Sacar al niño con autismo de su colegio «es un fracaso del sistema»

23/04/2019

Los especialistas que tratan al menor que Educación desviará a un aula enclave alertan de que cambiarlo de rutina y separarlo de sus compañeros le causará un daño grave. La Consejería dice que «vela» por el alumno.

La resolución de la Dirección Territorial de Educación de Las Palmas que obliga a cambiar a Pablo, un escolar con autismo, de colegio antes incluso de que acabe el curso ha caído como un jarro de agua fría no solo en su familia, que ya la ha recurrido, sino entre las especialistas que han trabajando con él desde que tenía 17 meses y que han visto como ha ido evolucionando durante casi seis años. La profesora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) Sol Fortea es la directora de centro sanitario Psicología Infantil Fortea y una de las terapeutas que ha tratado a Pablo desde que le fue detectado un trastorno del espectro autista (TEA) y asegura que «sacar al niño de su entorno, de sus rutinas y separarlo del grupo en el que está incluido es una marcha atrás tremenda».

Es más, Sol Fortea considera que trasladar al menor de un aulas ordinaria a un aula enclave (solo para alumnos con necesidades educativas especiales) es «un fracaso del sistema». La psicóloga hace en este punto referencia a uno de los objetivos de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible: garantizar una educación inclusiva en aulas ordinarias, para denunciar que en Canarias «se va por el camino contrario» y la Consejería de Educación traslada a un niño con autismo perfectamente incluido a un aula enclave que asegura, «no es inclusiva».

No es de esta opinión el director general de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa, Jonathan Martín, quien defiende la decisión de la Dirección Territorial de llevar a Pablo a un aula enclave porque, según indicó este lunes, su caso «no permite» su escolarización en un aula ordinaria. Martín se escuda en el informe del equipo de orientación educativa y psicopedagógica específica para trastornos del desarrollo y del espectro autista TGD/TEA de Santa Cruz de Tenerife, que entendió, como la orientadora del colegio Iberia y contra del criterio del equipo TGD/TDA de Las Palmas, que Pablo debía ir a un aula enclave, para asegurar que Educación ha resuelto «velando por lo mejor para el menor». Y por eso, dijo, se ha decidido que el traslado no sea el próximo curso, sino este mismo. «Nuestra obligación es ofrecerle cuanto antes las medidas especiales de educación que requiere».

Pablo, explica la especialista en TEA Sol Fortea, es un niño «con muchas limitaciones que las va superando» por eso, «sacarlo de su entorno es echar a perder todo lo logrado y por lo que la familia ha peleado muchísimo». A su juicio, en el colegio Iberia, donde ahora el menor está escolarizado en primero de primaria, «no creen en la inclusión» y por eso desde el curso pasado están intentando que no continúe en el centro y recordó que este curso ya no cuenta con el apoyo en el aula de un voluntario de una asociación experta. Ni siquiera se ha planteado el colegio, dice, que personas como Pablo, con necesidades especiales, se pueden beneficiar de la normalización», sostiene, al tiempo que califica la situación de «vergonzosa».

1.899 escolares con TEA

De los 23.333 escolares con necesidades educativas especiales que hay en los centros públicos de Canarias, 1.899 presentan algún trastorno del espectro del autismo (TEA), una cifra que se eleva a 2.247 si se contabiliza a los que están escolarizados en centros concertados o privados.

Para responder a las necesidades de los casi 2.000 alumnos con TEA desde los centros públicos, la Consejería de Educación tiene tres modalidades de escolarización. Así, la mayoría de los niños con TEA (1.378 escolares) están escolarizados en centros ordinarios, con apoyo de docentes de audición y lenguaje y orientadores y, en algunos casos, de voluntarios de asociaciones especializadas. También se escolarizan en aulas enclave, que son unidades de escolarización ubicadas en centros ordinarios en las que se proporcionan respuestas educativas solo al alumnado con necesidades educativas especiales. En Canarias hay 194 aulas enclave, de las que 108 están en centros de educación infantil y primaria y 86 en institutos de secundaria que dan respuesta a 332 alumnos con trastorno del espectro autista. Y, por último, están los centros de educación especial, donde están escolarizados 189 los niños con TEA con necesidades que requieren adaptaciones que se apartan significativamente del currículo.