Gatos en La Restinga. / ACBC

Los gatos «devoran la biodiversidad»

La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria denuncia el grave daño que causan los felinos en la fauna endémica en El Hierro

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria ha dado la voz de alarma sobre el grave impacto de los gatos sobre el patrimonio natural en el archipiélago y, en particular, en El Hierro.

En una nota de prensa, señalan que los felinos están extendidos prácticamente por toda la isla, de costa a cumbre, alcanzando en algunos lugares, caso de La Dehesa o El Julan, densidades muy elevadas.

El colectivo de expertos conservacionistas atribuye el aumento de la presencia y expansión de los gatos a varios factores. «Hasta hace pocos años, los cazadores contribuían al control del felino, considerado un competidor que afectaba a sus intereses cinegéticos. En la actualidad coinciden varios factores que multiplican el impacto de los gatos. Por un lado, se expiden muchas menos licencias de caza menor; por otro, distintas enfermedades han mermado las poblaciones de conejos. En consecuencia, los felinos, que cazan gran cantidad de conejos cuando éstos son abundantes, han ampliado su espectro de depredación, cazando más invertebrados, aves y reptiles endémicos», señalan en el comunicado.

De hecho, señalan que se ha constatado la captura por parte de los felinos «de jabubos (abubillas), codornices, tórtolas, alcaravanes, gallinuelas, pájaros forestales (pinzones, cabestrillos, etcétera) y, sobre todo, aves marinas» y recuerdan que «los gatos, incluidos los domésticos, son predadores muy eficientes, que cazan todos los días, aunque estén bien alimentados».

Más intenso es el daño que los gatos están causando en las aves marinas de El Hierro, según subraya la asociación conservacionista que califica el impacto sobre esta fauna como « dramática».

« Asistimos a episodios de matanzas de pardelas en diferentes lugares de la isla (La Restinga, Tamaduste, Charco Manso, etc), incidiendo sobre todo en aves jóvenes que están a punto de emprender su primer vuelo. Por otro lado, la constante depredación de gatos y ratas impide que las aves marinas de pequeño tamaño, caso de petreles de bulwer y pardelas chicas, especies con poblaciones reducidas, puedan prosperar en la isla, al margen de los roques», recalcan.

Además, llaman la atención sobre la contradicción de que estos roques y El Hierro santuarios de la biodiversidad, con al menos siete especies criando en la isla, y que, por otro lado, esta riqueza natural se vea amenazada por la presencia de los felinos.

En esta misma tesitura está el lagarto gigante de El Hierro: «los felinos impiden la recuperación de sus poblaciones en el medio natural y condicionan la gestión de esta especie en peligro de extinción. En este sentido, la normativa ambiental europea y española es clara al respecto y cataloga al gato asilvestrado como especie invasora que es preciso controlar».

Por todo ello, la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria invita a las autoridades a plantearse si es buena idea crear colonias felinas, como las habilitadas de El Tamaduste (Valverde), Las Playas (Valverde) y La Restinga (El Pinar), teniendo en cuenta que El Hierro es una isla con espacios y hábitats protegidos que albergan importantes poblaciones de aves marinas.

El colectivo entiende que « instalar colonias felinas y promover la presencia de gatos sueltos amenaza la esencia de estos espacios naturales, contribuyendo a la extinción de la fauna local» y recuerdan que las colonias felinas son modelos impulsados desde entornos urbanos, contraproducentes en territorios con una naturaleza tan espléndida y vulnerable.

Además, aseguran que el método CER (captura-esterilización-retorno) de los gatos que forman las colonias, previsto en el proyecto de ley de protección, derechos y bienestar de los animales, se trata de «una acción larga en el tiempo, representa un esfuerzo económico elevado para ayuntamientos modestos y, en realidad, perpetúa el número de gatos, pues siempre habrá personas propensas a soltarlos, ejemplares escapados y otros incorporados del medio natural».

La asociación conservacionista recuerda que El Hierro es reserva de la Biosfera y con cerca del 60% de su superficie protegida, por lo que se debería «hacer todo lo posible, obligados también por la legislación, por cuidar esta naturaleza privilegiada, evitando, al menos, emprender acciones que deterioren el medio natural».

Como solución, el colectivo propone actuar con los gatos igual que se hace con los perros, es decir, « capturar y acoger a los felinos en recintos donde no puedan salir, con todos los ejemplares controlados. Estas instalaciones estarían tuteladas por personal de organizaciones especializadas auxiliadas por la administración».

«Si el sistema de recogida y adopción de perros funcionó y prácticamente resulta excepcional ver perros abandonados, ¿por qué no aplicamos este sistema con los gatos? El Hierro, referente de tantas cosas, también lo podría ser respecto a la gestión de los gatos cimarrones», sostienen.