Moleiro desborda a Plata en Pucela. / efe

Suena el despertador para la UD Las Palmas (0-1)

Un solitario gol de Sadiku valió para sumar tres puntos y subirse, tal vez, al último tren para pelear por la promoción

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Las Palmas de Gran Canaria

Asaltó la UD Pucela en el que parecía el último tren para sumarse a la pelea por la promoción de ascenso. Sonó el despertador para Las Palmas, que con un solitario gol de Sadiku facturó tres puntos de oro. Supo moverse bien y manejó con excelencia todos los tiempos el conjunto insular.

Salió sin cadenas Las Palmas a la contienda, sabedora de que los playoffs de ascenso están ya a kilómetros de distancia, y en esas, casi sin romper a sudar, Jonathan Viera mandaba un aviso a navegantes desde fuera del área cuando aún no había pasado ni un minuto de juego. Escupió bien Masip. Respondía Sergio León con un remate a las nubes cuando, en un buen centro del veterano Nacho, había ganado la espalda a Coco y Curbelo.

Quería la Unión Deportiva bailar sin miedos y Moleiro ponía la música a toda pastilla cuando, en un arreón comenzaab a dejar rivales en el camino. Se llevó a todo el que se le puso delante, pero cuando entró en el área se le agotó la gasolina. Chut mordido a las manos de Masip. 15 minutos y estaba vivo el cuadro isleño en Pucela.

Desmelenada la UD, el Valladolid aprovechaba los espacios. Encima tiene a un grancanario muy bueno en sus filas, un tal Roque Mesa, que tal vez les suene porque ya regaló un ascenso a Primera División. El teldense, quebrando en la frontal del área soltó un zapatazo con su pie izquierdo que obligó a Valles a dejar una estampa digna de fotografía.

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Con los dedos evitó el primer gol local. Ya tenían el susto en el cuerpo los de García Pimienta, que empezaban a encomendarse a la calidad de Viera y Moleiro, que cuando conectaban se intuía que algo podía pasar.

Podía ser la tarde de los bajitos. Viera y Moleiro se gustaban y ahí crecían los amarillos. El capitán asumía galones y el joven tinerfeño estaba empeñado en destrozar cinturas. En una de esas, con varias caderas a ras de césped, se metió en el área y se la dejó a Viera, que con una cola de vaca de esas que tanto le gustan entraba al área pequeña, aunque la metió con el exterior y mucha fuerza cuando debía haber disparado a portería. También Jesé había probado los felinos reflejos de Masip, que se estiró para despejar la bola a saque de esquina. No renunciaba la UD a llevarse los tres puntos.

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Tras el intermedio, entre subidas de Lemos por banda derecha y mimos de Kirian a la pelota se encontraba Las Palmas. Jesé no se llevaba a nadie y pedía a gritos ser el primer sustituido. De hecho, en una galopada del gallego por banda diestra llegó el premio a los méritos. La puso Lemos con seda al segundo palo mientras Sadiku le levantaba el brazo pidiéndole la bola. Se la puso en la cabeza, y el albanés en su intento de testarazo, y tras varios rebotes, logró abrir la lata con un disparo raso con su pie izquierdo.

Mandaba la UD y tenía que saber jugar ahora con la ansiedad del Valladolid. Y así fue, arañó segundos al reloj y compitió con destrezas y virtudes. Al final, triunfo de prestigio en un campo de enjundia.