Juan Espino: «No podía perder, tenían que matarme para no ser UFC»

23/11/2018

El luchador grancanario, ahora apodado El Guapo, ha hecho historia al entrar a forma parte del Ultimate Fighting Championship. Confirmó su condición de UFC tras ganar en la noche del miércoles al estadounidense Maurice Greene en el reality The Ultimate Fighter 28 (TUF). Está a solo un paso de ser el campeón de esta competición.

— Objetivo cumplido tras ganar a Maurice Greene. Juan Espino, el Guapo, ya es UFC. ¿Qué siente al formar parte de la élite de las artes marciales mixtas?

— Ahora estoy tranquilo. Me ha dado tiempo de digerirlo y asimilar que ya soy UFC (Ultimate Fighting Championship), un sueño que perseguía desde hace años. Lo primero que recordé fue cuando era un pibe y se metían conmigo. En los últimos meses había sentido lo mismo con Maurice Greene, mi rival en la final, puesto que en la casa del reality The Ultimate Fighter 28 había aguantado todos sus insultos y provocaciones.

— ¿Sentía ganas de venganza por los desprecios de Greene?

— Sentía que, haciendo las cosas bien y respetando las normas, tenía que darle su merecido en la pelea y descargué toda mi frustración en ese momento sin pensar que me jugaba estar en la UFC. El reto era ganarle sin ser favorito, en su propio terreno y con sus propias armas. Todos esperaban una pelea de presión, de más wrestling, pero empleé técnicas y movimientos de jiu-jitsu para sorprenderle y pude acabar con Greene en menos de dos minutos. Tenía miedo a mi derribo, pero me pude hacer con él y solté todo lo que tenía adentro para ganarle y cumplir con mi sueño. Fueron manos muy duras y pesadas. En la primera que le metí le partí la mano. Y, aunque había trabajado mucho la pelea, todo me salió muy bien y fui muy superior a Greene, al que derroté con solvencia y rapidez.

— Liquidó a su rival, que partía como el gran favorito, en menos de dos minutos. ¿Esperaba ser tan superior?

— Hay mucho trabajo y sacrificio detrás de esta pelea. Es el reto que más me ha costado en mi vida, tanto físico como mentalmente. Me he visto muchas veces solo, pero estaba persiguiendo mi sueño y no podía arrojar la toalla. Los compañeros de mi equipo tenían mi nivel o superior, por lo que han sido meses de mucho esfuerzo. Maurice Greene había solventado con gran superioridad los enfrentamientos anteriores y partía como gran favorito en la pelea. Pero yo le pasé por encima. Estaba feliz, porque había aprovechado mi momento para vengarme después de muchas faltas de respeto. No se puede ser tan soberbio, pero tenía claro que le iba a ganar. Esa pelea no la podía perder, tenía que matarme para no ser UFC.

Juan Espino: «No podía perder, tenían que matarme para no ser UFC»

— ¿Qué pensó tras ganar la pelea y confirmarse como UFC?

— He conseguido retos importantes en mi carrera y este es de los más especiales. Lo conseguí todo en la lucha canaria, en la lucha senegalesa, y en otras disciplinas. Ascendí una montaña de 6.000 metros con CANARIAS7 y representé a la selección española muchas veces, pero ni escuchar el himno de mi país es tan especial como esto. Es un orgullo como grancanario representar a mi tierra en la mejor competición de artes marciales mixtas del mundo. Conseguir estar en la UFC es mi manera de homenajear y devolver a toda la gente que me ha ayudado a llegar aquí toda su confianza. Más en los malos momentos. Ahora podrán decir que ellos sí creían que lo podía conseguir. Ya puedo decir bien alto y con orgullo: Ya soy UFC.

— El siguiente reto es ser campeón de The Ultimate Fighter 28 (TUF) el día 30 en la pelea de Las Vegas.

— Con estar en la final ya me he ganado el derecho de decir que soy UFC. Pero tengo que tener la cabeza fría y entrenarme muy duro en los próximos días porque el día 30 peleo la gran final del TUF en Las Vegas. No voy a conformarme con haberme ganado la plaza en la UFC como finalista, quiero ser el campeón del The Ultimate Fighter 28 y entrar como cabeza de serie. Ya que estoy en la nube, ¿por qué no soñar? Ya soy UFC, pero quiero entrar por la puerta grande.

— ¿A quién le debe estar en la UFC?

— Principalmente, a mi madre. A mi familia, mi hermana, y a los amigos que han estado siempre. Ellos saben quienes son. Mi madre siempre ha estado a mi lado y nunca me ha fallado. Aunque a ella no le gusta verme competir y, cuando gané, me dijo que no me iba a ver por televisión. Que solo cuando estuviese sentado junto a ella lo vería. Fue a ella a la primera que llamé cuando lo conseguí. A ella le debo todo lo que soy y este éxito deportivo también es de ella.

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— Ha tenido que superar momentos muy complicados, una lesión casi le retira de la alta competición, pero siempre ha conseguido los retos que se ha propuesto...

— Recuerdo cuando renuncié a seguir en la lucha canaria y tenía la rodilla destrozada. Muchos pensaban que ya no servía para el deporte, pero a ellos les tengo que dar las gracias ahora por motivarme en aquel momento. A pesar de no recibir ayuda de nadie, me propuse superar aquello y plantearme retos más ambiciosos en contra de lo que pensaban muchos. Hice la expedición al Parinacota con la rodilla muy mal sin saber que me recuperaría, pero todo salió bien tras la operación y aquí estoy para demostrarlo. ¡Soy UFC! Y ahora mi entrenador, todo un campeón y referente como Robert Whittaker, dice que voy a ser uno de los destacados en la categoría pesos pesados de la competición más prestigiosa del mundo...

— Ha reconocido que sufrió el acoso de niño y no tuvo un camino fácil para llegar hasta aquí. ¿Considera que el suyo puede ser un ejemplo de superación?

— No hay más ejemplo que el esfuerzo y el sacrificio si quieres conseguir las cosas que te propones. Pero, más allá de la meta, hay que saber disfrutar el camino. Conseguir el triunfo no está al 100% en tus manos, lo importante es ser feliz con lo que haces para intentar alcanzar la meta. Tienes que dar lo mejor de ti para intentar conseguir algo. Y si, por diferentes circunstancias, no lo logras, al menos te queda la satisfacción de pensar que lo has dado todo a pesar de la derrota. No solo es talento, porque todos no pueden ser cantantes por mucho que quieras; es trabajo, sacrificio y constancia. Y aún así no está garantizado que lo consigas, por lo que hay que disfrutar el camino. En solo eso puedo ser ejemplo.

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— ¿Cómo analiza la pelea de la gran final del TUF el 30 de noviembre ante Justin Frazier? ¿Asume el papel de favorito?

— Será una lucha muy complicada e igualada. Justin Frazier tiene un récord muy bueno y, aunque entró en la casa sin ser uno de los favoritos, ha conseguido ganarles a rivales muy duros de mi equipo en los últimos meses. Espero poder rendir al máximo y finalizar la competición alzándome con la victoria. Las derrotas son mías, pero las victorias quiero que las disfruten todos los que me han apoyado. Los que me quieren, los que me apoyan y también aquellos que no creyeron en mí y que ahora presumen de haberme conocido o de ser canarios como yo. Siempre me he levantado ante las dificultades, nunca he dado la espalda a los retos y este es el más importante de mi carrera.

— Esto solo acaba de empezar. ¿Qué objetivos se plantea en la Ultimate Fighting Championship?

— He conseguido llegar a las puertas, ahora hay que ver de lo que soy capaz en una competición muy exigente. Ahora todo toma otra dimensión. No es conseguir jugar en el Real Madrid, es lograr ser titular y luego la estrella del equipo y ganar otra Champions. Ahora no me meto más presión que ganar la final del TUF y luego ir disfrutando de todo lo que me vaya viniendo. Cuando entre en una pelea de la UFC, pongan mi canción y me vean todos sonriendo sabrán lo feliz que soy. Voy a ser feliz y lo voy a disfrutar al máximo.

— ¿Qué diferencia hay entre El Trota y el Guapo, su nuevo apodo?

— Sigo siendo el de siempre. Todos los que me conocen saben que siempre he sido el mismo en los malos y los buenos momentos. Ahora me llaman más y gente famosa quiere conocerme, pero yo no he cambiado. Y seguiré igual.