De las mascaritas a las mascarillas

26/03/2020

Las integrantes del grupo carnavalero Las Mamachicho diseñan unos protectores faciales para los profesionales sanitarios que destacan por su utilidad y su comodidad. Los diseñadores del carnaval también cosen protectores.

Las Mamachicho, uno de los grupos más conocidos y laureados del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, están utilizando todo el ingenio que invierten en el diseño de sus disfraces por una buena causa. Como una de sus integrantes es doctora, les planteó a las manitas del grupo si podían replicar uno de los protectores faciales que los profesionales sanitarios emplean sobre las gafas y mascarillas para protegerse de un potencial contagio de coronavirus.

«Marisa nos mandó una foto de la pantalla protectora que usaba y nos dijo que como somos ingeniosas, a ver si podíamos hacerlas», explica Cristina Navarro. Y se pusieron a ello la propia Cristina; la diseñadora de los disfraces del grupo, Elena Ucha; la encargada de los materiales, Marga Roldán; y la costurera, Natalia Zuloaga.

Estuvieron un día en contacto a través de facetime, una aplicación de telefonía con vídeo, y por la tarde a Elena le surgió la idea que han sacado adelante con éxito. Se trata de utilizar las ballenas que se usan en costura para montar armazones, de forma tal que actúen como visera. Y luego se cogen unas láminas de acetato -hojas de film transparente-, se pegan a las ballenas y se les añade unos elásticos.

Este material tiene como ventaja el hecho de que se trata de un plástico que se puede lavar con agua y jabón y, por tanto, reutilizado en condiciones se seguridad.

Unos sesenta elementos

En la primera remesa hicieron 34 y Marisa la probó en el centro hospitalario donde trabaja. «Nos dijo que la gente quedó encantada y que les parecían muy cómodas», explicó Cristina Navarro. Y ahora tienen un encargo de una treintena más que serán utilizadas estos días por el personal sanitario.

El único problema que se encuentran estas innovadoras para mantener el nivel de producción actual es el de conseguir las materias primas. Por el momento, Marisa está recopilando todo el material que puede y cuando va a trabajar al hospital lo deja en la puerta de la casa de Natalia, Elena y Cristina. «No tenemos contacto con ella», explican, «lo deja en la puerta con los guantes puestos y la mascarilla».

La falta de material no parará, sin embargo, a esta startup casera. Ya están mirando los disfraces que han lucido en los últimos diez años de carnaval -el grupo Las Mamachicho se fundó en el año 2010- para tratar de recuperar cualquier elemento que les permita seguir confeccionando protectores faciales. De hecho, ya se están planteando la posibilidad de utilizar los separadores de los archivadores rígidos como sustitutos.

De las mascaritas a las mascarillas

Como demuestran Las Mamachicho, el carnaval no solo es diversión. La fiesta sabe sacar también su lado solidario con repartos de alimentos y actuaciones para quienes menos tienen a lo largo del año. Esta faceta ha salido a relucir también estos días con la crisis del coronavirus. Los últimos en dar ejemplo han sido los diseñadores. Algunos miembros de la asociación Adic que han podido hacerse con materiales (unos doce de veintinueve) han empezado a hacer mascarillas para quienes las necesitan.

El primer pedido contiene un centenar de mascarillas y será entregado este jueves al Banco de Alimentos, en Mercalaspalmas. Luego se unirán otras cien para el centro de mayores de Taliarte, la misma cantidad para el Ayuntamiento de Valsequillo, unas treinta para Yrichen y alrededor de la misma cantidad para otra asociación.

La iniciativa surgió con una llamada telefónica. Alberto Pérez, presidente de la Adic, recibió un mensaje de la concejala Pepa Luzardo. «Me contó que había estado en contacto con el Banco de Alimentos y que le dijeron que necesitaban mascarillas, y me planteó si estaríamos dispuestos a hacerlas», expuso, «y no lo dudamos ni un momento».

A partir de ese momento, el chat que tienen los diseñadores empezó a echar humo. Todos empezaron a aportar patrones, a proponer ideas, a esbozar diseños... Y en cuanto la iniciativa fue conocida, les empezaron a llegar más peticiones.

«El problema con el que nos encontramos es la falta de material», reconoció Pérez. Como de los retales del carnaval no se podía aprovechar mucho para este cometido, ya que necesitan trabajar con prendas que sean 100% algodón, al final han necesitado la colaboración de varias empresas. El Kilo de San Bernardo les vendió de forma excepcional telas de unos 2,8 metros de ancho, Kinhogar les regaló sábanas y Esther Home les donó elásticos.

«Esperamos que en breve lleguen los equipos de protección del Estado, pero mientras tanto vamos ayudando», reseñó el presidente de la asociación de diseñadores del carnaval, «lo ideal es que esto no sea imprescindible y que quede para cubrir necesidades relativas».

Tardan aproximadamente unos quince minutos en confeccionar una pieza, desde que tienen el patrón, colocan los alfileres, enhebran los hilos y empiezan a coser. Calculan que están empleando unos treinta o cuarenta metros de tela y que de cada metro salen unas veinte mascarillas. Además necesitan unos 30 o 35 centímetros de elásticos para cada mascarilla.

No todos los diseñadores están pudiendo confeccionar mascarillas porque el suministro de material es un problema. «Con las restricciones de movilidad que hay», detalla Alberto Pérez, «casi es mejor hacerlo uno mismo que llevar tres metros de tela y cinco elásticos a otro diseñador en el coche».

En su opinión, no estaría de más habilitar un punto de entrega en la ciudad para que quienes quieran donar materiales o quienes decidan colaborar haciendo mascarillas en sus casas pudiesen entregarlas sin problemas.