Minuto de silencio en memoria de Jason Dupasquier antes de la carrera de MotoGP en Mugello. / Tiziana Fabi (Afp)

Análisis

Cuando competir es lo que menos importa

Los pilotos tuvieron que sobreponerse en Mugello a la muerte de Dupasquier, algo que siempre es muy difícil de gestionar

BORJA GONZÁLEZ MUGELLO

El motociclismo de velocidad es un deporte que exige de muchísima concentración. Al nivel que ha llegado, donde todo se decide por décimas o incluso milésimas de segundo ( Foggia ganó la carrera de Mugello de Moto3 por 36 milésimas, Gardner la de Moto2 por 14), el aspecto mental es crucial. Y el domingo este factor fue mucho más complicado de gestionar para los pilotos. «La verdad es que hoy ha sido difícil colocarnos el casco y hacer nuestra labor después de noticias tan desoladoras pero forma parte de nuestro trabajo, aunque los pilotos lo sufrimos un poco más y resulta difícil. Nada te puede preparar para algo así, todos y cada uno de nosotros lo sentimos más que cualquiera, pues empatizamos muchísimo con este tipo de desgracias ya que muchas veces parece que olvidamos lo que puede ocurrir y debemos respetarnos mucho los unos a los otros y no olvidar nunca que este es un deporte de riesgo», reflexionaba Joan Mir, tercero en la prueba de MotoGP.

Nada más finalizar la carrera de Moto3, la organización del campeonato comunicaba el fallecimiento del piloto suizo Jason Dupasquier, de 19 años, que no había podido superar las consecuencias del grave accidente que había sufrido el sábado durante el entrenamiento oficial de la cilindrada menor. Con las imágenes de su evacuación en la retina, los pilotos de MotoGP tuvieron que salir a pista para completar el cuarto libre y la clasificación. Después fue el turno de Moto2.

El domingo la sensación de que lo inevitable se iba a confirmar recorría el 'paddock' de Mugello. Conocida la trágica noticia, los participantes de Moto2 se pusieron sus cascos y disputaron su prueba; los de MotoGP tuvieron que guardar un minuto de silencio quince minutos antes de que se apagase el semáforo, un duelo que contó con la presencia de miembros del equipo de Dupasquier, entre ellos su compañero, el japonés Ryusei Yamanaka, que no pudo salir a carrera el domingo (tampoco lo hizo Thomas Luthi, también suizo, y amigo del fallecido).

Críticas a la organización

«No quiero hablar hoy de mi carrera, el resultado no es importante para mí. Llegar primero o último no habría cambiado nada. Para mí, gestionar una situación de este tipo es difícil, casi imposible. Lo que no consigo aceptar es que hayamos corrido, creo que no deberíamos de haberlo hecho», apuntaba muy crítico Pecco Bagnaia, que se fue al suelo en los primeros compases de la carrera de MotoGP. «Nadie nos ha preguntado nada. En el box, a mi equipo le he dicho que habría preferido no correr, pero es nuestro trabajo y tenemos que hacerlo. Ya en 2016 en Barcelona, después de lo que le pasó a Luis Salom, me encontré en la misma situación. He intentado concentrarme, pero después del minuto de silencio ha sido imposible. Hoy es el peor día de mi vida. He pedido no correr porque para mí no era correcto hacerlo, si le hubiese ocurrido lo mismo a un piloto de MotoGP no habríamos corrido. No estoy contento con la decisión que alguno ha tomado de hacernos correr después de una noticia así», agregaba el italiano.

Un extremo que pasó por la cabeza de muchos pilotos, el de la conveniencia de enfrentarse a competir con el peso de un hecho tan duro como el que había acaecido. « Me siento sucio pensando que hemos corrido en el mismo trazado en el que ayer murió un chaval de 19 años. No me parece una cosa normal, pero no estoy en la posición de no salir a correr», se expresaba también en este sentido Danilo Petrucci.

«Ayer ya sabía que la situación era muy crítica, desesperada, Sasaki le había golpeado en la cabeza. Pero una cosa es saber que su condición es grave y otra saber que un piloto está muerto. Te preguntas si tiene sentido continuar, correr la carrera. Yo no creo que tuviese sentido hacerla, pero tampoco no hacerla, porque todo lo que hacemos hoy no puede cambiar lo que pasó ayer. Ha sido un día difícil, te preguntas por qué estás corriendo», concluía Valentino Rossi, poniendo palabras a ese debate interno y externo en el que quedó envuelta la parrilla tras perder a uno de los suyos en la pista.