«Papá Núñez le da 100 euros a los rumanos y lo desaparecen en El Confital»

02/07/2019

La segunda jornada del juicio del crimen del bidón traza una pauta en el comportamiento de la acusada del asesinato de Daniel Ceballos. Unos amigos del fallecido recuerdan como Sira María siempre decía que si alguien la molestaba acabaría en el lugar donde apareció el cuerpo.

Dos decenas de testigos tomaron la palabra en la segunda jornada del juicio del crimen del bidón, en el que un jurado popular decidirá sobre Sira María Quevedo y el asesinato de su pareja Daniel Ceballos, al que supuestamente habría tirado al mar en un bidón con la connivencia de su amiga Vicente Sirvent. Durante la sucesión de testimonios se recogieron frases que trazan un perfil y un método: «Si alguien me molesta, papá Núñez le da 100 euros a los rumanos y acaba en El Confital». Esa frase, según una pareja de íntimos amigos de Daniel, era constante en la boca de Sira.

Ante el jurado y en la Ciudad de la Justicia. La dimensión mediática del juicio empequeñeció ante la lista de testigos citados este martes en la Sala. Testificaron el padre y la madre de Daniel, su exesposa, y los miembros de la Guardia Civil que llevaron la investigación. Además de un grupo importante de familiares del asesinado, que coincidieron en acusar a la Sira María de aislar de su núcleo familiar a Daniel y a la que identificaron como la persona que suplantó su identidad a través de conversaciones de WhatsApp en las que respondía de malas formas a la familia y les pedía dinero para atender las necesidades de su supuesto embarazo de gemelos.

El matrimonio de amigos citado unas líneas más arriba coincidió en su relato. «Ella siempre decía la expresión de El Confital. Por eso, desde que supimos que el cadáver de Daniel había aparecido allí teníamos claro que ella había sido la responsable de su muerte».

Los primeros en comparecer fueron los responsables de la investigación por parte de la Guardia Civil. Los agentes detallaron cómo fueron acertando con la identidad de Daniel y se fue estrechando el círculo sobre la acusada. Es más, ambos coincidieron en que uno de los momentos en los que fueron esclareciendo la investigación fue cuando le mostraron fotos del cuerpo en «avanzado estado de putrefacción» y la acusada «se quedó fría, como si le hubiera enseñado un cómic», indicaron.

Los investigadores destacan que no expresó emociones al ver las fotos del asesinado

Luego las contradicciones y una posterior declaración espontánea de la acusada sirvieron para completar una reconstrucción metódica de los acontecimientos. En este lugar, un elemento clave fue el propietario de un negocio de La Isleta que amplío el rango de búsqueda sobre Vicenta Sirvent, amiga de Sira, «acusada de un delito de encubrimiento» y señalada por la acusada de cómplice. «Este señor es el hilo conductor de todo. Nos llama cuando ve la noticia de que ha aparecido un cuerpo en un bidón. Nos cuenta que Vicenta acudió días atrás a su negocio para comprar una carretilla y que le dijo que la quería para ayudar a una amiga a transportar un bidón. También compró una botella de lejía», dicen.

La defensa de Vicenta pide su libre absolución porque asegura que ella nunca fue consciente de que dentro del bidón estaba el cuerpo sin vida de Daniel Ceballos y que creía que lo que transportaban era un perro muerto.

La conexión con Fuerteventura frustró el siguiente testimonio. El de un chico de Fuerteventura que conoció a Sira María a través de una aplicación y al que ella pidió que ayudara a bajar el bidón. «Yo fui y empecé a ayudarla, pero me tuve que marchar porque me llamó mi ex», contó antes de que la jueza cortará la conexión y le reclamara que acudiera a Gran Canaria a declarar.

Aislado.

Tras esas declaraciones llegó el turno de la familia de Daniel. Su madre y su padre, su exmujer, con la que estaba reconstruyendo su relación, o su tía, que le ayudó económicamente. Allí se construyó una imagen de Sira María coincidente. «Tuve claro que fue ella desde el primer momento», indicó una prima del asesinado, con la que mantuvo siempre una estrecha relación hasta que la acusada apareció en su vida.

Los testigos ofrecieron una visión común de los acontecimientos de los últimos meses de vida de Daniel. Todos le vieron en persona por última vez en el mes de febrero de 2016. Luego su actitud se volvió esquiva. «Nos prohibieron las llamadas», contó su madre. También lo dijo su padre. «Siempre le llamaba y me contestaba, pero está claro que era María la que lo hacía, por WhatsApp y me decía que se habían ido a Madrid y que estaba trabajando en el McDonalds y no me podía contestar. Salvo una vez que llamé de otro número que no era el mío para ver si me contestaban y me respondió ella y me dijo que él no se podía poner», contó su padre.

Muchas de esas conversaciones, algunas ocurridas fechas después del hallazgo del cuerpo sin vida de Daniel, pusieron en alerta a su familia. «Era la primera vez que nos hablaba con malos modos. Y solo interactuaba para pedirnos dinero. Nos puso el número de cuenta de Sira y le dijimos que solo lo haríamos en un uno suyo. Y lo cambió», cuenta su tía.

Tras le fecha del supuesto parto de Sira, comenzaron a llegar fotos de los niños al chat de la familia. Hasta que se descubrió que eran fotos sacadas de Internet.

Celos.

Uno de los momentos más tensos fue la declaración de Esperanza P., la ex mujer de Daniel, que entró en la sala con la voz quebrada. Esta relató como en los últimos tiempos habían recobrado la relación, después de separarse tras una década juntos. «Él me dijo que quería intentarlo de nuevo conmigo, pero que no podría ser porque ella estaba embaraza y le dijo que si la dejaba nunca le dejaría ver a sus hijos. Pero me alegré por él, porque siempre había querido ser padre», refirió.

Los padres de Daniel sostienen que Sira tuvo celos de la buena relación de este con Esperanza y que llegó a inventarse que la exmujer le había dado una paliza. «Yo apenas tuve trato con ella. Una vez me lo presentó y ella contó que era policía pero que estaba apartada porque había estado infiltrada en una banda de rumanas y les había pegado una paliza o algo así. Pero yo no me lo creí y se lo dije a Daniel», expuso.

Esperanza P. relató una de las últimas veces que vio a Daniel Ceballos con vida. «Los vi en Telde cruzando un paso de peatones con el niño de ella. Ella no me vio, pero él sí, y al verme agachó la cabeza. Yo iba con mi pareja y le dije que la sensación que me había quedado era la de un cordero que va camino del matadero», descerrajó.

Así se fue cerrando la segunda jornada del juicio del crimen del bidón.

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