Los 4 heridos en la romería del Pino de 2016 no cobrarán indemnización

15/04/2019

El Consejo Consultivo dictamina que el Cabildo no es responsable de los daños que causó la yunta de San Mateo. Las vacas se desbocaron cuando el hombre que arrastraron recogió un sombrero que se le cayó a sus pies. Otro se lesionó la espalda levantando la carreta bajo la que se quedó atrapado.

El Cabildo no tendrá que indemnizar a ninguna de las cuatro personas que resultaron heridas al desbocarse las vacas que tiraban de la carreta del Ayuntamiento de Vega de San Mateo en la romería del Pino del año 2016 porque no existe «relación de causalidad entre la organización de la romería y los daños, ni un deficiente funcionamiento del servicio de seguridad y emergencias».

Así lo determina el dictamen elaborado por el Consejo Consultivo de Canarias al respecto, que concluye que la propuesta de resolución del Cabildo sobre las cuatro reclamaciones de responsabilidad patrimonial presentadas, en cuanto reconoce el derecho de dos de los interesados a ser indemnizados, «no se ajusta a derecho porque la intervención de un tercero rompe la relación de causalidad entre la organización de la romería y los daños por los que se reclama».

El dictamen considera acreditado que el día 7 de septiembre de 2016 se produjo el desbocamiento de la yunta de la carreta de San Mateo y que como consecuencia ello se lesionaron varias personas, pero mantiene que es necesaria una relación de causalidad, directa y exclusiva, entre el funcionamiento de los servicios públicos y los daños para que surja la responsabilidad de las administraciones públicas.

Según el testimonio del concejal de Festejos del Ayuntamiento de Teror, que presenció los hechos y que no ha sido refutado por los interesados, alguien ajeno a la comitiva (un hombre de avanzada edad) se interpuso en el camino de las vacas para recoger su sombrero decorado, que se había caído a sus pies. En ese momento las vacas se asustaron, echaron a correr y arrollaron a esa persona, que quedó bajo la propia carreta. Varias personas resultaron también golpeadas por los animales y la carreta.

Una vez inmovilizada la carreta, explicó el edil, el acto reflejo de la gente que la rodeaba fue ayudar a la persona arrollada intentando levantarla para que el personal sanitario pudiese atenderla. Un hombre de ese grupo quedó exhausto por el sobreesfuerzo que hizo, siendo desplazado al hospitalito de las fiestas, en Teror, y luego al Hospital Doctor Negrín de la capital.

El dictamen desprende dos consecuencias de este relato, que la intervención de un tercero, uno de los interesados, «fue decisiva» para que se desbocara la yunta de bueyes y que el otro herido, «en un acto voluntario, se lesionó al ayudar» a la persona que había quedado atrapada bajo la carreta.

Según el Consultivo, el expediente no acredita la afirmación de este último lesionado de que fue a auxiliar a la persona atrapada ante la ausencia en ese momento de personal de protección civil, seguridad o emergencias en las proximidades. Antes, al contrario, de las diligencias policiales y de las manifestaciones del coordinador del evento y del concejal que presenció los hechos, se desprende que existía personal sanitario y miembros de protección civil que atendieron al siniestrado. «Por tanto, intervino voluntariamente, por lo que asumió los riesgos de esa intervención», deduce el dictamen.

Como este demandante dice que sus lesiones en la espalda se debieron a que mientras sostenía la carreta el resto de personas que ayudaban «se retiraron sin previo aviso» y, sin esperarlo, soportó él solo todo el peso del vehículo de madera, el Consultivo alega que se trata, de nuevo, de una «intervención de terceros ajenos al funcionamiento del servicio» y que «rompe necesariamente el nexo causal».