Vuelo IB-3856, alerta por un contagiado

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29/05/2020

Un viajero asintomático infectado, que había estado en un sepelio en la península, obliga a que se active en Lanzarote un protocolo especial, puesto como ejemplo por Fernando Simón

Vecino del municipio de Tinajo desde hace años, semanas atrás supo del muy delicado estado de salud de su madre, residente en la localidad manchega de Manzanares, a unos 160 kilómetros de Madrid. Por tal circunstancia se las ingenió para estar con su familia en momentos tan difíciles, rematados el pasado fin de semana, cuando hubo que lamentar el fallecimiento de la anciana señora. A los asistentes al sepelio se les hicieron pruebas del covid-19, por mediación del Gobierno de Castilla-La Mancha. Uno de los analizados fue el asintomático Alberto L.P.F. (52 años), quien ayer, en contra de su voluntad, hizo que Lanzarote fuera punto preferente de la atención mediática en España, hasta el punto de hacerse eco el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, quien dijo en rueda de prensa que «el positivo del aeropuerto canario», en referencia al aeródromo Lanzarote César Manrique «es un ejemplo de «detección precoz».

Este viajero, casi una semana después de la pérdida familiar, decidió volver a casa. Y fue uno más de los 135 pasajeros que este pasado viernes embarcaron en el vuelo IB-3856 de Iberia Express en el aeropuerto Madrid Barajas Adolfo Suárez, con destino a Lanzarote. Hasta la aeronave llegaron todos sin haber pasado controles de temperatura, ocupando al completo cuatro de las seis filas habilitadas para el viaje, con ayuda de 6 tripulantes. Cerradas las puertas, Alberto desconectó su teléfono. Por ello su familia no pudo advertirle de que les acababan de dar resultados de las pruebas, en las que él acabó dando positivo en covid-19.

Así las cosas, las autoridades manchegas activaron el protocolo correspondientes, dando aviso a las autoridades canarias, así como a Aena. La llamada sirvió para tener un dispositivo especial en Lanzarote a las 12.56 horas, momento en que tomó tierra el Airbus 320 de Iberia Express que quedó frente a la terminal interinsular, por estar fuera de servicio la terminal nacional desde hace semanas, ante la ausencia de conexiones internacionales.

Fue al abrirse la puerta delantera cuando el pasaje supo que algo raro acontecía, merced a un discurso de 8 minutos del enfermero Baltasar Gómez, responsable del equipo de rastreo del coronavirus de Lanzarote. «Lamentablemente, sin saberlo la persona, no quiero culpar a nadie», dijo, «tenemos que actuar», advirtiendo de que el viajero no era consciente de que estaba afectado. «No lo sabía cuando subió al avión», dejó en claro el profesional, para luego advertir de que todo el pasaje debería pasar pruebas de control, con especial atención para los 14 viajeros sentados en las cercanías del contagiado. Los pasajeros fueron conducidos a la terminal mayor, reabierta para la ocasión.

El causante del protocolo especial fue trasladado en una ambulancia especial del Servicio de Urgencias Canario (SUC) al Hospital Doctor José Molina Orosa, con previsión de haga cuarentena en su domicilio, aislado. Prestó declaración ante la Guardia Civil, explicando que no sabía de su estado, de manera que la Benemérita, al menos hasta anoche, ha descartado imputarle algún presunto delito (desobediencia, contra la salud pública). Además, también fue evacuado un pasajero con fiebre alta al recinto hospitalario, quien pudo subir al aparato al no haber pasado control en Barajas.

Desembarcado el pasaje, a todos en tierra se les tomó filiación y se les dio aviso de que deberán guardar cuarentena; bien en sus domicilios, bien en un complejo dispuesto por el Cabildo. La tripulación, con permiso sanitario, pudo volar de regreso a Madrid.