Pollo de la Barranquera y José Antonio Caballero, en Cuba. / c7

Barranquera-Caballero: agarrada simbólica en el Capitolio de La Habana

La legendaria figura de la lucha regresa al país en el que divulgó su deporte y comparte vacaciones con el presidente de la Federación Canaria

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Una agarrada a las puertas del Capitolio de La Habana. La imagen de Manuel Trujillo, Pollo de la Barranquera I, una de las figuras históricas del deporte vernáculo, simulando un duelo en el terrero con José Antonio Caballero, actual presidente de la Federación Canaria de Lucha y con una larga trayectoria en puestos de responsabilidad, reúne un simbolismo enorme por los lazos que unen Cuba con Canarias y con esta disciplina como hilo conductor. Según consta y ha quedado acreditado, el 2 de enero de 1872 se realizó en Matanzas (Cuba), con motivo de las fiestas de La Candelaria, el primer reglamento escrito de la lucha canaria, lo que supone un vínculo sagrado y eterno a la hora de establecer una línea entre las dos orillas del Atlántico y con el terrero como escenario imaginario.

En adelante, y además de todo el flujo migratorio e intercambio cultural y costumbrista que no ha parado de crecer y consolidarse entre el Archipiélago y la Mayor de las Antillas, la lucha ha colaborado en el hermanamiento. Recordada es la vida de Santiago Moreno, El Cubanito (1924-2007), nacido en el oriente cubano pero que, de regreso a Gran Canaria, de donde eran originarios sus padres, tuvo una carrera prestigiosa y de reconocimiento unánime. Con su apodo intensificó más si cabe una interacción con la lucha canaria como eje.

Con el paso de los años se han celebrado varias visitas institucionales a Cuba con exponentes destacadísimos de la edad contemporánea como Tonono, Lomo Quiebre, Loreto IV o Juan Ramírez para promocionar e incentivar este deporte. Y la labor de Manuel Trujillo, a finales de los noventa, y como él mismo reseñó años atrás en estas mismas páginas, no pudo ser más valiosa: « Al instalarme en Cuba en 1997, quise enseñar aquí mi cultura. No conocía los antecedentes en Cuba en la lucha. Tenía un dinero ahorrado de la liquidación de la fábrica en la que trabajaba y quise invertirlo en la promover la lucha en Cuba. Creamos una pequeña organización, con su directiva, y nos fuimos filtrando en los diferentes colegios. Animados, también, por la Casa de Canarias de La Habana, regreso al Archipiélago y solicito ropa a ayuntamientos, cabildos y empresas«.

«Y logré material para traerme a Cuba y crear las condiciones de los diferentes colegios. El Cabildo de Tenerife llegó a mandarme un millón de pesetas en ropa. Yo no quería dinero, sólo ropa. El único dinero que recibí fue del Cabildo de Gran Canaria: Gonzalo Angulo me dio 90.000 pesetas como pago a un campeonato organizado en La Habana con el nombre de Gran Canaria. Luego creo un equipo con muchachos ya grandes e inicio la lucha en mayores y con la base de los colegios. Había equipos con los nombres de los ayuntamientos que nos ayudaban: Las Palmas de Gran Canaria, Mogán, Arucas, San Bartolomé... Y clubes como el Adargoma o el Maninidra también nos ayudaron. Todas las provincias nos llamaban para crear su equipo. Fue un desarrollo fulminante«, añade.

Recuerdos imborrables

«Llegamos a tener varios equipos. Desde la parte más occidental de Cuba, Pinar del Río, pasando por La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Santa Clara, Sancti Spiritus, Ciego de Ávila y Camagüey. Se hicieron dos campeonatos nacionales de mayores, de juveniles, infantiles y de enfrentamientos de escuelas. Y bien organizados. El propio INDER de Cuba, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, estaba muy interesado en potenciarlo. Sorprendía que un luchador que es vencido reciba la mano y el abrazo del ganador. Veían una vena solidaria y humana en nuestro deporte. Y les gustó. Tuve reuniones con el Gobierno de Canarias para programar las actividades. Me dieron quince trajes de lucha. Organicé exhibiciones con más de 300 niños que hicieron llorar de emoción a los políticos que nos visitaron. No se creían lo que veían. Se llegó a realizar un Congreso Internacional, que lo pagó la Universidad de Málaga, con gente de toda Sudamérica y de la Unión Soviética, para grabar lo que estábamos haciendo en Cuba con la lucha canaria», añade.

El Pollo de la Barranquera, camino ya de los 86 años, ha vuelto a fijar su residencia en Arguineguín, donde nació allá por 1936 pero se ha permitido una escapada a la ciudad en la que tanto enraizó para inmortalizar un momento que se añade, por derecho propio, a esta unión Canarias-Cuba con la lucha canaria como emblema sagrado.