El primer día de la segunda era

24/11/2018

Paco Herrera estrena este sábado su nueva etapa en el banquillo de la UD con el exigente reto de acabar con la mala dinámica del equipo (un triunfo en ocho partidos) en el Carranza. Enfrente, un Cádiz que llega a la cita tras cuatro victorias seguidas.

ronald ramírez alemán (enviado especial) cádiz

Comienza la nueva era en la UD Las Palmas del último héroe amarillo. Paco Herrera dirigirá este sábado su primer partido tras su regreso a la isla tres años y medio después. Cinco técnicos han pasado desde entonces sin que se pudiera evitar el descenso a Segunda División. Un pozo del que el entrenador catalán se encargó de sacar al representativo en la campaña 2014-15, poniendo fin a 13 años en el infierno. Ahora, en su vuelta, espera repetir este hito y, de paso, acabar con el mal fario que dice que en el banquillo amarillo las segundas partes nunca fueron buenas.

En apenas una semana de trabajo, Herrera ha dejado patente su clara intención de cambiar el rumbo y la dinámica de la UD. Una crisis de resultado que ha llevado al equipo a sumar una sola victoria en los últimos ocho partidos y a estar a siete puntos de los puestos de ascenso directo, principal objetivo de esta campaña. La situación todavía no es dramática, puesto que Las Palmas es sexta, posición que le permite jugar los playoffs, pero no está permitido fallar más se quiere dar caza a los de arriba. Las aspiraciones, tras formar una de las plantillas más potentes de la de división de plata, eran mucho más altas a estas alturas, de ahí a que se decidiera relevar a Manolo Jiménez del cargo apenas seis meses después de su anuncio como nuevo entrenador.

Y en los primeros días al frente del equipo, Herrera se ha preocupado en recuperar la identidad perdida, volver a mimar la pelota e ir imponiendo los automatismos con los que logró triunfar en su primera etapa. Solo seis jugadores quedan de aquel entonces (David García, los hermanos Castellano, Tana, Momo y Araujo), de los cuales la mitad serán titulares hoy con toda probabilidad.

Javi y Tana se aprovecharán de la ausencia de Galarreta y de los pocos entrenamientos de Mir, mientras que Araujo será de nuevo la bandera del proyecto. En el once no se esperan revoluciones, pero en el juego si debe haber evolución. Toda la mejoría que permita el poco tiempo que ha dispuesto el nuevo preparador. Más allá de los resultados, si algo se le criticó a Jiménez fue la escasa producción futbolística que la UD demostraba. La teórica superioridad que se le presuponía a un plantel plagado de estrellas -al menos si se le compara al de sus rivales-, no se apreciaba ni por asomo en el césped. Y esa fue su principal condena.

Con el cambio de cromos en el banquillo, la esperanza es que el equipo reaccione y ejerza por fin su papel de favorito. Una meta que tendrá su primera prueba frente a uno de los conjuntos más en forma de la categoría. El Cádiz llega a la cita lanzado, contando sus últimos cuatro partidos por victorias (cinco con el 2-1 al Espanyol en Copa), sin perder desde el 12 de octubre y con la opción de adelantar a la Unión Deportiva si esta noche suma los tres puntos. Mal momento para visitar el Carranza.

Y más con las bajas a las que tendrá que hacer frente el profesional catalán. Sin la pareja de centrales titular, con David García iniciando en el banco y Cala sancionado, Herrera tendrá que hacer jugar juntos por primera vez en Liga a Deivid y Mantovani en el centro de la zaga. Tampoco podrá contar con uno de los motores del centro del campo, un Galarreta al que pierde para las próximas semanas por problemas musculares. La buena noticia es que recupera a Mir, que llegó el pasado martes tras dos intrascendentes amistosos con España sub21. Pero el hecho de que el delantero murciano solo haya podido entrenarse tres días con el grupo, hace intuir que para ver al tridente junto habrá que esperar a la segunda parte. Entre Fidel y Blum estará el sustituto del segundo máximo goleador del equipo.

En cualquier caso, todos estos ingredientes hacen que el encuentro cobre doble importancia. El estímulo anímico que suele dar el cambio de aires en el banquillo se debe aprovechar y un triunfo hoy haría recuperar la moral y la confianza de un equipo que no termina de encontrar el camino. Después del batacazo del curso pasado, con el baile de entrenadores, en el club se es consciente que una vez se puede fallar con el director de orquesta, pero dos no. Por eso será fundamental que Paco Herrera comience con buen pie, traiga la victoria cinco semanas después en su primera aparición, y devuelva el optimismo perdido al club.