La «fría reacción» delató a Sira ante el cadáver en el bidón

02/07/2019

La policía sospechó de la mujer que tiró el cadáver de su pareja al mar en un contenedor tras causar su muerte en Gran Canaria ante la "reacción muy fría" que tuvo al ver fotos del cuerpo en que "se veía que estaba putrefacto", pues "no mostró nada, le dio igual", según asegura el agente que dirigió la investigación del caso.

En la segunda jornada del juicio con jurado que se desarrolla en la capital de la isla contra Sira M.Q.M., el agente que dirigó la investigación policial rebatió la versión de la acusada de que la muerte del hombre con que convivía fue accidental, posibilidad que ha descartado debido a que al preguntarle por qué sabía sobre lo que le pasó "dijo que lo había llevado al aeropuerto" en una fecha posterior al hallazgo del cadáver.

Una mentira que se sumaba a otras que había dicho antes tanto a su propio novio como a la familia de esta, que asegura que había comentado que era Guardia Civil y que estaba embarazada de gemelos sin que ni una cosa ni otra fueran verdad, ha destacado el policía.

"No creíamos que la muerte fuera accidental", porque "todos los familiares decían que estaban en Madrid con los gemelos" y que mandaba imágenes de los bebés que posteriormente se descubrió que "eran fotos sacadas de internet" que usó para hacer creer su engaño, ha insistido.

Gracias a un tendero

En cuanto a cómo se confirmó que el bidón con el cadáver había sido arrojado al mar por la mujer y una amiga suya que la ayudó, ha relatado que fue posible gracias a "un tendero del barrio de La Isleta, que vio en las noticias que se había hallado un cuerpo y comentó que días antes una vecina del barrio le había venido a pedir una carretilla" para presuntamente "mover un bidón de una amiga, con un perro muerto en su interior".

Y añadió que esa misma persona compró una botella de lejía, algo que dijo que "le extrañó porque fue dos días antes de que apareciese el cuerpo", ha proseguido el agente.

Al tiempo que ha rebatido el planteamiento de la defensa de la amiga de Sira M.Q.M a la que se juzga junto a ella por supuesto encubrimiento de su crimen de que ignoraba lo que había dentro, porque "dice que no abrió el bidón, pero tuvo que abrirlo para echar el líquido", ha argumentado.

Escalón y tres puñaladas

También ha mostrado su desacuerdo respecto a lo narrado por la principal encausada sobre que el hombre murió porque les estaba pegando a ella y a su hijo y solo le empujó para defenderse y huir sin darse cuenta de que se había hecho una herida mortal al caer porque se golpeó la cabeza con un escalón, entre otras cosas porque su cadáver "presentaba además tres puñaladas".

El agente ha explicado que la localización de Sira M.Q.M y su detención se realizó en Asturias, fruto de un seguimiento de un equipo de investigación que también indagó "en su pasado" averiguando que había hecho engaños anteriores similares "y seguía siempre el mismo modus operandi", a veces "se vestía de azafata, la dejaban en el aeropuerto, decía que estaba embarazada, siempre con la misma pauta".

Nada de sentimiento

Más tajante aún ha sido otra policía que ha afirmado que, en su primera declaración, "mentía descaradamente", como demuestra el que dijera que "a Daniel lo ha visto en una fecha cerrada en la que el cadáver de Daniel ya había aparecido, algo que ella desconocía", o inicialmente sostuviera que su historia sobre un embarazo de gemelos era cierta.

Asunto respecto al que "primero nos dice que sí pero luego lo desmiente", ha precisado.

La funcionaria ha recalcado igualmente como un indicio de culpabilidad de la mujer su reacción cuando le enseñaron fotos del cuerpo ya en clara descomposición de quien había sido su pareja, porque "no mostró nada de sentimiento, ni una pregunta, que es lo normal cuando te enseñan el cuerpo de alguien que conoces", según ha señalado.

100 euros y los rumanos

Otro testimonio que ha apuntado a la culpabilidad de Sira M.Q.M. ha sido el de un amigo de la víctima que ha declarado que aquella "decía mucho una frase", la de que "si ella tenía algún problema llamaba a papá Núñez, que con 100 euros le pagaba a los rumanos para que lo desaparecieran y lo tiraran a El Confital", precisamente en la zona del litoral de Las Palmas de Gran Canaria donde fue arrojado el bidón con el cuerpo de su pareja.

Entre los testigos citados en la segunda jornada de la vista oral de este juicio han estado también los padres de la víctima, que han asegurado, como otros varios, que la encausada les mintió fingiendo un embarazo de gemelos y que sostuvo el engaño incluso después de su muerte, quedándose con su móvil y mandándoles mensajes en los que, además, en varias ocasiones les pidió dinero que le enviaron creyendo que se lo solicitaba su hijo.