El fuego arrasa más de un contenedor de basura por semana

02/07/2019

En lo que va de año, la ciudad ha perdido 31 depósitos de basura como consecuencia de los incendios intencionados. A este ritmo, se superará el total de 2018, que fue de 51. Por ahora, los de residuos orgánicos representan la mitad de todos los que han sucumbido a las llamas.

Los contenedores grises se han convertido en el objetivo principal de las personas que se dedican a quemar estos recipientes. En lo que va de año ya han ardido catorce depósitos, tanto como en todo 2018. Los receptáculos de la basura orgánica representan en estos momentos casi la mitad de todos los que se derriten por la acción del fuego en la capital grancanaria (31). En cambio, el año pasado, fueron los de plástico los más afectados por los incendios, un total de dieciséis.

El hecho de que los depósitos para estos residuos sean los más numerosos ayudan a entender también que sean los más expuestos a este tipo de actos vandálicos.

Son los más pequeños de los grises, los de mil litros de capacidad, los que han resultado más afectados, este año, con trece casos, cinco más que en todo el 2018; le siguen, en función del tipo de depósito, los de vidrio de 2.700 litros, con siete casos, lo que iguala la cifra de todo el año anterior, según los datos que aporta el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria; los de papel con 3.200 litros de volumen, con cuatro casos; y los de plástico, con capacidad para 3.200 litros, con tres episodios, lo que supone un tercio de todos los que quedaron calcinados el año pasado.

Luego le siguen los de papel con 3.000 litros de capacidad, con dos casos cada uno; y, por último, los grises de 2.400 litros y los de plástico de 2.500 litros, cada uno con un contenedor dañado.

Otra de las curiosidades de las estadísticas que maneja el Consistorio capitalino es que en lo que va de año hay un tipo de contenedor, el de plástico de 3.000 litros, que no ha sido incendiado aún.

En el último lustro, han ardido en la capital grancanaria un promedio de noventa depósitos de basura, si bien hay diferencias notables entre unos años y otros. Así, el máximo de este periodo está en los 124 que quedaron calcinados en el año 2011, mientras que el mínimo fue precisamente el 2018, cuando solo se registraron 51 incidentes de este tipo. En medio de ambos se sitúan los años 2015, con 96 contenedores afectados, y 2017, con 105. Si se mantuviera la tendencia de este primer semestre, el 2019 acabaría con casi sesenta receptáculos afectados.

En todo caso, la situación parece haber mejorado de manera ostensible frente a los peores registros, como los de 2013, cuando se derretían por las llamas unos diez contenedores al mes y, de manera especial, en el periodo comprendido entre marzo de 2008 y los primeros días de 2009, con más de veinte al mes.

Coste para todos

La quema de contenedores de basura tiene, sin duda, repercusiones económicas. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria cuantifica los daños de los incendios en depósitos, en lo que va de año, en 17.452 euros.

En los últimos cuatro años, esto es, desde 2015 a 2018, el coste de reposición de los contenedores calcinados ha ascendido a 276.288 euros. Con este dinero, el Consistorio podría haber adquirido veinticuatro motos tipo scooter y cuatro coches monovolumen para la Policía Local.

El coste de estos actos vandálicos en los últimos años asciende a unos 5.756 euros al mes.

Y eso sin contar los daños a particulares que se pueden generar en este tipo de incidentes ya que no resulta extraño que en la quema de contenedores el fuego termine por afectar a fachadas de viviendas o a vehículos que se encuentran estacionados cerca de los depósitos incendiados, como ha ocurrido en varias ocasiones.