Coco y Viera, sonrientes en un entrenamiento reciente. / UD Las Palmas

La UD, ante su asignatura pendiente desde 2021

Su última victoria en el Gran Canaria fue en diciembre y acumula seis encuentros consecutivos como local cediendo puntos. Toca ganar ya

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

La UD es el único equipo de la categoría, junto al Málaga, que no sabe lo que es ganar como local en 2022. Camino de los cuatro meses, que ya es noticia. Y, en pleno flujo positivo tras la victoria en Valladolid, recobra vigencia la sequía que tiene Las Palmas, inédita en alegrías como anfitrión desde que llegó García Pimienta al banquillo, finales de enero, si bien este largo paréntesis se remonta a inicios de diciembre, concretamente al día 5, cuando se fecha el triunfo ante el Sporting (1-0) que, hasta ahora, es el último logrado en el Gran Canaria.

Desde entonces se abre la sangría que contempla tres empates (Almería, Real B y Lugo) y otras tantas derrotas (Eibar, Burgos y Girona), para un total de tres puntos de los últimos dieciocho en juego en territorio propio, un saldo insostenible y que explica muchos de los males actuales, con la promoción de ascenso pendiente de un milagro y la prioridad puesta en asegurar cuando antes la permanencia en la categoría.

La mala suerte de Pimienta es que resultados de lustre y prestigio, como han sido los producidos en Cartagena (0-2) o Valladolid (0-1), se han visto minimizados por la brecha abierta cada vez que tocó defender plaza, situación que urge corregir y más ahora que lo que viene es, precisamente, jugar en Siete Palmas (lunes, 20.00 horas y frente al Leganés).

Porque hay un sentimiento de deuda en la plantilla con la afición por las decepciones acumuladas y ahora que ha vuelto la confianza y la seguridad, la conjura pasa por cerrar este ciclo negativo como anfitrión y recuperar la contundencia y credibilidad, si bien un repaso a las últimas actuaciones en la isla delata un componente de infortunio más que notable. Sin ir más lejos, dos jornadas atrás, en el 1-3 con el Girona, la UD cobró ventaja y cubrió un primer tramo de encuentro completísimo.

La prematura expulsión de Mujica arruinó tanto mérito y precipitó el varapalo. Antes, los errores defensivos (Burgos) o la nula puntería (Real B) motivaron que, bajo la dirección técnica del catalán se siga resistiendo ese primer alegrón con la parroquia presente.

Ánimo restituido

Y con ese ánimo se van a perfilar los preparativos para recibir al Leganés, aliviadas las urgencias pero sin perder la exigencia de que todo lo que se vio en Zorrilla debe tener continuidad a riesgo de que, como ya ha pasado, el botín sacado fuera se diluya de repente.

Algo dice, sin embargo, que a la séptima va a ir la vencida porque se ha obrado en el grupo la reacción que esperaba el entrenador y que tiene que ver tanto con el juego como con la actitud. La UD viene de rendir a gran nivel y de ofrecer, además, un comportamiento solidario que resultó de igual elogio y reconocimiento. Es el camino a seguir y se ha demostrado que se puede, que hay capacidad. Como en Valladolid, ni más ni menos, hay que pasar de las palabras al césped.