Los migrantes irán a la Casa del Marino «hasta ver qué sucede»

04/11/2019

La Delegación del Gobierno prorroga las medidas provisionales para atender a las 38 personas que estuvieron alojados el pasado fin de semana en el pabellón 29 de abril de Schamann. La representación del Estado en las islas todavía no sabe qué fallo para que se quedaran en la calle.

La Casa del Marino es la nueva solución provisional que la Delegación del Gobierno en Canarias improvisa para atender a los casi 40 migrantes que la pasada semana pasaron noches al raso en Las Palmas de Gran Canaria. La noche de este lunes ya se dormirán en estas dependencias del Instituto Social de la Marina y transferidas al Gobierno canario después de pasar los tres días del largo fin de semana precedente en el gimnasio 29 de abril de Schamann.

La provisionalidad de la solución se desprende de las palabra de Juan Salvador León, delegado del Gobierno en Canarias. «Pasarán allí los próximos días hasta ver qué sucede con ellos», refirió tras ser consultado sobre la nueva ubicación.

El caso de estos 38 migrantes pilló la semana pasada a las autoridades con la guardia baja. Estas personas llegaron a Gran Canaria el pasado 27 de octubre y se les aplicó el protocolo habitual, que marca los tiempos; que pasen a disposición judicial, se active su devolución y entren a un régimen de internamiento en un CIE. Al no estar habilitado el CIE de Barranco Seco, algo que según el delegado del Gobierno, cambiará en los próximos días, quedan en la calle como el caso de estos, que fueron recogidos en el parque de Santa Catalina y en Escaleritas.

«Algo falló en el engranaje para que se vieran en la calle», dice el delegado.

Lo que sucedió para que se vieran en la calle, muertos de hambre y frío, es todavía un misterio. «Algo falló en el engranaje y lo estamos averiguando. No sabemos qué sucedió para que quedaran desamparados en la calle. Lamento que eso pasara y que no les atendiéramos con la dignidad que merecen. Un fallo en el que deberemos de buscar lo qué paso para que no vuelve a suceder», señaló Juan Salvador León. «Muchas de esas personas son subsaharianos que provienen de países con los que no tenemos convenios de devolución. Así que probablemente se queden», añadió.

La atención de los voluntarios de Cáritas, que aceptaron acogerlos hasta que la Delegación del Gobierno se hiciera cargo de la situación, fue el cortafuego que necesitaron los migrantes para recibir la atención que en estos momentos están recibiendo. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, por su parte, acabó cediendo las instalaciones deportivas de Schamann después de que Cáritas avisara de que los iba a tener que dejar en la calle porque no tenía capacidad logística para albergarlos durante el fin de semana. Pero al principio se mostró también distante al tema, señalando estar fuera de su competencia, algo que ayer recordó el alcalde Augusto Hidalgo. «No éramos competentes en la materia pero, como los habían trasladado a la ciudad, con ayuda de Cruz Roja y de Cáritas, pusimos a disposición de la Delegación del Gobierno en Canarias un lugar donde estas personas pudieran pasar este puente. No es nuestra responsabilidad pero, lógicamente, no íbamos a estar impasibles viendo cómo había gente en la ciudad deambulando y pidiendo comida», indicó.

Repunte.

Asociaciones como CEAR han reprochado a las autoridades canarias no estar atentas al fenómeno migratorio que este año, especialmente en los últimos meses, se han intensificado. Algo a lo que responde el delegado del Gobierno en las islas, Juan Salvador León. «Siempre digo que el repunte no es tan significativo como se pretende en ocasiones denunciar. Comparado con el mes de octubre del año pasado, en el que vinieron muchas más personas y muchas más embarcaciones. Esto es así pero es cierto que hay un repunte, que es consecuencia de que el mar está como un plato».