Raúl Fernández, momentos antes de la entrevista, apoyado sobre la portería de Barranco Seco. / COBER

«La vida no es solamente parar cuatro balones, es ser feliz»

Acostumbrado a salvar goles, el arquero vasco recapacita sobre la estabilidad, el objetivo y no esquiva la palabra ascenso en su ideario

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Las Palmas de Gran Canaria

-Tras el cambio de entrenador y la victoria en casa del Cartagena, que estaba metido en playoffs y en una dinámica muy positiva, ¿cómo está el equipo de ánimos ahora mismo?

- Los cambios siempre revolucionan el día a día. Son nuevos métodos, nuevas consignas y ahora nos toca hacer caso a lo que nos va indicando Pimienta. La gente siempre ha tenido buena disposición, tanto con el antiguo míster como con el nuevo. Toca intentar seguir creciendo como equipo. Nosotros teníamos cosas muy buenas y queremos mejorar en todos los aspectos. Aún nos falta y no podemos quedarnos con el partido de atrás. Hay que crecer, mejorar y esta es la clave: no conformarnos. Nos vino bien saber que podemos ganar fuera de casa también.

-¿Dónde está poniendo el énfasis Pimienta para mejorar?

-Sobre todo nos pide que compitamos más. Esos balones y esos errores que te van minando. De esos que si no es uno, es otro. Que parece que no teníamos esa tranquilidad para ser más agresivos y encajar también menos goles. Son pequeños retoques que estamos cambiando. Solo han sido dos partidos, pero tenemos que creer en lo que hacemos y mejorar los aspectos fundamentales, como el balón parado, donde teníamos errores. A veces perdíamos más por nuestros fallos que por aciertos del rival. Eso es lo que tenemos que mejorar en el día a día. De momento lo estamos cambiando.

-¿Ese triunfo contra el Cartagena, lejos de la isla y por la necesidad que tenía la Unión Deportiva, supone un punto de inflexión para lo que viene?

-Cuando el equipo siente la presión y sabe que tiene que ganar sí o sí, nos encontramos bien. Me dan más miedo estos partidos que tenemos ahora en casa, que parece que se van a ganar fácil, entre comillas. Ahí es cuando debemos estar atentos, pues es peligroso mentalmente. Hay que apretar colmillos. El otro día todo hacía indicar que ganaríamos la Real Sociedad, con el ambiente propicio para ello... Tenemos que mejorar eso como equipo.

-Pone el foco en ganar los partidos que se suelen escapar. Este domingo viene el Burgos, que es un recién ascendido pero que está solo a cuatro puntos de ustedes en la tabla.

-Es un equipo que subió y que se ha adaptado muy bien a la categoría. Ha sabido hacer su trabajo. Hace bien las cosas y tiene gente con gol. En su campo ha incluso goleado a equipos de la parte de arriba de la clasificación y va a ser un partido como el que jugamos contra la Real Sociedad B, imprevisible, pero sabemos que tenemos que corregir errores y ganar al Burgos.

-Dejando la portería a cero es mucho más sencillo sacar los partidos adelante. Pimienta cuenta sus dos encuentros con cero tantos encajados y usted brilla con luz propia.

-Totalmente. Muchos partidos se pueden decidir por un gol o en un balón parado. Esas cositas y esos detalles tenemos que cambiarlos a nuestro favor. Debemos intentar que no nos ganen como en Fuenlabrada, por un balón parado. Tenemos que darle mucha importancia a esto y saber competir. Esa es la única forma de cambiarlo, trabajando para ello. Si queremos estar arriba y luchar por el objetivo debemos darle la vuelta a eso.

-Cuando se reciben goles, el portero siempre es al primero que miran. También la defensa suele estar bajo la lupa. Pero esto es un trabajo de todos.

-El trabajo viene en todas las líneas, es el conjunto de todos. Desde arriba hasta la defensa en Cartagena estuvimos muy bien. En los balones parados también estuvimos muy concentrados. Ellos tenían muy buenos lanzadores y el equipo respondió, estuvo bien colocado. Esas cosas son las que te comento, todo cuenta y ahí te llevas los puntos. El hecho de aguantar los balones parados nos hizo estar vivos en el partido y no cometer errores. Si a eso le sumas tener la suerte de empezar ganando, es más fácil resolver. Si vas perdiendo 2-0 por un saque de esquina, todo se complica.

-En el plano personal lleva dos partidos exhibiendo reflejos felinos bajo los palos. ¿Está en su mejor momento desde aquella lesión contra el Cádiz?

-Me siento muy bien desde el inicio. Los primeros partidos me costó un poco, pero a partir del día del Huesca, que ganamos en casa 2-1 y di un buen nivel, he intentado estar siempre igual bajo todas las circunstancias. Yo me intento mantener sereno siempre y ser el mismo. Me exijo cada día más porque cuando las cosas van bien tendemos a bajar el pistón. Ahora es cuando más hay que apretar.

-¿Cómo llevó su recuperación?

-Ya está olvidado (suspira con una sonrisa en el rostro). Ya pasó y lo bueno es que ahora la gente en la calle no me pregunta por la lesión. Si ganamos me dicen que buen partido y si perdemos que debemos estar más arriba. Eso es lo que a mí me ayuda y me hace estar metido en el presente. No quiero volver hacia atrás porque fue una época complicada y me sirvió de mucho. Me ayuda a valorar estar con mis compañeros en el verde.

-¿Qué aprendizaje se llevó de esa lesión y del tiempo que estuvo lejos de los terrenos?

-El día a día. No vale de nada estar pensando en el futuro ni mirar para atrás. De un día para otro te puede cambiar la vida. Lo que intento es disfrutar y siempre imagino que el partido del domingo puede ser el último, por eso intento disfrutarlo al máximo. Sonreír con la gente, las botas, los guantes, el campo... Me quedo con ese mensaje, disfrutar los entrenamientos y el día a día. Para mí estar aquí es una suerte.

-Al final, en la vida hay muchos problemas y detrás del futbolista está la persona.

-Somos humanos y es normal, todos tenemos nuestra familia, nuestras cosas en la cabeza. No todo es fútbol. También es importante que el jugador tenga una vida externa bien cuidada. Yo soy el primero que intenta cuidar esa faceta: ser un buen padre, estar con mis hijas y mi mujer. Y eso luego me da esa serenidad para estar bien. La vida no es solamente parar cuatro balones, es el equilibrio de estar en tu casa y ser feliz. Saber que el día a día con tu mujer es bueno. En este momento estoy mejor que nunca, acabo de ser padre por segunda vez, disfrutando de mis dos niñas. Las tengo aquí conmigo. Hemos pasado momentos jodidos, si me dejas decirlo así, porque al final nos separamos para la recuperación. Ellas se fueron a Bilbao y yo seguí aquí. Estar ahora juntos de nuevo se nota mucho. Esto hace que yo pueda dar lo mejor que tengo dentro.

-Con sus vivencias y su experiencia, ¿transmite y comparte ese discurso a los más jóvenes del vestuario?

-Yo intento transmitirle a todos las experiencias que he tenido. Creo que mi forma de ser es buena para dar ejemplo. Para poder jugar al fútbol debes ser una persona equilibrada, tanto dentro como fuera del campo. Tener una vida tranquila con la familia. Nosotros somos muy buena gente dentro del vestuario y si puedo ayudarles personalmente, siempre con el permiso del míster, desde mi experiencia, me gusta charlar con ellos. También motivarles y picarles un poco (se le escapa una carcajada). Siempre es bueno tocarles la fibra porque ellos también me pican a mí, entonces intentamos que el buen ambiente sea competitivo. Desde el respeto y las buenas palabras. Me gusta, no puedo pedir más. En casa, en el equipo, en los viajes... Estoy en ese momento ahora mismo en el que fluye todo. No quiero bajarme de ahí.

-No puede esconder la sonrisa, se le ve muy feliz aquí. ¿Habrá Raúl para rato en la UD?

-No me gusta mucho pensar en el futuro, pero te puedo decir que en el presente estoy muy contento. Aprovecharé el momento y disfrutaré cada día aquí.

-¿Está la palabra ascenso en el ideario de la plantilla?

-Se habla mucho de esa palabra (ríe). Y ahora lo que queremos es demostrarlo con hechos. Yo, si veo el equipo como lo vi el otro día, creo que podemos hacerlo. Eso sí, tenemos que ser humildes y ganar al Burgos. Luego, veremos de qué somos capaces. Ya se ha visto que somos un equipo con posibilidades y esto está en nuestras manos. Si no, sería más difícil. Pero hay que aprovechar lo que tenemos.

-Ahí juega también un papel importante la afición. Un Gran Canaria lleno decanta partidos.

-Eso depende mucho de nosotros. Cuando les hemos dado un poco, los aficionados se han agarrado al equipo. Ellos tienen unas ganas tremendas de estar con nosotros y eso lo sentimos. Somos los primeros que queremos darles para que nos respondan. No te voy a engañar, siempre soñamos con ver el Granca lleno. Es a lo que aspiramos, pero debemos ir paso a paso, entrenando y dándolo todo. Si mantenemos el nivel en los partidos, podemos creer en llenar el Estadio.

-De los de arriba, solo el Eibar ha podido con ustedes esta campaña. Antes comentaba que hay que apretar con los de abajo, ¿dónde está el fallo?

-Todos los partidos tienen trampa. El otro día contra la Real parecía que se iba a ganar fácil porque está abajo y nos hicieron sufrir muchísimo. Esto es un trabajo mental que debemos hacer nosotros. Cada semana hay que apretar los dientes. No hay día fácil y debemos tener competitividad en el grupo. Todos los compañeros quieren participar y sumarse a la fiesta. Mientras más difícil lo tenga el entrenador para elegir, mejor nos irá porque creceremos mucho.

-En estos dos encuentros con el nuevo técnico se han sacado cuatro puntos de seis posibles y Las Palmas todavía no ha encajado ningún gol. Pero detrás también hay mucho trabajo de Pepe Mel.

-No se nos puede olvidar, eso está claro. Muchos de los jugadores que actuamos en Cartagena le debemos mucho a Pepe Mel. No solamente yo, creo que hay muchos futbolistas que han dado un paso adelante por la figura del míster. En ese sentido, su paso por aquí ha marcado mucho. Personalmente estoy muy agradecido, me ha apoyado mucho para salir del agujero en el que estaba metido. Y lo que intenté fue demostrarle mi agradecimiento con ganas y parando. Para que supiera que podía contar conmigo y que iba a apretar. Mucha gente ha salido adelante y se ha dado a conocer también gracias a Mel. No te voy a sacar la lista ahora de los que han debutado con él. Pero es una figura importante. Y ya te lo digo, no creo que el equipo haya cambiado tanto de un día para otro solo por un entrenador. Antes del cambio, este equipo hacía cosas buenas y grandes partidos con Mel. No podemos olvidarlo.

-¿Y a la afición qué le diría?

-Poco se le puede pedir. Yo solo quiero darles alegrías. Por lo menos, que se sientan orgullosos de su equipo, que nos vean pelear hasta el final y que si llegan los resultados puedan venir cada día más al campo. Para subir vamos a necesitar tener esa piña con ellos. Que estén predispuestos, les daremos motivos para ello.