Negrín: de la SER a Socater y vuelta a empezar

En dos años y cinco meses, el presidente del Consejo Rector de Radiotelevisión Canaria, Santiago Negrín, se ha granjeado el rechazo mayoritario del Parlamento y de los consejeros elegidos junto a él. Pero mantiene el de los políticos y los medios que lo auparon.

CANARIAS7 / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

«Prometo no defraudar y, para ello, cuento con el apoyo y la vigilancia activa de mi Consejo y de los compañeros de la industria audiovisual». Esas palabras fueron pronunciadas por Santiago Negrín el 5 de mayo de 2015, en el salón de la sede de Presidencia reservado para la toma de posesión de los altos cargos.

Era su gran día: con Paulino Rivero agotando su mandato y sin control ya alguno de Coalición Canaria, Santiago Negrín asumía la presidencia del Consejo Rector de Radiotelevisión Canaria (RTVC) por decisión del Parlamento y en virtud de la ley 13/2014, que coloca a ese ente bajo la tutela del Parlamento y que atribuye las principales funciones ejecutivas al Consejo Rector y no al presidente, en un claro cambio respecto a la etapa anterior.

Negrín llegó al Consejo Rector a propuesta de Coalición Canaria (CC), que también promovió a Marian Álvarez. En el reparto pactado con PSOE y PP, los socialistas colocaron a María Lorenzo y los populares a María José Bravo de Laguna y Alberto Padrón, todo ello en función de las cuotas de un pleno parlamentario que vivía los últimos días de la legislatura y que veía venir un cambio sustancial tras La elecciones de ese año.

Por el camino habían quedado Francisco Moreno, exdirector de TVE-C, Antena 3 Canarias y RTVC, que renunció a ser elegido al considerar que no se daban las condiciones para un trabajo libre de presiones políticas, y Juan Santana, persona de confianza de José Manuel Soria que llegó a presentarse al examen parlamentario, donde demostró sobradamente que no daba el perfil.

En cuanto a Santiago Negrín, procedía de la Cadena SER (Grupo Prisa), donde había sido jefe de Informativos, y también había trabajado en el área de comunicación de Presidencia del Gobierno en la etapa de Adán Martín. Igualmente pasó por Televisión Canaria cuando toda la programación estuvo en manos de la empresa Sociedad Canaria de Televisión Regional (Socater). Ese pasado de Negrín quedaba retratado perfectamente entre los asistentes a la toma de posesión. Así, allí estaban, entre otros, muchos dirigentes de CC enfrentados a Paulino Rivero en el proceso que dio la candidatura a Fernando Clavijo, la cúpula de la SER en Canarias, altos cargos de Prensa Ibérica (editora de La Provincia y La Opinión y accionista de Socater), y periodistas próximos a Negrín y a los que se atribuye su candidatura, como Francisco Pomares (también accionista e Socater).

Las deserciones

A los pocos meses quedó en evidencia que algo no funcionaba bien en Radiotelevisión Canaria (RTVC) y en concreto en su órgano de gobierno. María José Bravo de Laguna y Marian Álvarez dimitieron con sendas cartas en las que reprochaban a Negrín el empantanamiento del ente. Las dos querían participar de la «vigilancia activa» de la que presumía Negrín y la realidad era bien distinta.

Pese a depender del Parlamento y pese a que la Cámara fue informada de las dimisiones, los grupos no movieron un dedo y Negrín quedó presidiendo un Consejo Rector en precario: tres de cinco consejeros, cada uno propuesto por un partido diferente. Eso no detiene a Negrín, que se apoya en Alberto Padrón en plena fase de distanciamiento de Coalición Canaria del PSOE. Y con María Lorenzo advirtiendo de las dudas sobre la legalidad de muchas de las decisiones que se adoptan.

Tampoco en Coalición Canarias todos están contentos con Santiago Negrín. Por un lado, porque acaba cansando incluso a quienes el partido designa para darle apoyo, como fue el caso del periodista Francisco Martín; por otro, por ese elevado grado de conflictividad en el Consejo Rector que ya trasciende a la opinión pública, y en tercer lugar porque la audiencia de la tele se desploma y la de la radio no termina de despegar. Así, Televisión Canaria está ya en la mitad del 12% de audiencia que llegó a tener antes de Santiago Negrín y mes tras mes por debajo de Televisión Española en Canarias, cuando había consolidado la tercera posición entre las preferencias de los espectadores (por detrás siempre de las cadenas Telecinco y Antena 3).

‘El foco’

La espiral de conflictividad se dispara cuando Negrín y su equipo aprueban la contratación de programas aprovechando una inyección extra de dinero que hace el Gobierno canario en 2017. A partir de ahí, Negrín se coloca en el punto de mira del Parlamento regional, del que depende, y hasta el propio PP, a través de Alberto Padrón, empieza a tener sus dudas.

Entre esos programas el más polémico es El foco, un espacio de debate de actualidad muy centrado en la política que es adjudicado a la empresa Socater, con un coste oficial de 38.000 euros por programa -según fuentes del sector, el pago real ronda los 50.000 euros-, que supera ampliamente la media.

La orientación política de El foco es criticada por la oposición, que lo considera un programa al servicio de CC y en especial del presidente Fernando Clavijo y su Gobierno. Una crítica que irá a más cuando la dirección del citado espacio es asumida por Juan Manuel Bethencourt tras salir de la Dirección General de Comunicación del Gobierno, a las órdenes del viceconsejero José Luis Méndez y del propio Clavijo.

En ese contexto, Negrín, ya sin aval de otros consejeros, lanza el pliego del concurso de informativos pese a que la mayoría del Parlamento le dijo que no lo hiciera y que, además, debía cesar. Y también le advirtieron de que no era competente para licitar ese concurso los propios consejeros de RTVC, como queda acreditado en el acta de la sesión del 21 de julio y en los escritos remitidos al presidente.

En la actualidad, el suministro de personal y contenidos de los informativos -el segmento de programación más visto de la cadena- es realizado por Videoreport Canarias, empresa participada por la editora del periódico CANARIAS7, que ganó el concurso compitiendo, entre otras, con Socater. Esa adjudicación fue refrendada en el año 2016 en sentencia judicial por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, que desestimó un recurso de Socater.

Sobra decir que, desde que Santiago Negrín se erigió en órgano unipersonal de contratación, emulando el modelo de gestión desterrado por la Ley 13/2014, su defensa ha quedado en manos de accionistas de Socater y de medios afines a Coalición Canaria.