El líder de la Liga, Matteo Salvini, en un colegio electoral de Milán. / REUTERS

Meloni pretende 'castigar' a Salvini sin el Ministerio de Interior

Varios dirigentes de la Liga piden la dimisión de su líder por lograr sólo el 8% de los votos en las elecciones del pasado domingo en Italia

DARÍO MENOR Roma

Giorgia Meloni y Matteo Salvini nunca se han caído bien. Aunque sus partidos, Fratelli d'Italia (FdI, Hermanos de Italia) y la Liga, forman parte de la alianza conservadora que ganó las elecciones del domingo y a la que también pertenece Forza Italia, la formación de Silvio Berlusconi, Meloni y Salvini saben que tienen en el otro a su mayor rival. Sus dos fuerzas políticas compiten por el voto de la derecha, así que el crecimiento de uno se hace en buena parte a expensas del otro. Es lo que ha ocurrido en los recientes comicios: FdI obtuvo un 26%, 22 puntos más que en las elecciones anteriores, celebradas en 2018, mientras que la Liga se quedó en un 8% frente al 17% de hace cuatro años.

El nuevo equilibrio de poderes entre los miembros del bloque conservador, que afecta también a Forza Italia, al pasar de un 14% en 2018 al 8% del domingo, se va a reflejar en la composición del próximo Gobierno. Los tres partidos ya han comenzado el tira y afloja para elegir los nombres del nuevo Ejecutivo. Se da por seguro que la primera ministra será Meloni, pero no está nada claro por el momento quién se encargará de las carteras de peso, como Economía, Defensa, Exteriores o Interior.

Parece que no va a ser posible que se haga con ésta última Salvini, como él esperaba, debido a los malos resultados de la Liga. La líder de FdI querrá también evitar la competencia interna que podría hacerle encargándose de la política migratoria, uno de los temas calientes para ambos partidos. La continuidad de Salvini como cabeza de lista de su formación, además, ni siquiera está asegurada, pues algunas voces de su partido están ya pidiendo abiertamente su dimisión.

«Hace falta un congreso extraordinario de la Liga. Yo sabría a quién elegir como nuevo secretario, pero, por ahora, no digo nombres», comentó Roberto Maroni, veterano dirigente y expresidente regional de Lombardía. El antecesor de Salvini, Umberto Bossi, advirtió por su parte que «el pueblo del norte ha expresado un mensaje claro y tiene que ser escuchado». Bossi nunca estuvo de acuerdo con la estrategia de su sucesor de dejar de ser un partido regionalista del norte para convertirse en una fuerza soberanista de carácter nacional.

Sin reelección

El mejor símbolo de la debacle sufrida por la Liga, que ha visto cómo FdI le doblaba en votos en las regiones septentrionales, histórico bastión de Salvini, lo constituye el hecho de que Bossi no haya sido reelegido: deja así el Parlamento 35 años después de la primera vez que ocupó un escaño. Salvini pretende ahora nombrarlo senador vitalicio, pero se antoja muy difícil que pueda lograrlo.

Giuseppe Leoni, cofundador de la Liga, consideró una «vergüenza nacional» que no haya sido reelegido Bossi y le echó la culpa de ello a Salvini por haberse olvidado de las raíces del partido en el norte del país. El líder se justificó reconociendo que no está satisfecho del resultado, que achacó a la presencia de su formación en la heterogénea coalición que apoyaba al Gobierno del primer ministro saliente, Mario Draghi.