«La migración se afronta con coordinación no con impulsos»

02/11/2019

Las ONG lamentan la gestión política del caso de los 35 migrantes que hasta el próximo lunes estarán acogidos en el gimnasio 29 de abril de Schamann. Les achacan falta de previsión.

El caso de las 35 migrantes que desde la noche del pasado jueves están acogidos en el gimnasio 29 de abril de Schamann ha enseñado las deficiencias de las instituciones para afrontar la situación. Lo ve claro, por ejemplo, Juan Carlos Lorenzo, coordinador de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) en Canarias. «La migración se afronta con coordinación no con impulsos», refiere.

Los migrantes fueron encontrados entre el martes y el miércoles en las calles de Las Palmas de Gran Canaria. Hambrientos y desorientados. Llegaron a la isla el pasado 27 de septiembre y al no estar operativo el CIE de Barranco Seco, tras pasar por el protocolo de disposición judicial y el expediente de devolución se les puso en la calle.

Fueron dos días en los que Cáritas tomó las riendas, a la espera de que la Delegación del Gobierno ofreciera una alternativa que al final solo llegó con la cesión por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria del gimnasio del 29 de abril, en Schamann hasta el lunes.

«Las cosas no se han hecho con racionalidad y esto demuestra que no han estado atentos al fenómeno. Este 2019 se ha caracterizado por el incremento sostenible de la llegada de pateras. Sin ir más lejos, hemos visto estas semanas como llegaron un cayuco a Tenerife y tres a Gran Canaria», subraya Lorenzo.

Lorenzo es crítico con la intervención con los 35 migrantes, siete de ellos mujeres, que durante dos días fueron despachados por limitaciones competencionales por parte de las administraciones de la isla. La inacción de la Delegación del Gobierno se topó al principio con las fronteras del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, algo que al final cambió cuando Cáritas anunció que no tenía ni dependencias ni personal para atenderlos durante el largo fin de semana de tres días que comenzaba.

Por ello Lorenzo insiste en el apunte. «La única respuesta que estas personas encontraron durante esos dos días fue la del personal de Cáritas, que voluntariamente estuvo con ellos atendiéndolos. No puede ser que esto se afronte como una división de competencias entre las administraciones, hay que cambiar la narrativa y tener una posición proactiva ante este asunto. No solo ver cómo se reacciona después de que hayan llegado y se vean en las calles de la ciudad», asegura con convicción.

Antelación.

Este hecho también es referido por Caya Suárez, secretaria general de Cáritas en Canarias y la persona que se puso al frente de la situación. «Espero que de esta aprendamos que esto no puede volver a suceder. No nos podemos encontrar con esta situación sin pensar primero que nada que estas personas necesitan ayuda y atención», indicó.

Lorenzo insiste en la necesidad de un trabajo de prevención para afrontar estas cosas. «No es nada fácil, de la noche a la mañana, encontrar un sitio que reúna las condiciones apropiadas para atender a 35 personas que se ven de pronto en la calle en Las Palmas de Gran Canaria. Hay que trabajar con antelación y tener preparados sitios que pueden activar el protocolo de emergencia humanitaria».

Juan Carlos Lorenzo insiste en que la previsión, por diversos factores, de llegada de migrantes a Canarias debería obligar a las instituciones a ponerse en guardia. De hecho, en los próximos días los que llegaron en el barco Bluebird se pueden ver en la misma situación que los que anduvieron por Santa Catalina y Escaleritas.