Imagen de archivo de restos de ochenta petreles devorados por gatos en La Graciosa. / SEO/BIRDLIFE

La nueva ley de bienestar animal ningunea a los expertos en la conservación de la biodiversidad

Los especialistas avisan de que la protección de las colonias de gatos choca con las normas de protección de especies endémicas

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El proyecto de Ley de protección, derechos y bienestar de los animaleschoca directamente con la normativa de carácter nacional y europeo dirigida a preservar la biodiversidad, ya que contempla las poblaciones de gatos asilvestrados como si fueran domésticos. Así lo entiende el biólogo Manuel Nogales, delegado en Canarias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y autor de una decena de artículos científicos sobre el impacto de los felinos en la biodiversidad canaria, publicados desde 1988.

« Canarias es el lugar del mundo donde mejor se ha estudiado el impacto de los gatos en la biodiversidad. El primer artículo científico se publicó en el 86 y hemos llegado a la actualidad con una veintena de trabajos publicados sobre el asunto», señala el experto que lamenta que, pese a disponer de una información muy completa sobre el efecto devastador de las colonias felinas sobre la fauna autóctona, se desatienda todo este conocimiento. « Se ha demostrado que como especie exótica invasora es una auténtica amenaza para la biodiversidad, incluso por encima de la destrucción del hábitat», sostiene el biólogo. «Para las especies endémicas y protegidas de las islas, los gatos asilvestrados son una amenaza constante. Nosotros los humanos creamos el problema. Tenemos que resolverlo y evitar este tipo de leyes que vayan en contra de la conservación de la biodiversidad», señala.

Y es que la futura ley, que está sometiéndose a las últimas revisiones, establece el concepto de 'gato comunitario' para denominar a los ejemplares de las colonias felinas que no son adoptables debido a su falta de socialización, al tiempo que promueve el método CER (captura, esterilización y retorno) para reducir el tamaño de estas colonias.

«Se considera a todos los gatos como si fueran domésticos, cuando no es así. Hay poblaciones de gatos sin contacto con el ser humano nacidos en libertad o asilvestrados a partir de núcleos rurales. Mientras que otra parte de la población está ligada a los seres humanos y a los centros urbanos. Son dos realidades completamente distintas. Los gatos que están en el campo viviendo libremente son los que tiene mayor afección sobre la biodiversidad», recalca Nogales.

La ley prevé que los ayuntamientos tutoricen estas colonias, «pero no es lo mismo controlar el desarrollo de una población felina en un entorno urbano que en un núcleo rural situado en los márgenes de un espacio protegido», apunta.

Por su lado, el profesor de Zoología y de Biología de la Conservación de la Universidad de La Laguna, Juan Carlos Rando, resalta que este proyecto de ley contraviene lo establecido en el catálogo español de especies exóticas invasoras, la ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y las directrices europeas sobre aves y hábitats. «La Unión Europea dice que hay que mantener las especies protegidas en la Red Natura 2000 en buen estado de conservación y mitigar las amenazas», recuerda el biólogo que espera que se reformule la ley para primar el interés general y la conservación de un patrimonio natural como el canario, único en el mundo. «Estoy seguro de que se producirá un conflicto con las normas de rango superior y asistiremos a una revisión en profundidad del proyecto de ley», afirma Rando.

La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (Acbc ), junto a los colectivos de defensa de la naturaleza Atan, Gohnic y Abeque, presentó una alegación en este sentido al anteproyecto de ley sin obtener respuesta alguna.

Especies en juego

El gato supone una gran amenaza para los reptiles endémicos de Canarias, en especial para los lagartos gigantes de El Hierro, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria. «El que tenía mejor estado de conservación era el de Gran Canaria, pero con las serpientes su situación se ha complicado», explica Nogales.

Se han encontrado restos de petreles, tarabillas canarias, pardelas cenicienta, mosquiteros canarios y de pinzones azules -estos últimos en peligro de extinción- en los excrementos de los gatos.