«Dijo que quería cargarse a esa hija de puta, a esa cabrona»

02/07/2019

El empresario declaró que el juez Salvador Alba le manifestó en su despacho que quería «acabar» con la carrera de Victoria Rosell y que él se prestó «al juego» porque lo había amedrentado de forma «mafiosa, con maneras propias del Chicago de los años 30. Una auténtica mafia», señaló. Apuntó que grabó la charla como medida de «autoprotección»

El empresario y presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, declaró que el magistrado Salvador Alba le había manifestado en la reunión que mantuvo en su despacho que este quería «acabar» con la carrera de Victoria Rosell y que se había prestado a este «juego porque él era juez y me estaba jugando mucho a pesar de que actuaba de forma mafiosa», manifestó.

Ramírez apuntó que Alba le dijo en la reunión que grabó con un dispositivo secreto que «quería cargarse a esa hija de puta, a esa cabrona –en referencia a Rosell–. Eso es lo que se escucha en la grabación que aporté, que quería acabar con su carrera judicial y política», detalló.

El empresario, a preguntas acerca de por qué llevó una grabadora, dijo que lo hizo «como medida de autoprotección porque si no, no habría podido demostrar todo. Aún así, fui investigado por esto, por lo que imagina qué habría pasado de no haber grabado la reunión. Por eso me decidí a seguir el juego de un juez que me había amedrentado con prácticas propias del Chicago de los años 30. Una auténtica mafia», destacó.

El primer testigo en comparecer en esta vista oral insistió en que le resultaba «extraño que me citara a una reunión sin la presencia del secretario, abogado o fiscal» y que en la misma, «insistió en que le contara cualquier relación comercial o mercantil que tuviera con Carlos Sosa, la pareja de la juez Rosell. Yo fui a esa reunión en su despacho amedrentado porque ese mismo juez me había impuesto una fianza de 35 millones de euros, lo que me hizo perder clientes, un negocio en Miami y que los bancos me pusieran problemas, además de que incluso había amenazado a mi socio Héctor de Armas con detenerlo si no acudía a declarar a pesar de que estaba recibiendo tratamiento para un cáncer que sufría», contó. Y por ese motivo, abundó Ramírez, «intenté ganarme su confianza y le conté lo que creía que buscaba a pesar de que no fuera exactamente como había sucedido porque ahí valía todo».

La defensa de Alba le insistió en la grabación que realizó y Ramírez explicó que «guardé una copia en una caja fuerte mía y otra en la de mi persona de confianza y mandé a que formatearan el dispositivo, para que cuando lo entregara al juzgado nadie pudiera manipularlo» y solo pudiera ser recuperado por expertos de la Guardia Civil. «No es la primera vez que veo que una prueba importante desaparece en los juzgados y por ese motivo tenía que asegurarme de que la mía llegaba y no iba a pasar nada raro».

Ramírez negó la veracidad de la carta entregada por Héctor de Armas y que Rosell le hubiese favorecido en la instrucción de su procedimiento: «Más bien lo contrario. La querella inicial era por un delito contra la Hacienda Pública y ella lo amplió a otros dos: fraude a la Seguridad Social y delito contra los trabajadores».