María Jesús Montero, ministra de Hacienda, en su defensa de las cuentas públicas para 2021 / EFE

Montero califica de «irresponsabilidad manifiesta» las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos

La ministra de Hacienda defiende las cuentas públicas de 2021 que define como «de país, no de este gobierno o de las formaciones que lo componen» e invita a la oposición a presentar enmiendas parciales para verse reflejada en el documento y a evitar «vetos cruzados»

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO Madrid

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha calificado los Presupuestos que este miércoles defendía en el Congreso de los Diputados como «de país, no de este gobierno o de las formaciones políticas que lo componen». En cambio, ha tachado las siete enmiendas a la totalidad presentadas por la oposición de «irresponsabilidad manifiesta» y que muestran «la incapacidad para entender el momento que vive el país».

Montero ha explicado que comprende que los principios de las cuentas pueden no ser compartidos por otros partidos, que pueden estar en las antípodas del Ejecutivo, pero esas otras fuerzas políticas «no pueden dudar de la necesidad del país de contar con unas cuentas públicas». «El momento es ahora. España necesita unos nuevos Presupuestos con urgencia», ha asegurado, al tiempo que ha insistido en que las cuentas apuestan por recoger «la pluralidad de este arco parlamentario», que a su vez es muestra de las diferentes sensiblidades expresadas en las urnas.

De este modo, ha instado a los grupos políticos a que presenten enmiendas parciales en el articulado de las cuentas públicas. «Pero ahora no hablamos de partidas concretas, sino que se trata de dirimir si España continúa con unos Presupuestos inservibles o si se abre la posibilidad de tener las cuentas que necesita el país», ha añadido Montero. «Si no es ahora, con una pandemia que ha generado la mayor crisis económica y social en un siglo, cuándo nos podemos poner de acuerdo», ha aseverado. «Es una anomalía que sigamos con los Presupuestos prorrogados de 2018, absolutamente desfasados», ante lo que ha afirmado: «Ojalá que el desacuerdo sea origen del consenso que necesitamos». «No podemos contribuir a añadir más penalidades», ha argumentado para concitar el apoyo de la Cámara para que continúe la tramitación parlamentaria del Proyecto de cuentas públicas del Ejecutivo y no salgan adelante las enmiendas a la totalidad, lo que supondría la devolución de los Presupuestos al Gobierno y la necesidad de que elabore unos nuevos. «Apelamos a la responsabilidad del momento, lo que no supone ni la adhesión ni un cheque en blanco al Gobierno», ha añadido para lograr el apoyo del Congreso a la tramitación de las cuentas.

Unas cuentas que ha calificado de «extraordinarias», así como los volúmenes de sus partidas, acordes con el contexto también inédito, y que servirán, defiende Montero, «para levantarse de este golpe y coger el impulso necesario». La pandemia, ha reconocido, «nos ha enseñado que éramos más vulnerables de lo que pensábamos». Y, en este sentido, ha defendido que la mayor incidencia de la pandemia en la economía española no obedece a «incapacidad de gestión», sino a que el país afrontó uno de los confinamientos más tempranos y severos y a que la estructura económica es especialmente vulnerable tanto a esta circunstancia como a la ruptura de la cadena de valor global.

Montero también ha instado a las fuerzas políticas a que eviten los «vetos cruzados», porque sólo llevan «al inmovilismo y a la frustración» y a sustituir «el debate de las ideas por la negación del adversario».

La ministra ha destacado que hay cuatro motivos por los que es necesaria la aprobación de las cuentas públicas: tienen que actuar como palanca de transformación social y económica hacia la digitalización, la sostenibilidad o la igualdad de género; han de ser un revulsivo para el Estado de bienestar para fortalecer la red de seguridad para las clases medias y trabajadoras; constituyen un vehículo para canalizar los fondos europeos, que el año que vienen implicarán una inyección de casi 27.000 millones de euros; y suponen la base de un nuevo contrato social para cerrar las brechas territoriales, sociales y generacionales.

En este último capítulo, Montero ha incidido en la situación de los jóvenes, golpeados por dos crisis muy distintas, la financiera y la actual: «Hay que intentar dejarles un mundo mejor para que puedan desarrollar un proyecto de vida». Y también de los mayores, cuyo legado hay que preservar y a quienes hay que proteger para que «vivan con dignidad».

La ministra, ante las críticas que han cosechado los Presupuestos en materia de ingresos, ha defendido que el aumento previsto por las cuentas públicas «es realista», dado que recoge tanto la incertidumbre existente como la información económica disponible que indica que los ingresos tributarios se están comportando este año mejor que el PIB, con una caída del 7,6%. El Gobierno prevé que los ingresos fiscales crezcan un 13% en 2021, pese a lo cual aún se encontrarían por debajo de las cifras de 2019. Esta subida «notable» se debe, según Montero, a la fuerte caída registrada este año, al rebote del PIB que se espera para el próximo ejercicio y a los retoques que se han introducido en algunas figuras impositivas. «Es una previsión prudente y de acuerdo con el cuadro macro», zanjó Montero. Además, dha defendido que el sistema fiscal en 2021 va a ser «más progresivo, más justo, más ecologista y más acorde con los estándares europeos».

Y, en parte, ha alegado la ministra, el sostenimiento de los ingresos públicos obedece a las medidas adoptadas por el Gobierno para el sostenimiento de las rentas y de las empresas, que han movilizado, según cifras del Ejecutivo, hasta 216.000 millones de euros, una cifra sin precedentes y que supone alrededor del 20% del PIB. Ahí se incluyen los ERTE, las ayudas a los autónomos, la liquidez avalada por el ICO y los recursos trasladados a las comunidades autónomas.

Por el lado del gasto, Montero insistió en que son unas cuentas expansivas y con una inversión social récord, por valor de casi 240.000 millones de euros. Serán unos recursos que se destinarán al fortalecimiento del Estado del Bienestar, al tiempo que sentarán las bases del nuevo modelo productivo para las próximas décadas. «Estos Presupuestos incluyen los mayores recursos que han existido para la sanidad pública, la dependencia, las pensiones, las becas al estudio o la lucha contra la pobreza infantil», relató. Porque, aseguró, las nuevas cuentas públicas no han de servir para volver al punto previo a la crisis de la pandemia.

La ministra recordó que se ha suspendido la aplicación de las reglas fiscales, pero que ello no implica que se haya abandonado el compromiso con la estabilidad presupuestaria, que es «irrenunciable». De hecho, defendió que éste ya se observa en las cuentas de 2021, que recogen una reducción del déficit de 3,6 puntos, hasta el 7,7%.