El milagro del buen aceite es también posible

19/04/2019

Conseguir sacarle al olivo lo mejor y estar a la altura de los grandes productores, hoy en día en la isla, no es un prodigio. Que se lo digan a Federico González y a su padre, que según los expertos pueden competir con lo más selecto

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Ambos empresarios, padre e hijo, empezaron a adentrarse en el universo del olivo hace seis años. Se enteraron de que el Cabildo había traído árboles a la isla para promocionar su cultivo entre los agricultores y les picó la curiosidad del emprendedor que no tiene miedo al los restos y arriesga. Lo hicieron como quien no quiere la cosa, por probar nuevas aventuras.

De esta forma adquirieron 700 arbolillos de apenas un palmo de altura, y los plantaron en su finca de Mancha Blanca, a solamente un par de kilómetros de Timanfaya. El 95% de los olivos plantados son de la variedad arbequina y el restó de multivariedad (cuernicabra, hojiblanca, picual y alguna otra).

Sembraron en cultivo superintensivo, explica Federico González hijo, -un árbol cada metro y medio y dejando calles de 3 por 1,50 metros para que formen setos. Al año y medio, ya estaban dando aceitunas, frente a los cinco años de media que tardan en suelo peninsular en producir frutos. El clima de la isla, la riqueza del suelo, y el mimo de sus cuidadores empezaron a obrar el milagro, y al tercer año tuvieron producción para elaboraron los primeros cincuenta litros de su cotizado oro líquido particular.

De entonces han pasado ya cuatro años y la de 2018 ha sido su cuarta cosecha, sin duda la mejor. Aunque lograron menos cantidad de aceite que en la del año anterior (unos 420 litros, frente a los 500 de 2017), la calidad, dicen los expertos catadores, entre ellos varios catedráticos que visitaron la isla para asistir a uno de los eventos gastronómicos del Saborea Lanzarote que organiza el Cabildo, que se trata de uno de los mejores virgen extra que se pueden catar.

El truco, explica Federico González padre, está en «encontrar el punto de maduración perfecta de la aceituna, algo difícil de reconocer y que él aprendió por la experiencia de haberse criado en el campo».

«La clave está en recoger la oliva en el envero -término que se utiliza en agricultura para referirse a la fruta cuando está en su grado óptimo de maduración- es decir, más o menos, cuando está un 33% de madura, otro 33% medio madura y un 33% verde».

El resto de las claves esenciales, agua de riego -no depurada- y mucho seguimiento para evitar las muchas plagas a las que los olivos están expuestos.