Sergio de la Fe, presidente de la Federación AMPA Galdós y vicepresidente de Confapa Canarias en la sede de CANARIAS7. / cober servicios audiovisuales

«Esta va a ser una de las vueltas al cole más duras para las familias canarias»

Sergio de la Fe, presidente de la Federación de AMPA Galdós, denuncia en una entrevista que las madres y padres afrontan gastos que corresponden a los centros. Los copagos educativos, dice, «no son ni normales ni legales»

Dánae Pérez
DÁNAE PÉREZ Las Palmas de Gran Canaria

Sergio de la Fe, presidente de la Federación de AMPA Galdós y vicepresidente de Confapa Canarias, aborda la vuelta al cole en un contexto económico desfavorable, con la crisis de la covid, la inflación por las nubes que ha disparado los precios, con la cesta de la compra cada vez más cara, al igual que la luz o el combustible. Y, además, según denuncia, se suman los copagos educativos.

–¿Nos acercamos a una de las vueltas al cole, también conocidas como cuesta de septiembre, más duras para las familias canarias?

–No sé si será la más dura, pero desde luego va a serlo; no han ayudado nada las crisis consecutivas en las que nos hemos visto inmersos, la pandemia y ahora la guerra de Ucrania. Evidentemente esto nos está afectando en el día a día en la cesta de la compra, por lo tanto, es muy previsible, si no es ya una realidad, que nos perjudique directamente en la cuestión educativa, con todos los materiales que tenemos que comprar, los libros de texto, etc. Además, estamos un poquito más al quite de las cuestiones en las que podemos ahorrar; quizás de ahí nació la chispa que faltaba para volver a sacar del armario las denuncias por los copagos.

–¿Cuánto puede gastar una familia canaria en la vuelta al cole?

–Ahora mismo estamos, precisamente, buscando información al respecto, ¿por qué?, porque empieza a proliferar bastante la cuestión electrónica; estamos hablando de que se han incorporado a las listas de material tabletas, dispositivos portátiles, además de las licencias digitales. Las familias nos comentan que los libros digitales no se pueden heredar, como sí pasa con los físicos, con lo cual es un gasto ya permanente, ya que estas licencias poseen una caducidad, se inician en septiembre y finalizan en julio. No son libros que se puedan prestar, donar ni heredar por parte de los hermanos.

Al mismo tiempo, la compra de tabletas no suele venir sola, ya que también se adquieren complementos como el teclado inalámbrico o protección. Algunas familias, incluso, están comprando los seguros que les ofrecen las tiendas electrónicas, sin saber muy bien qué están contratando, ante el temor de que se rompa el dispositivo, se queden sin nada y tengan que volver a comprar uno nuevo.

«Las familias nos comentan que los libros digitales no se pueden heredar, como sí pasa con los físicos, con lo cual es un gasto ya permanente»

–Un informe de la OCU cifra el gasto anual de las familias con un hijo o hija en un centro público en 968 euros de media. ¿Coincide con el desembolso que puede efectuar una familia canaria?

–Sí, puede ser una cifra perfectamente ajustada a la realidad, pero insisto en que pueden existir variaciones, porque una tableta, solo, puede costar 250 euros y hasta 1.000 euros, dependiendo de lo que uno quiera o pueda gastar y de la marca.

–Además del préstamo o de la herencia de libros, en peligro ahora por la proliferación de las alternativas digitales citadas, ¿qué otros mecanismos de ahorro existen para las familias?

––Ante esta cuestión, no entendemos que se exija comprar material escolar de ciertas marcas, ya que eso elimina de un plumazo la posibilidad de una familia de adquirir artículos que se ajusten a su presupuesto. Dicho esto, otras medidas de ahorro son la reutilización del material de aula, las libretas o lápices que se han quedado a la mitad, las gomas, etc., pero en este punto entra la cuestión social, el hecho de que los niños vayan con esas libretas o lápices a medias, con esos estuches rotos, llama la atención y puede causar un estigma. Por ello, las familias se ven obligadas muchas veces a invertir en algo nuevo, quizás sin necesidad, porque, por ejemplo, los botines que ya tiene el niño o niña aún están potables, pero lo hacen para que sus hijos no sean señalados y eso tampoco ayuda.

«No entendemos que se exijan ciertas marcas, ya que no permite ajustar los presupuestos»

–¿En qué artículos escolares gastan más los padres?

–En los libros de texto y, si nos atenemos a la denuncia de los copagos, los materiales didácticos necesarios para impartir el plan educativo deberían ser gratuitos y esto además entronca con una problemática que se repite año tras año: las ayudas a los libros de texto que se dan a las familias que tienen necesidades socioeconómicas. Lo cierto es que estas ayudas se retrasan, porque es un proceso farragoso que depende de cada centro, de la editorial y de los libros que se elijan. Así, las familias que solicitan esas ayudas tienen que esperar a las listas provisionales y después a las definitivas hasta que se les concede la ayuda. De esta manera, pueden llegar a octubre o noviembre sin tener, todavía, los libros de texto.

«Los libros de texto suponen el mayor gasto para las familias y deberían ser gratis, ya que son materiales didácticos necesarios para impartir el plan educativo»

–¿Las familias temen que, tal y como se ha encarecido la cesta de la compra, se encarezca también la compra escolar?

–Sin lugar a dudas. Nosotros hemos hablado con un directivo de una gran superficie y nos ha dicho, claramente, que los propios editores de los libros de texto están preocupados porque la falta de papel en el mercado internacional, por ejemplo, ya es de por sí un problema importante para llegar a tiempo.

–¿Qué está ocurriendo con los copagos?

–Aunque el problema de los copagos es un viejo conocido, ahora miramos con más con lupa lo que gastamos; es ahora cuando pensamos en el listado de material de los centros educativos, en el que se nos pide uno o dos paquetes de folios, rollos de servilletas industriales, rotuladores para la pizarra, jabón, garrafas de agua, aun siendo la educación pública gratis desde los 6 a los 16 años. Incluso, han aumentado las cuotas en fotocopias o exámenes, pasando de 5 o 10 euros a 20 o 25 euros. Si el profesorado y los equipos educativos están pidiendo estas cuantías y estos materiales, y los piden como necesarios para poder educar a nuestros hijos e hijas, está claro que los centros educativos están infrafinanciados, necesitan fondos, pero no los tenemos que pagar dos veces las familias, que ya pagamos impuestos, es la administración la que tiene que encargarse de ello.

«Las cuotas de las fotocopias o exámenes se han incrementado pasando de 5 o 10 euros a 20 o 25»

–¿A cuánto se pueden elevar estos copagos?

–Tenemos una media calculada de entre unos 20 y 25 euros, en algunos casos menos, en algunos casos más, y hay cifras que son un tanto escandalosas; hemos encontrado un colegio que pide 175 euros a las familias en cuenta corriente, desglosado en material didáctico, cosa que está totalmente prohibida, y para las actividades complementarias, que se imparten en horario lectivo, en el que se da clase.

–¿Qué respuesta esperan de la consejera de Educación?

–Como mínimo que nos reciba para poder aportar toda la documentación que hemos recopilado, que es ingente. Nuestra petición es que cesen los copagos y lo que no queremos es que se actúe, solo, en los ejemplos que hemos aportado, sino en todos los centros educativos, porque en todos existen copagos de una manera o de otra, bien pidiendo dinero, bien pidiendo materiales o bien pidiendo las dos cosas.