El Ministro de Asuntos Exteriores de Finlandia, Pekka Haavisto, firma la solicitud de ingreso de su país en la OTAN en Helsinki. / EFE

Turquía se enroca y bloquea la fase inicial de adhesión a la OTAN de Finlandia y Suecia

Erdogan insiste en que los dos países nórdicos refugian «terroristas» kurdos y pide negociaciones, aunque no cierra la puerta a su incorporación

S. ARROYO / O. HERNÁNDEZ

Veto inicial de Turquía a la adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN. Recep Tayyip Erdogan se resiste a dejar que el camino emprendido por los dos países nórdicos -sendas referencias históricas del no alineamiento militar- quede totalmente despejado. Y, de momento, se enroca. La reunión de embajadores de la Alianza, que se celebró este miércoles en Bruselas con las solicitudes formales de ambos Estados encima de la mesa, se trabó. Ni siquiera permitió arrancar con la siguiente fase del procedimiento: el inicio de las conversaciones con los candidatos que, según el reglamento, contemplaría (entre otras variables) el asesoramiento tanto político como técnico.

Un primer bache. Y así es como parece interpretarse. Porque persiste la sensación generalizada de que, al final, Turquía aparcará sus objeciones. Eso sí, el precio aún se desconoce. Pero en el horizonte se vislumbra que acabará posibilitando una expansión que Jens Stoltenberg volvía a calificar de «histórica». El secretario general de la Alianza, como en los últimos días han venido manifestando la práctica totalidad de los socios del ente militar -especialmente Estados Unidos y Alemania- confía en ese desenlace sin sorpresas. En conseguir el consenso imprescindible para que todo fluya.

«Estamos decididos a trabajar en todos los problemas y llegar a conclusiones rápidas», apuntaba el noruego junto a Klaus Korhonen (embajador de Finlandia ante la OTAN) y Axel Wernhoff (Suecia) en una declaración a primera hora de la mañana nada más recibir las peticiones oficiales de sus gobiernos. Un acto protocolario breve, de apenas tres minutos, que precedió a la primera reunión de valoración de los delegados de los treinta países de la organización. Ahí fue donde Turquía (con el segundo ejército más grande del bloque) no dio su 'ok'.

Negociación directa con Ankara

El pasado fin de semana Ankara no cerró la puerta pero pidió que fuesen tenidas en cuenta sus «preocupaciones». Ello implicaría una negociación directa con los dos países -en especial con Suecia) sobre los kurdos y, más en concreto, sobre el 'refugio' que prestan al Partido de los Trabajadores del Kurdistán o las milicias del YPG, consideradas organizaciones terrorista por el Gobierno de Erdogan.

El miércoles, el propio presidente incidía en la misma idea ante los diputados de su partido, el islamista AKP. Remarcaba que había solicitado a Estocolmo la extradición de «treinta terroristas». «No vais a entregar a los terroristas, pero pedís entrar en la OTAN. No podemos decir 'sí' a privar de la seguridad a esta organización de seguridad», alegaba.

Se espera que Stoltenberg abra ahora una ronda de consultas con los aliados para desbloquear la situación. Ampliar la estructura militar requiere unanimidad e ir 'quemando' varias fases durante meses. El paso que se enfangó este miércoles -y que tendrá que retomarse- es el preliminar. Una vez se supere, la OTAN cursará un documento formal que invita a los aspirantes a iniciar las negociaciones sobre la base de un Plan de Acción de Membresía (MAP, por sus siglas en inglés).

Luego el Consejo del Atlántico Norte, el principal órgano de decisión política, deberá activar la firma del Protocolo de Adhesión. Finalmente tendrá que ser ratificado por los treinta países (en la mayoría de los casos mediante refrendo parlamentario).

Más gasto militar

La presentación de la solicitud oficial de Finlandia y Suecia en la sede de la Alianza en Bruselas, coincidió con el refrendo de la UE a seguir impulsando el gasto en armamento. 500 millones de euros adicionales encima de la mesa. «Debemos asegurarnos de que el dinero se gasta de forma coordinada y que aborda nuestras lagunas», subrayó por su parte la presidenta de la Comisión Europea., Ursula von der Leyen.

La iniciativa forma parte de la Brújula Estratégica de la UE, la hora de ruta hacia la soberanía defensiva y de seguridad con la que compensar «los efectos de años de gasto insuficiente» en material bélico. Las prioridades que señala Bruselas son, entre otras, reponer las reservas de material, reemplazar equipamiento que raya la obsolescencia y reforzar los sistemas defensivos aéreos y contra misiles. Para hacer uso del fondo se requerirán compras conjuntas que impliquen a, al menos, tres países.