Augusto Fernández celebra el tírulo. / Afp

GP de la Comunidad Valenciana

Augusto Fernández se proclama campeón de Moto2 en Valencia

El piloto balear, que ya sabía que el título era suyo con la caída de Ogura, celebró el título con la segunda posición por detrás de su compañero Acosta

JESÚS GUTIÉRREZ Cheste

Decía Augusto Fernández antes de comenzar la carrera de su vida que saldría con la calculadora en la mano y siempre pendiente de dónde estuviera Ogura. Los 9,5 puntos de renta que tenía sobre el japonés parecían suficientes, sobre todo por lo visto durante el fin de semana, pues había sido más consistente que su rival. Sin embargo, la carrera empezó a torcerse en la salida, quizás el punto débil del balear esta temporada. Partía tercero pero perdió tres posiciones, una de ellas la de Ogura, que desde la quinta posición se situaba cuarto.

Las primeras vueltas fueron una locura, con varias batallas por delante y el español anclado en la sexta posición. Ogura llegó a ponerse segundo, lo que recortaba su desventaja a escasos 0,5 puntos. Si adelantaba una posición más estaría en situación de campeón. Entonces llegó el fallo de Ogura. En la vuelta ocho se fue al suelo solo, en una caída que no tenía mayor explicación que un error propio: «Forcé demasiado del freno delantero y me caí. Es una pena finalizar así, pero necesitaba la victoria», comentaba el japonés al término de su temporada. Con más de la mitad de la carrera todavía por delante, Augusto Fernández ya era campeón del mundo de Moto2.

Y el balear se soltó. Sin toda esa tensión que llevaba dos semanas arrastrando, pasó al ataque y llegó hasta la segunda posición sin aparente dificultad. Pero para celebrar el título desde lo más alto del podio, todavía tenía que superar a su compañero de equipo, Pedro Acosta, que en Valencia tenía un puntito más. El murciano mantuvo a raya al campeón y sumó su tercera victoria del año en un brillante debut en la categoría intermedia. La traca de Valencia era para Augusto Fernández, que tras cruzar la meta y darse un baño de masas en un abarrotado Ricardo Tormo, todavía tenía que asimilar que había logrado el sueño de su vida. «No tengo palabras para describirlo. Solo puedo dar las gracias a todas las personas que me han apoyado durante toda mi carrera. Lo he disfrutado mucho pero aún no me lo creo», explicaba el campeón del mundo de Moto2.

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