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Profesionales de los equipos de las unidades Transcan tras mantener una reunión de coordinación. C7
Las unidades Transcan han prestado apoyo a 2.500 personas trans en los últimos tres años

Las unidades Transcan han prestado apoyo a 2.500 personas trans en los últimos tres años

Los cinco servicios, ubicados en Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, Gran Canaria y Tenerife, han atendido 14.000 consultas

Carmen Delia Aranda

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 30 de junio 2024, 02:00

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Desde el año 2021, cuando se aprobó la Ley de Igualdad social y no discriminación por razón de identidad de género, expresión de género y características sexuales, el Servicio Canario de la Salud se dotó de unidades de acompañamiento a las personas trans e intersexuales; las denominadas Unidades Transcan. El objetivo, garantizar la cobertura integral de las necesidades de salud de estas personas y su derecho a recibir atención sanitaria en condiciones de equidad.

Actualmente, hay en marcha cinco unidades en el ámbito de la Atención Primaria que se encargan de gestionar los casos; la de Gran Canaria, ubicada en el Doctoral; la de Tenerife, enclavada en el barrio de Ofra de la capital tinerfeña; la Fuerteventura, sita en un centro de salud de la capital majorera, la de La Palma, también en un centro sanitario de la capital palmera y la de Lanzarote, situada en el barrio de Titerroy.

Un total de 2.500 personas trans han recibido acompañamiento en estas unidades que trabajan de forma coordinada con otros profesionales tanto de atención primaria, como psicólogos o matronas, como de atención especializada, ya que muchas de estas personas requieren ser derivadas a endocrinología, cirugía plástica, rehabilitación, psiquiatría, dermatología o urología, entre otras especialidades.

«La forma de acceder a Transcan es a través del médico de familia, que se encarga de derivar al paciente a las unidades. También se puede acceder a través de una especialidad o por la mediación de algún colectivo», explica Nury Blanco, médica de la unidad Transcan de Gran Canaria, situada en el centro de salud de Doctoral.

Por su consulta pasan todo tipo de personas. «Desde infantes muy pequeñitos de cinco años a personas adolescentes, jóvenes, adultas y mayores», afirma la doctora, que precisa que la mayor parte de quienes acuden a la unidad tienen entre 16 y 30 años y son mujeres y hombres en similar proporción.

El acompañamiento consiste en ofrecerles toda la información necesaria para facilitarles su libre autodeterminación del género y en concienciar a sus familias para que entiendan este proceso. «Nos centramos en contar con el apoyo familiar para que el tránsito sea más fácil», comenta Blanco sobre un aspecto, el de la comprensión del entorno inmediato, que aligera de estrés a las personas trans en ese momento.

«Nuestro papel es informarles sobre qué está pasando. Lo principal es que entiendan la diferencia entre orientación e identidad sexual y que lo que le sucede a su pariente es que su identidad sexual se ha manifestado y que esa persona tiene que vivir como siempre ha querido», explica la médico.

En función de las demandas de cada persona se la deriva a un especialista u otro. «Va en función de lo que necesita; si quiere tener cambios corporales y un tratamiento hormonal, se le deriva al endocrino. Si personas con tratamiento hormonal quieren un tratamiento quirúrgico, si cumplen una serie de requisitos, se las deriva. Otras personas no quieren ninguna modificación corporal, pero es verdad que necesitan acompañamiento en el tránsito» , afirma la experta sobre personas que, al estar conformes con su corporalidad, se rebelan contra los estereotipos de género gracias a su «valentía y su fortaleza mental».

Cuando son derivadas, estas personas pasan a engordar las listas de espera de las consultas especializadas. Algunos cuadros especialmente complejos se analizan en las reuniones mensuales del comité de casos clínicos y se les intenta dar prioridad, abunda la médica que asegura los profesionales se enfrentan a muchas situaciones nuevas.

«Últimamente se están dando casos de personas que de pronto quieren bioconservar sus gametos», explica.

El acompañamiento en los más pequeños es distinto; no llevan tratamiento, solo hay que dejarles explorar su identidad de género y vigilar que el ambiente familiar y el entorno sean positivos.

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