La línea 12 concentra la mitad de las pedradas contra las guaguas

17/01/2020

Los ataques vandálicos han costado a Guaguas Municipales casi 29.000 euros desde el año pasado. Once líneas se han visto afectadas, no solo por piedras, sino también por lanzamientos de huevos, pintura, la rueda de un coche o el deslumbramiento del conductor por el uso de un láser

Los vehículos de Guaguas Municipales han sufrido 168 ataques vandálicos entre 2019 y lo que va del presente año. Como consecuencia de ello, los costes de sustitución de cristales y limpiaparabrisas, de reparación de los conductos de aire acondicionado y de la limpieza de las guaguas se han disparado hasta los 28.951 euros, según los datos aportados por la compañía municipal de transporte. De esa cuantía, 23.099 euros correspondieron a 2019 y el resto, 5.852 euros a trece días de 2020.

Solo en 2019 se registraron 162 incidentes, lo que representa casi cinco veces más que en 2018, cuando se contabilizaron 35 . Los seis casos que se han producido en el presente año confirman que las agresiones al transporte público han dejado de ser un hecho puntual para convertirse casi ya en una costumbre mantenida a lo largo del año.

Aunque los últimos casos se han concentrado en la Vega de San José, en concreto en la calle Córdoba, el problema se ha reproducido en distintas partes de la ciudad. Prueba de ello es que un total de once líneas se han visto afectadas. Se trata de la 2 (Guiniguada-Puerto, por Tomás Morales), la 8 (Teatro-Lomo de La Cruz), la 9 (Hoya de La Plata-Hospital Negrín), la 12 (Puerto-Hoya de La Plata), la 13 (Mercado de Vegueta-Tres Palmas), la 21 (Puerto-Escaleritas-La Feria-Hospital Negrín-Santa Catalina), la 33 (Guiniguada-Puerto, por Ciudad Alta), la 44 (Santa Catalina-Isla Perdida), la 53 (Mercado de Vegueta-Zárate- El Lasso), la 82 (Teatro-La Paterna) y la 91 (Teatro-Tamaraceite).

De huevos a ruedas

No en todos los casos se producen ataques con piedras. De hecho, en la mayoría de los incidentes son los huevos los que protagonizan las acometidas contra las guaguas. Esto es especialmente frecuente en la celebración de Halloween, en noviembre. El problema del lanzamiento de huevos (110 casos el año pasado, lo que representa el 65% de todos los incidentes) no es solo la dificultad para limpiarlos una vez que se han secado, sino que pueden dificultar la visibilidad del conductor, lo que puede llegar a poner en riesgo la seguridad de los pasajeros.

Más peligrosos resultan, si cabe, los lanzamientos de piedras contra los vehículos. Un total de 54 guaguas resultaron dañadas por pedradas: 48 en 2019 -aunque una de ellas recibió no solo el impacto de piedras sino también de huevos-, y seis en lo que vamos del presente año. Aunque no se han registrado heridos en los últimos casos, la rotura de un cristal puede amenazar la integridad física de las personas que viajan en los vehículos. A ello hay que añadir el coste, ya que cada cristal roto tiene un precio que ronda los mil euros. En este caso, la línea 12, la más importante de la red por frecuencia de servicio y usuarios transportados, es la más afectada: la mitad de los apedreamientos se producen en su trayecto. En 2019 se vieron alterados casi treinta servicios de la 12, mientras que en 2020 han sido dos, el 2 y el 10 de enero. Este año también se han producido otros dos incidentes con la línea 9 -el 14 y el 15 de enero-, uno con la línea 51 -el 2 de enero- y otro con la 2 -el 11 de enero.

Guaguas también informa de dos casos de deslumbramiento del conductor por el uso de punteros láser, y otros dos en los que el ataque consistió en el lanzamiento de pintura y de la rueda de un coche.

En las estadísticas que aportó la compañía no aparece reflejado el ataque a perdigonazos que sufrió un vehículo de la línea Luna 3 (el servicio nocturno) el pasado 4 de junio, en la calle Pintor Pepe Dámaso, en Tamaraceite.

No se descarta llevar el asunto a la Fiscalía

Aparte de las denuncias ante el Cuerpo Nacional de Policía, Guaguas Municipales también quiere activar un dispositivo de seguridad especial para frenar los ataques y no descarta acudir a la Fiscalía para denunciar los hechos. Mientras, los trabajadores reclaman que se deje de prestar el servicio en los puntos más conflictivos de la Vega de San José hasta que no se garantice la seguridad de chóferes y usuarios.

La línea 12 concentra la mitad de las pedradas contra las guaguas

El grupo municipal Ciudadanos (Cs) en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha instado al tripartito (PSOE, NC y Podemos), a que «los taxis y las guaguas municipales de la ciudad estén conectados al Centro Municipal de Seguridad y Emergencias (Cemelpa) a través del GPS», con el fin de «incrementar la seguridad de los usuarios y trabajadores de ambos servicios públicos», a raíz de «las reiteradas agresiones y ataques en los últimos días».

En el caso de los taxis, la portavoz municipal de Ciudadanos en Las Palmas de Gran Canaria, Beatriz Correas, denunció que, pese a estar contemplada en la vigente normativa de 2014, «el grupo de gobierno aún no ha hecho nada por aplicar esta medida».

La edil recordó que la ordenanza del servicio urbano del taxi de Las Palmas de Gran Canaria contempla, además, que «los vehículos afectos al servicio dispondrán de equipos y elementos de posicionamiento global por satélite (GPS), con conexión a una central de radioteléfono o de alarmas», así como a «la unidad de control y seguimiento que el ayuntamiento cree a tal efecto (Cemelpa)», unidad creada en marzo de 2015.

La concejala señaló que «la ordenanza incluye dotar al vehículo de un equipo que dispondrá de un pulsador de atraco o de pánico que permita alertar de un incidente de forma silenciosa».

Correas aseguró que «la mitad de la flota de taxis de la capital, unos 800, cuentan ya con GPS», por lo que «es incomprensible la falta de conexión con el Cemelpa cuando la normativa obliga a ello».

Ante los reiterados ataques con piedras a las guaguas y agresiones a los taxistas, la portavoz de Ciudadanos formuló una pregunta, en una comisión de pleno, en la que denunciaba «los recientes ataques físicos sufridos por taxistas en la capital», y la posibilidad de «establecer una coordinación de avisos de urgencia entre los taxis, guaguas y el Cemelpa», con el fin de que «las llamadas de ayuda sean atendidas por la Policía Local», consiguiendo «una doble función de protección y control del buen servicio de las licencias municipales».