceso le causó un enorme perjuicio económico ya que «tenía un plan de vida en Madrid por cuatro años, alquilé una casa pagando seis meses, hice una mudanza y luego me tuve que volver a los cuatro tras la querella que presentó Soria y que fue posteriormente archivada. El lucro cesante fue importante».

«No solo era dolor, era temor porque Alba infunde pánico»

La actual diputada electa por Podemos negó que en su instrucción de la causa contra Ramírez solo hubiese dictado dos resoluciones en un año: «En 2014, desde el 28 de enero hasta el 30 de julio fueron un total de 12» y también desmintió que la fiscal Evangelina Ríos le hubiese pedido que impusiera una fianza al empresario investigado –«nunca lo hizo»–.

Sí admitió, a preguntas de la defensa de Salvador Alba que, tras su reincorporación, estaba en un grupo de Whatsapp en el que figuraban varios compañeros de la judicatura llamado Amenaza al Alba y denunció que el acusado «llegó a contactar por correo electrónico con Ramón Francisco Arnau, que había sido condenado por homicidio, para que le diera información mía y apartarme de la carrera judicial».

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