El profesor de la ULPGC Octavio Pérez en un laboratorio de la facultad de Ciencias de la Salud. / COBER

«Llevamos 60 años matando gatos y no sirve de nada. Hay que probar otra cosa»

El catedrático de la ULPGC Octavio Pérez es el adalid de las colonias de gatos en la futura Ley de Protección, Bienestar y Derechos de los animales

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

Está convencido de que el proyecto de la nueva norma de bienestar animal, criticada por cazadores y conservacionistas, no prosperará, pero está seguro de que sus métodos son la única salida para un país anclado en el maltrato.

– ¿El proyecto de Ley de Bienestar Animal pone en peligro la biodiversidad canaria por la protección a las colonias de gatos?

–No, es todo lo contrario. La Ley lo que busca es empezar a gestionar la población de gatos. A mí no me gusta hablar de colonias, porque no todos los gatos están en colonias, sino hablar de gatos en general, de los que están en la calle y en las casas. Regulando y gestionando toda la población como un todo y actuando sobre el control reproductivo, en un plazo razonable de tiempo se conseguirá estabilizar y reducir la población de gatos y por tanto las amenazas para la biodiversidad. Es la única vía por la que puede funcionar.

–Parece complicado.

–Lo es. En El Risco, en Agaete, le preguntas a la gente y te dicen que tienen cinco o seis gatos. No saben ni cuántos son. Es gente que dice que tiene gatos porque van allí a comer. Les ponen comida pero, si un día no vuelven, no pasa nada. Si la gata se queda preñada, no pasa nada, si mueren no pasa nada, si la camada sale adelante, tampoco. La pregunta clave es, si los gatos son suyos, ¿si hay un incendio se lleva los gatos? No, se lleva el geranio, el perro y a su familia. Los gatos se quedan allí. Esa es la forma de tener gatos aquí, en general. ¿Qué pretende la ley? Ordenar todo esto. ¿Es fácil? No, pero es una forma de empezar a gestionar algo que nunca se ha gestionado. Si te opones, como hacen mis colegas conservacionistas, ¿la alternativa cuál es? En Lanzarote teníamos un acuerdo cerrado con el Cabildo para hacer un censo felino y esterilizar todos los gatos de la isla, incluyendo los de La Graciosa, y precisamente Seo Bird Life se opuso radicalmente y no se ha hecho nada. O sea, ahora hay más gatos en Lanzarote. Entiendo el miedo, pero no entiendo muy bien cuál es la propuesta que hacen.

–Dicen que hay que hacer lo mismo que se hace con los perros. Ya no hay perros callejeros.

–Pero no hay albergues. Hacer lo mismo que se hace con los perros sería matar los gatos. El albergue insular de Gran Canaria tiene 70 plazas para gatos y en la isla puede haber en torno a 70.000 gatos. Un gato en la calle es un gato doméstico pero no casero, porque no ha tenido el periodo de socialización con los humanos. Entre las primeras cuatro y ocho semanas de vida es cuando el gato aprende a estar con los humanos y eso queda improntado. Si el gato nace en la calle, la madre los esconde y no se socializa con el ser humano, podemos decir que es un gato no socializado. Va a rehuir el contacto directo. Se aproximará a los seres humanos si ve oportunidad de comer pero no es fácil que lo puedas meter en una casa o adoptar y mucho menos que meter en una jaula de por vida, además eso es un elemento de maltrato y los que trabajamos con esto tenemos que garantizar el bienestar de todos los animales. Más allá de intentar coger un gorrión y meterlo en una jaula como una mascota, generalmente el gorrión se muere, deja de comer... Es que no hay sitio para 70.000 gatos. Con los perros se pudo hacer porque los perros son perros, pero los gatos no son perros. Y este método no ha conseguido reducir las poblaciones en ninguna parte del mundo, lo que sí se ha conseguido hacer en cualquier parte del mundo es esterilizarlos, luchar contra el abandono de forma muy firme –endureciendo el código penal– y, con estas dos medidas y un poco de paciencia, confiar o esperar a que se reduzcan las poblaciones.

– Pero Canarias es uno de los lugares donde más se ha estudiado la afección de los gatos en la biodiversidad.

– Es cierto que los gatos son depredadores, pero se está cayendo en muchas exageraciones. Eso tampoco es. Si estamos en ciencias, lo primero que tenemos que hacer es tener datos de todo y ellos no tienen todos los datos sobre las afecciones de la biodiversidad por los gatos.

– Estoy grabando.

–No hay problema.

– Se va a liar.

–Ya tengo muchos enemigos, incluso colegas. Hay una asociación, la ACBC (Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria) en la que estuve más de un año batallando. Pedí entrar en la asociación para convencerlos de que la vía era otra y no lo conseguí. Hay muchos prejuicios. También en el mundo del conservacionismo y de la ciencia se trabaja con prejuicios. Eso es malo. Tenemos que tener la mente abierta. Esterilizar gatos y dejarlos en la calle es una chapuza, pero es menos chapuza que lo que se viene haciendo que es retirarlos arbitrariamente, que genera conflictividad social y cero resultados. Se llevan 60 o 70 años matando gatos y no se ha conseguido absolutamente nada, más allá de matar esos gatos. No se hace nada por atajar la raíz del problema. Si matar gatos no ha servido, vamos a darnos cinco o siete años y ver cómo va esta metodología nueva que se está aplicando en otras partes del mundo.

– ¿Llevamos 60 años matando gatos?

–Más o menos, desde los tiempo del ICONA.

– ¿De qué matanzas habla?

– En espacios naturales, cada vez que hay que hacer control de depredadores se cogen gatos con jaulas trampas y se eliminan. Ahora menos porque los políticos no están por la labor y porque los están acechando como conejos. Sé quién y en qué proyectos se han eliminado gatos, conozco a quienes expiden las autorizaciones. En Gran Canaria se ha permitido cazar gatos. No es algo que se publicite pero si haces un proyecto Life con fondos europeos para proteger cierta especie, una de las medidas es el control de depredadores. Se ponen trampas, caen gatos por ser amenazas para las especies endémicas y se sacrifican.

– ¿Cuál ha sido su papel en la ley?

– En los últimos meses he asesorado al Ministerio en las respuestas a algunas alegaciones. Lo que intenta la ley es cambiar un tendencias. España es el paraíso europeo del maltrato animal.