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Valles, Coco y Kirian rodean al colegiado González Fuertes después de que señalara el penati a favor del Barcelona. Efe

«Orgullo y cabeza alta» en la UD más allá de quejas arbitrales y una derrota «previsible»

Fútbol ·

El vestuario encaja sin traumas el 1-2 ante el Barcelona. Las conclusiones positivas están por encima de polémicas y lamentos

Ignacio S. Acedo

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 5 de enero 2024, 12:06

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Perder ante el vigente campeón de Liga, al que se le exigió hasta el límite, llevándolo al descuento con todo por decidir, no puede causar, en modo alguno, trauma o drama en la UD, que ha pasado página tras el 1-2 frente al Barcelona privilegiando conclusiones positivas y poniendo en valor argumentos que le dan razones para mantener su buen tono competitivo. «Orgullo y cabeza alta» se recetó en el vestuario y así se mira al futuro. El calendario ofrece una revancha inmediata, ni más ni menos que el Heliodoro, y no caben lamentos en un equipo que ha venido dando motivos de sobra para generar ilusión y convicción, a partes iguales, en su hinchada.

En el club van más allá del ruido de fondo a propósito de las quejas arbitrales, tanto en el último compromiso de 2023 con Martínez Munuera en San Mamés, acusado señalado de birlar un penalti y obviar una falta a Sandro en el origen del gol de la derrota, como en el estreno de 20234 con González Fuertes, a quien muchos vieron mano fácil a la hora se señalar el punto fatídico en el área propia en un empujón de Sinkgraven a Gundogan. Valles en Bilbao («la vara de medir no es la misma») o, ya en el último encuentro, Kirian («los protagonistas tenemos que ser nosotros, no los árbitros») y Pimienta («usemos el reglamento para todos por igual») alzaron la voz de manera explícita contra el gremio, pero la dirigencia de la entidad, consciente de que en este campo no hay nada que ganar y sí mucho que perder, recomienda pulcritud verbal y no malgastar fuerzas en competencias que son ajenas.

«No podemos rearbitrar lo partidos y flaco favor estaríamos haciendo los que tenemos la responsabilidad en el fútbol si atacamos a los árbitros», aseguró Miguel Ángel Ramírez la vez más reciente en la que se pronunció a propósito de esta cuestión.

Y en esa línea se va a continuar porque se entiende que, en el balance general, decisiones favorables y más perjudiciales guardan equilibrio. De hecho, se admite, sin ir más lejos, que la acción de Sinkgraven a Gundogan es punible. Otro debate es que si se hubiese pitado en contra del Barcelona. Pero ahí ya se entra en especulaciones que ni corresponden ni ayudan a poner el foco en lo que viene.

El buen tono ofrecido antes del descanso ante uno de los equipos referenciales de España, adquiriendo ventaja y generando varias ocasiones de gol, con un balance defensivo impoluto, es lo que predomina en el ánimo colectivo. «Duele perder siempre y más de la manera en la que se produjo. Pero, sin que suene a discurso derrotista, era previsible caer ante el Barcelona. Se hizo con dignidad y peleando hasta el final. Ni un achaque a los jugadores, que se dejaron todo en el campo, y todo el reconocimiento a una afición que volvió a estar de diez», reconocían desde Pío XII sobre lo acontecido el jueves en Siete Palmas.

Es el camino a seguir y el que va a continuar dando alegrías como la que ya está más que definida, con 25 puntos a estas alturas del calendario, y que supone una permanencia holgada.

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