Augusto Fernandez celebra su título de Moto2 con la camiseta conmemorativa puesta. / EFE

Moto2

Augusto Fernández, el niño que imitaba a Jorge Lorenzo

El piloto balear se proclama campeón del mundo de Moto2 en Valencia y pone el broche a una trayectoria atípica, que le ha llevado a la élite del motociclismo

JESÚS GUTIÉRREZ Valencia

Augusto Fernández nació en la capital de España pero con solo dos meses su familia se instaló en Pina (Mallorca) donde reside desde entonces. Saca pecho como piloto balear, aunque siempre con la coletilla de 'mallorquín nacido en Madrid'. El motociclismo en las Islas Baleares vive en una nube, con solo tres pilotos en el campeonato, pero los tres son campeones del mundo, ahora que Augusto se acaba de unir al club de Joan Mir e Izan Guevara. Dos títulos en 2022 en una cantera que tiene como referente al mejor piloto de esa tierra en la historia: Jorge Lorenzo. Algo les une, y no solo su procedencia, ya que sus primeros pasos sobre dos ruedas fueron en un parking de Mallorca, entrenando con el padre del pentacampeón del mundo siendo aún un niño. Como decía algunos años después, «siguiendo el método de entrenamiento de Jorge Lorenzo».

También coincidió con Mir en la escuela de la Federación Balear, donde todavía se recuerdan sus piques entre ambos cuando eran niños que soñaban con correr en el mundial. Ambos están en la lista de 24 pilotos españoles que se han coronado en el campeonato, entre todos los títulos suman 57 para el motociclismo español. Casi nada.

La afición por el motociclismo, como tantas veces en este deporte, le viene por vía paterna. Augusto padre le contagió ese virus por las dos ruedas a él y a su hermano Alejandro, dos años menor, aunque éste nunca llegó a dedicarse profesionalmente. No lo tuvieron fácil los Fernández para cumplir el sueño de su hijo. Invirtieron parte de su tiempo y sus ahorros, y durante un tiempo sus pretensiones no iban más allá de la próxima carrera. Su llegada a la élite tampoco fue por la vía habitual: las cilindradas pequeñas del campeonato de España antes de saltar al mundial. Tuvo que probar fortuna en diversas copas de promoción nacionales y continentales, y renunciar muy pronto a la cantera natural, por un tema económico, pero también porque dio el estirón muy rápido y era demasiado grande para llevar una Moto3.

Mientras competía en el campeonato europeo de Moto2, a Augusto le llegó la primera oportunidad mundialista en la categoría intermedia en 2017. Le llamaron para sustituir al piloto italiano Axel Bassani en la sexta carrera. Aunque terminó la temporada no le valió para ganarse el puesto, pero ya había dejado huella en el campeonato. En 2018 volvió a arrancar en el europeo y se repitió la historia del año anterior. Esta vez fue Sito Pons el que le reclutó para reemplazar a Héctor Barberá. Esta vez no desaprovechó la ocasión y se ganó un asiento permanente el siguiente curso.

Punto de inflexión

La campaña de 2019 supuso un antes y un después en su carrera. Nada menos que en Jerez subió al podio por primera vez y en la 'Catedral' de Assen llegó su primera victoria. Firmaría otras dos más que le llevaron a disputar el título a Álex Márquez aquel año. Aunque el campeonato de le escapó, esa temporada le valió para asentarse definitivamente en la élite. Y llegaron las ofertas que tanto había necesitado en el pasado. En 2020 fichó por la escudería belga Marc VDS, una de las referentes de la categoría, su rendimiento en su primer año no fue el esperado para tener, como ya tenía, la vitola de aspirante al título. El año pasado volvió al podio, pero no terminó de explotar.

2022 se presentaba como un todo o nada. Aterrizaba en el equipo Red Bull KTM Ajo, vigente campeón, y solo valía el título. Además compartía box con la joya de la corona del motociclismo español, el jovencísimo Pedro Acosta, que acaparó la atención en las primeras carreras. No le importó trabajar en la sombra y tener un inicio de temporada un tanto gris. No estuvo en el podio hasta la séptima carrera del año, en Le Mans, donde al fin ganó, y enlazaría una racha de cuatro victorias en seis carreras que le situaron como líder y máximo favorito. A partir de ahí, se ha dedicado a administrar su ventaja en la clasificación y gestionar un final de temporada que ha sido mucho más difícil de lo esperado. Y ahí se ha apoyado en el trabajo de su madre, Sara, profesora de yoga. Encontró el equilibrio a nivel mental y ahora luce en su brazo un tatuaje en su honor. Seguro que no tarda en acompañarle otro que le recuerde que el 6 de noviembre de 2022 se proclamó campeón del mundo de Moto2.