Crimen del bidón

Una vida llena de engaños que acabó de la peor manera posible

01/07/2019

Según la investigación, Sira María Quevedo ocultó a Daniel la existencia de un hijo anterior, al que presentaba como su sobrino mintiéndole también sobre su vida familiar y profesional. Al saber que su pareja quería ser padre y «tenía dudas sobre su relación sentimental», según la magistrada Virginia Peña, la acusada le mintió diciéndole que estaba embarazada de gemelos, noticia que compartieron con sus familiares diciéndoles que la fecha programada para el supuesto parto era el 28 de febrero de 2016.

Mientras, en febrero, Sira María puso un anuncio en internet para vender el coche de su pareja, y contactó con un comprador que lo adquirió por 500 euros. De esta operación no supo nada Daniel que, el 22 de febrero, incluso denunció ante la policía el robo del vehículo.

Mintió a la familia de Daniel diciéndoles que habían sido padres

Ante la inminencia de ser descubierta y tras una discusión en la casa de ambos en Telde, Sira María empujó a Daniel Ceballos que cayó golpeándose la nuca y luego lo acuchilló. Posteriormente, metió su cuerpo en un bidón que compró en Leroy Merlín con la supuesta ayuda de su amiga Vicenta, y lo mantuvo allí tres meses mientras decía a la familia del fallecido –haciéndose pasar por él– que todo iba bien. Luego, empezó a pedirles dinero con la excusa de que los bebés habían nacido con problemas y tenían que vivir un tiempo en Madrid huyendo de la isla.

Viaje.

En tierras peninsulares estuvo tres meses haciéndose pasar por azafata o mujer de negocios, conociendo a otros hombres a los que engañaba, pernoctando en hoteles de los que se iba sin pagar y luego manteniendo una relación con un varón gallego al que también conoció por internet y sufrió múltiples engaños por parte de la acusada.

Pero agobiada porque el casero de Telde la había amenazado con entrar al piso debido a los impagos y así iba a descubrir que aún estaba allí el bidón con el cuerpo de Daniel, Sira María regresó a la isla y, ayudándose de conocidos que no sabían nada de los hechos y con los que había mantenido relaciones a escondidas de la víctima, llevó el bidón desde Telde hasta La Isleta, lo guardó en dos azoteas hasta que lo lanzó al mar en Los Nidillos con la ayuda de la presunta cómplice.

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«Muy asustada» y «bloqueada».

Negó los hechos. Sira María manifestó que no sabía «si cuando cayó al suelo estaba vivo o muerto ya que estaba muy asustada y lo quería mucho», dijo. Añadió que fue a casa de su padre porque «estaba bloqueada» e inculpó a Vicenta diciendo que ella le dijo que «nadie me iba a creer», además de que «la idea de decir que en el bidón había un perro fue de ella también». Ninguno de los testigos manifestó haber visto a Vicenta en la casa de Telde.

Un mausoleo. Entre los numerosos datos curiosos que arroja este caso, está uno que no pasó desapercibido para los investigadores. Según varios testigos, Sira María tenía la intención inicial de esconder el bidón con el cuerpo de Daniel en la azotea de su casa construyendo una especie de mausoleo. Para ello, contactó con un albañil al que le planteó la posibilidad de fabricar un «cuarto para tapiarlo» en la azotea propiedad de la comunidad de vecinos. Posteriormente desistió de esa idea y tiró el bidón al mar.

Perfiles falsos. Sira María, según los testigos, tenía varios perfiles falsos en redes sociales en los que se había pasar por azafata o policía. A unos les hacía ir al aeropuerto a buscarla vestida de azafata ya que les decía que venía de trabajar aunque realmente trabajó de limpiadora y vendiendo colchones. A otros les comentó que era policía nacional y que estaba de baja porque unos rumanos le habían dado una paliza y por eso era discreta y no se hacía fotos. También usó el engaño de decir que estaba casada con un piloto, que su padre estaba enfermo e incluso había muerto de cáncer, que su hijo no era tal sino su sobrino o que el vender colchones en un centro comercial era parte de una investigación policial secreta.