La cosecha de la aceituna majorera cae en picado

06/09/2019

El invierno caluroso impidió la completa floración de los casi 20.000 olivos que crecen en la isla. Olivafuer estima que de 200.000 kilos de aceitunas de 2018 se descienda a unos 60.000. El año ha pasado en balde para muchos olivocultores

Ni una aceituna ha dado este año el campo majorero en la mayoría de los casos. Otros agricultores se frotan las manos por que al menos se quedaron en la mitad de la producción y podrán envasar una docena de litros de aceite. Desde Olivafuer, la asociación de olivocultores y productores de aceite de oliva virgen extra de Fuerteventura, se cifra el descenso en un 30% o un 40% entre los agricultores que sí han logrado la cosecha. El pasado invierno de temperaturas cálidas es la razón del descenso en picado de la cosecha de la aceituna, apunta directamente Pepe Santana, presidente del colectivo y propietario de 700 olivos en la finca Agroturismo La Gayría, en Tiscamanita, en el municipio de Tuineje.

A la espera de los kilos y litros oficiales de final de la cosecha del sector olivarero de la isla, los únicos números son los de la temporada pasada que, según Olivafuer, se cerró con cerca de 200.000 kilos: 120.000 kilos se convirtieron en aceite en las dos almazaras que el Cabildo majorero posee en la granja experimental de Pozo Negro; y 60.000 kilos se llevaron a las cinco almazaras particulares repartidas por Fuerteventura. La cuenta de la producción del aceite de oliva virgen extra arroja que cien kilos de aceitunas son necesarios para producir diez o doce litros de aceite.

Santana, presidente de Olivafuer, se aventura a fijar en unos 60.000 kilos la cosecha de 2019. «Y eso es muy poco». El consuelo del olivocultor de Fuerteventura reside que el resto de las islas, incluso en Andalucía, la cosecha de la aceituna también ha descendido «por la misma razón del cambio climático: el calor de febrero y marzo no permitió que el olivo floreciera».

Cien litros por semana

Y es que el olivo necesita frío para echar flores y agua, mucha agua, algo muy caro en Fuerteventura a pesar de que el sector se beneficia de la llamada agua agrícola con la que subvenciona el Cabildo. Dependiendo del tipo de suelo, vuelve a dar los número el presidente de Olivafuer, el olivo requiere entre cien y doscientos litros de agua a la semana que, casi sin excepciones, procede directamente de la desalación del CAAF puesto que nadie espera que llueva y pocos tienen reservas de agua.

Olivafuer tampoco mira al cielo en espera de precipitaciones para este año sino al Cabildo. «Esperamos que el nuevo consejero nos apoye como el anterior».

El verdial majorero como objetivo

Olivafuer se creó hace tres años y aglutina a unos 200 socios que, salvo excepciones, conforman el grueso de los olivocultores de la Maxorata.

En total, y según el recuento que la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo realizó durante dos meses, en Fuerteventura se dedican 90 hectáreas al cultivo del olivo, lo que da unos 20.000 ejemplares de diferente varieadades que van desde la arbequina, la picual y la hojiblanca hasta la verdial. Es precisamente esta última variedad majorera la que Olivafuer quiere extender su plantación por su adaptación a los suelos y el clima de Fuerteventura.

En el ránking de hectáreas por islas, se sitúa a la cabeza Gran Canaria con 120 hectáreas donde crecen los olivos, seguida de Fuerteventura con 90 y Tenerife con 70 hectáreas. Según Pepe Santana, en cada hectárea se plantan y crecen unos 400 olivos, de ahí los aproximadamente 20.000 ejemplares de la Maxorata que viven momentos de incertidumbre por la mala cosecha.

Los lunes, día de recepción en Pozo Negro

En la granja agrícola experimental de Pozo Negro, donde el Cabildo Insular posee dos almazaras, no se atreven a dar datos sino a echarse manos a la cabeza por la escasez de aceituna de esta campaña del aceite. Eso sí, todavía queda temporada de recolección por delante y, como recuerda el técnico responsable, los lunes siguen siendo el día de recepción de la aceituna, por poca que traigan los olivocultores. La capacidad de las almazaras insulares es de 700 kilos la más vieja y mil la nueva. En el resto de la isla, sobre todo en el sur, existen cinco más privadas.