El ciclón ha provocado grandes daños a su paso por Florida./Joe Raedle / AFP

El ciclón ha provocado grandes daños a su paso por Florida. / Joe Raedle / AFP

«Vi desaparecer mi casa con todo dentro»

La reconstrucción de Florida tras el paso del huracán 'Ian' costará 250.000 millones de dólares, la más cara de la historia de EE UU

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Sentado en medio de la desolación, de Fort Myers Beach, John Paterson contaba este viernes a las cámaras lo que aún no lograba digerir. «Vi desaparecer mi casa con todo dentro delante de mis ojos, literalmente». Se quedó con lo puesto. Y la mirada perdida. La gorra de Harley-Davidson que llevaba de visera es lo único de valor que le queda. «Aguanté todo lo que pude, hasta que temí por mi vida. Entonces crucé la calle para refugiarme en el sótano de mis vecinos y desde allí la vi desaparecer».

Se le ahogaba la voz, tenía los ojos empañados en lágrimas. A su edad, volver a empezar no es fácil. Ni será barato. Hasta ahora el huracán 'Katrina', que en 2005 inundó Nueva Orleans y dejó la costa de Louisiana tan plana como la de Fort Myers, ostentaba el récord de la reconstrucción más costosa tras el paso de un huracán. Los 186.000 millones de dólares que costó será en Florida al menos 250.000 millones, estimó este viernes Jimmy Patronis, director financiero de la oficina estatal de prevención de daños, códigos, inspecciones y licencias. La inflación y la escasez de materiales de construcción son el cóctel perfecto para una pesadilla que no ha hecho más que empezar.

El Estado del sol y las palmeras, que no cobra impuestos estatales a sus residentes, ha sido durante décadas el favorito de los jubilados. Los mismos que ahora se encuentran en la calle sin tener ni qué ponerse. «Este lugar ya no existe, no hay razón para venir», le dijo Robert Leisure a su hija, frente a una reportera del diario 'Sun Sentinel' que le halló «observando atónito la destrucción infernal» en que había quedado todo, aún bajo metro y medio de agua. «Es la primera vez que lo pierdo todo», contó.

Había estado atrapado en su casa desde el jueves hasta que el agua retrocedió lo suficiente como para llegar hasta la calle, aunque fuera mojado hasta la cintura. Las baterías del móvil se le habían agotado hacía mucho. Al salir, vio que las dos escaleras que conectaban los edificios de su urbanización habían desaparecido, al igual que los chozos de la piscina y hasta el bote. La tienda de cebos y material de pesca que poseía estaba medio sumergida y llena de escombros, como si «hubiera explotado una bomba dentro». En la calle flotaban muebles, colchones, maletas y hasta fotos de mujeres abrazadas en tiempos mejores, describió la reportera Angie Di Michele.

'Ian', que ha dejado ya 21 muertos en Florida, pero se teme que el balance final sea mayor, seguía batiendo récords este viernes, a punto de tocar tierra por tercera vez. En Cuba dejó a los once millones de habitantes de la isla sin luz. En Florida, la suspensión del servicio eléctrico, que todavía sufrían casi dos millones de personas, es el menor de los males, al haber recibido el impacto directo de un monstruo que rozaba la categoría 5. Y en Carolina del Sur, donde llegaría devaluado a categoría 1, los vientos sostenidos de 135 kilómetros por hora podían palidecer en comparación a los que había arrancado los tejados de Florida. Pero aún así, llegarían acompañados de las inundaciones que dejarían las lluvias torrenciales, sostenidas durante largas jornadas en un suelo menos permeable que el de sus vecinos del sur.

EN SU CONTEXTO

  • 21 personas han muerto en Florida a causa del huracán, pero se teme que la cifra pueda ir en aumento, según la División de Gestión de Emergencias.

  • «Es una tragediapara todo el país» Fueron las palabras del presidente de EE UU, Joe Biden, que ha firmado ya varias órdenes ejecutivas para acelerar el envío de ayuda.

  • 700 son los rescates que han realizado hasta el momento los equipos de salvamento en el Estado. La mayoría, unos 200, se han practicado en la ciudad de Fort Myers.

  • Falta de víveres en los albergues Las autoridades precisan 5,5 millones de raciones de comida y 6,5 millones de litros de agua potable para cubrir las necesidades de las personas evacuadas.

Detrás solo ha quedado daño y destrucción. Si algo se le puede agradecer al fenómeno meteorológico, que pasará a la historia como el quinto más poderoso que haya tocado EE UU, es haber salvado a las ciudades más pobladas que tenía en su trayectoria. Tampa y Orlando pudieron conformarse con calles inundadas, como Charleston este viernes, al desviarse ligeramente hacia la costa de Georgetown.

Vencer la burocracia

«Estamos vivos», se consolaban los que lo habían perdido todo. «Peor está la pobre gente de Nápoles o Fort Myers», decían otros. El presidente Joe Biden, que habló personalmente con todos los alcaldes afectados a los que la Casa Blanca pudo poner al teléfono, disolvió a fuerza de órdenes ejecutivas toda la burocracia que pudo para agilizar la ayuda. «Esto no es una tragedia de Florida, es una tragedia de todo el país».

Botes, helicópteros, «todo lo que haga falta para llegar hasta los sobrevivientes», prometió el mandatario. Los servicios de emergencia de Florida habían contabilizado este viernes 700 rescates. Solo en Fort Myers, 200, explicó el alcalde. Desde un hombre atrapado en su coche con un ataque al corazón, hasta familias enteras refugiadas en sótanos cuyas puertas habían quedado parapetadas por una pila de muebles y escombros. Y eso eran solo los que habían podido pedir auxilio por teléfono. Los servicios de emergencia iban puerta por puerta en busca de supervivientes, conscientes de que sin luz ni teléfono eran la única esperanza.

Los que habían salvado la vida se agolpaban en 250 albergues, donde las autoridades se preguntaban cómo atenderlos. El Gobierno estatal estimaba que para eso necesita 6,5 millones de litros de agua potable y 5,5 millones de raciones alimenticias. Con una docena de aeropuertos cerrados, no era fácil llegar. Pero allí estaba ya el cocinero español José Andrés y su operativo de World Food Kitchen, instalando comedores gratuitos entre Nápoles y Tampa. «Todos somos Florida», insistió el presidente Biden.