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El complejo inicio de año marca la brecha en las previsiones del Gobierno y los organismos

El complejo inicio de año marca la brecha en las previsiones del Gobierno y los organismos

Los economistas retrasan el despegue económico hasta la primavera, pero el Ejecutivo cree que los fondos europeos alzarán el PIB desde enero

Edurne Martínez

Domingo, 9 de octubre 2022, 09:31

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A los analistas no les cuadra el cálculo de crecimiento del PIB que ha hecho el Gobierno en su proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2023. La casualidad ha querido que la misma semana coincida la presentación de las cuentas públicas del Gobierno con la publicación de las previsiones del organismo económico más importante del país: el Banco de España, a quien además le ha 'apoyado' en sus estimaciones BBVA Research, que este jueves presentó sus datos para 2023. No son los únicos: la Autoridad Fiscal (Airef) también prevé un crecimiento en 2023 del 1,5%, seis décimas por debajo que la estimación del Ejecutivo.

Concretamente, el Gobierno ha basado sus cuentas sobre un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2023 del 2,1%, mucho menor que el 4,4% que estiman para este, pero muy por encima de los analistas. El Banco de España, por su parte, calcula que el país avanzará solo un 1,4%, mientras que BBVA Research lo deja en un 1%. Son de 8.000 a 13.000 millones menos de crecimiento, una cantidad nada desdeñable que se puede comparar con la partida destinada en los PGE a Infraestructuras y a Educación juntas.

¿A qué se debe esta diferencia tan grande? Hay varios elementos como la evolución del consumo privado o de las exportaciones que calan en la distinta composición que hacen los organismos del PIB de 2023, pero sobre todo la clave estará en el arranque del año. Fuentes del Ministerio de Asuntos Económicos reconocen a este periódico que la buena marcha del primer trimestre es fundamental para poder estimar un crecimiento del 2,1% para 2023.

Ángel Gavilán, director de Estadística del Banco de España, explicó durante la presentación de su informe que la economía seguirá «ralentizada» hasta la primavera de 2023, y que será ese momento en el que la actividad económica recobre un «vigor creciente». Bajo este cálculo, la recuperación del nivel de PIB previo a la pandemia se retrasará hasta el primer trimestre de 2024, año en el que la economía avanzará un 2,9% según el supervisor. Sin embargo, en la eurozona el nivel de PIB ya se situó en el segundo trimestre de esta año casi dos puntos por encima del nivel prepandemia.

Los Presupuestos confían en que el Plan de Recuperación aporte 2,8 puntos al PIB en 2023, unos 25.000 millones

Pero desde el Ejecutivo explican que la economía seguirá una senda más «cíclica» a partir de ahora y que ya el primer trimestre del año será positivo. Esta tesis la basan en la aportación de los fondos europeos a la economía. Y es que desde el Gobierno consideran que la buena marcha que está cogiendo ya la ejecución de los planes de transformación sobre la economía española permitirán hacer despegar el PIB. «Una velocidad de crucero», ha valorado ya en más de una ocasión la vicepresidenta económica, Nadia Calviño.

Impacto sobre la deuda pública

El profesor de Economía y Finanzas de Esade, Omar Rachedi, explica a este periódico que, aunque hay que tener en cuenta el elevado grado de incertidumbre de la economía el año que viene, las diferencias entre las previsiones es de unos 10.000 millones de euros, lo que significaría incrementar la ratio de deuda pública del 118,3% al 119%. «Esto en una época de tipos de interés al alza podría generar un problema de sostenibilidad», señala el experto, que al mismo tiempo indica que la clave la tendrá el Banco Central Europeo (BCE), que puede incrementar la compra de bonos españoles y así reducir el coste de la deuda.

Pero el Gobierno fía la buena marcha del comienzo del año al Plan de Recuperación, que según las cifras incluidas en el proyecto de PGE, aportará 2,8 puntos al PIB en 2023, lo que supondrán 25.156 millones de euros. La duda está, según los expertos, si todos los recursos que está aportando Bruselas se materializarán en proyectos concretos ejecutados. Hasta el pasado mes de agosto España había recibido 31.000 millones de euros tras el cumplimiento de 92 objetivos de un total de 416, lo que equivale a casi un 25% del Plan de Recuperación.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, explicó el pasado jueves durante la presentación del proyecto de PGE en el Congreso que la ejecución de los fondos se está efectuando a «buen ritmo» pese a las críticas de algunos organismos como el Banco de España. Según las últimas cifras, a finales de septiembre se habían transferido a las comunidades autónomas 18.920 millones de euros.

El ritmo actual de ejecución de proyectos a través de fondos europeos es de unos 2.000 millones de euros al mes y fuentes del Ministerio de Asuntos Económicos explican que ésta es la velocidad con la que el Gobierno ha calculado la aportación de estos fondos a la economía española en 2023. Así, 2.000 millones por doce meses supondrá unos 24.000 millones de euros de aportación, una cifra muy cercana a los 25.156 millones que han presupuestado en sus cuentas públicas presentadas esta semana.

Pero el Banco de España no confía en este ritmo tan optimista. Gavilán advirtió que los fondos se están desarrollando «con retraso» a lo que ellos mismos proyectaron en su anterior informe de junio, donde estimaban que los fondos que llegarían a la economía este año serían 20.000, pero ahora los proyectan en 12.000. Gavilán reconoció que como los plazos de ejecución están «acotados» hasta finales de 2023, convendría «aligerar» la gestión de estos fondos.

De la evolución económica de Alemania depende toda Europa

El escenario con el que trabaja el Gobierno en sus previsiones para 2023 ya contempla que Alemania vivirá una «fuerte ralentización» de su economía el año que viene. La que hasta ahora era denominada 'locomotora de Europa' sufrirá un frenazo por el límite del gas ruso al que no tienen tantas alternativas como otros países como España, lo que les llevará a un escenario muy negativo. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, apuntó la semana pasada en una entrevista en la radio que este contexto tan adverso depende de las medidas que tomen el resto de países europeos para aliviar la situación: «No siempre esos escenarios se producen, depende de nuestros actos. No podemos resignarnos a ese escenario más negativo y vamos a tratar de evitarlo», afirmó la ministra de Asuntos Económicos, que sabe que un mal año para Alemania se traduce en un mal año para toda Europa y, por tanto, también para España. Precisamente, sobre la inyección de 200.000 millones de euros anunciada por el Gobierno alemán para intentar sortear la crisis energética, Calviño apuntó que existe una «gran comprensión» hacia Alemania porque su economía se ve directamente afectada por el corte del suministro de gas por parte de Rusia. Ahora bien, aunque «hay una buena comprensión» de lo que le sucede al país germano, Calviño afirmó que existe también una «clara determinación» a reaccionar a esta situación con «respuestas europeas». «El reto es europeo, no nacional», destacó la ministra.

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