Luis Enrique celebra junto a sus jugadores la victoria en Portugal. / Pedro Nunes / reuters

Análisis

Las cábalas de Luis Enrique para el Mundial

El seleccionador español maneja un grupo de jugadores bastante definido, aunque con varias dudas y un puñado de candidatos

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Braga

La Liga de Naciones ya es historia. Con un gran sabor de boca por la clasificación para la final a cuatro lograda ante Portugal en Braga, pero sin tiempo que perder, Luis Enrique pasa página y hace cábalas para elaborar la nómina definitiva de jugadores que representarán a España en el Mundial de Catar. Todavía hay margen hasta el 13 de noviembre, el día límite para comunicar la lista de elegidos, pero ya no tendrá ocasión de ver en acción a sus futbolistas y deberá guiarse por las sensaciones recibidas estos últimos días y también por lo que vea en la competición de clubes.

«Se acerca la decisión más difícil para mí como seleccionador, que es la de dejar a jugadores importantes fuera del Mundial», se anticipó Lucho en la rueda de prensa posterior a la victoria en el duelo ibérico. Alegre por lo conseguido pero consciente de que lo importante está todavía en el horizonte, el entrenador asturiano ya rumiaba en su indescifrable pensamiento algunas de las duras decisiones que todavía tiene que tomar.

Y es que el seleccionador español tiene ya una nómina de jugadores fijos para Catar que supera la mitad de los hasta 26 convocados, pero más allá de ese núcleo duro, todavía se debate entre algunos de los que convocó para esta última ventana FIFA y los candidatos que no están pero aspiran a unirse a los escogidos en la hora de la verdad. De hecho, todavía no es seguro que su convocatoria sea de 26, 25 o 24 futbolistas.

La única línea que ya parece inamovible es la portería. Quién ha visto y quién ve el arco español, que tanta polémica generó hace no tanto y ahora es una balsa de aceite. Atrás quedan los miles de debates sobre la conveniencia de apostar por David de Gea o Kepa Arrizabalaga. Llegó Unai Simón, generó suspicacias pero acabó consolidado después de una Eurocopa de menos a más, en consonancia con la actuación coral del equipo en el torneo. El guardameta del Athletic es indiscutible y sus escuderos Robert Sánchez y David Raya, dos porteros con sello Premier, también estarán en el Mundial si no hay algún sobresalto en forma de lesión.

Lo de la defensa ya es harina de otro costal. Luis Enrique considera la zaga como su «línea más potente», pero más allá de las palabras del técnico hacia afuera, el rendimiento de la retaguardia genera dudas. Eric García y Pau Torres tienen muchas papeletas para ser mundialistas, aunque su actuación ante Suiza fue discutible y a ambos les falta algo de contundencia en el juego aéreo. El central del Barça fue uno de los descartados en Portugal y el del Villarreal mejoró considerablemente sus prestaciones.

Peor lo tienen Hugo Guillamón, titular en Braga pero sustituido al descanso, y Diego Llorente, inédito en esta ventana de selecciones y con Luis Enrique recurriendo incluso a Rodri en su posición. Aymeric Laporte es un fijo en cuanto esté totalmente recuperado de su lesión e Iñigo Martínez tiene opciones, muchas más que la experiencia de Sergio Ramos, el excapitán caído en desgracia, y el incombustible Raúl Albiol. «Laporte es muy importante para nosotros y estamos deseando que vuelva a jugar en su club», resumió Luis Enrique, dejando clara la jerarquía del zaguero del Manchester City, por condiciones el líder de España en la parcela defensiva.

Carvajal y Azpilicueta parecen los dueños del carril derecho y el azulgrana Bellerín tiene escasas opciones de discutir esta condición. Sin embargo, en la izquierda el panorama cambia notablemente pues Jordi Alba y Gayà tienen serias amenazas en el rendimiento actual de los barcelonistas Alejandro Balde y Marcos Alonso y en el lateral del Chelsea Marc Cucurella, que cotiza muy al alza en la exigente Premier League.

En el centro del campo, el motor del juego español, Busquets y Rodri tienen mando en plaza como mediocentros. Los comandantes de la sala de máquinas están escoltados por el indiscutible talento de Gavi y Pedri, una pareja de diamantes en bruto que dejó muy claro en el tramo final del duelo en Portugal que prescindir de sus diabluras es prácticamente una locura ahora mismo. A partir de ahí, Soler, Koke y el polivalente Marcos Llorente parten con ventaja, pero no se puede descartar a Thiago Alcántara, un habitual venido a menos, y Sergio Canales. Otra cosa es lo de Fabián Ruiz, con talento para hacerse un hueco pero extrañamente descartado hace tiempo.

Muchos debates en ataque

Aunque sin duda, la mayoría de debates y polémicas se centra ahora mismo en el frente de ataque. Morata es aquí la referencia, como dejó patente en Braga. Ferran Torres y Sarabia, los extremos titulares contra Suiza y Portugal, apuntan a la lista a pesar del flojo estado de forma del primero. Más allá de ese tridente todo es una incógnita. En Asensio el seleccionador ha confiado en un momento bajo y eso demuestra la fe que tiene en su juego. Por su parte, Yémery Pino ha sido elegido como revulsivo frecuente por su verticalidad mientras que Borja Iglesias dependerá en buena medida de la opción de incluir a tres delanteros específicos en la lista.

Ahora mismo, todavía con la memorable actuación de Nico Williams en la retina, parece difícil renunciar a su desborde, pero Luis Enrique confía plenamente en Ansu Fati, Dani Olmo y Gerard Moreno, tres ausentes por problemas físicos en esta ventana. Especialmente complicado es el caso de la perla azulgrana, atormentada por las lesiones y que no consigue recuperar el tono físico que le permitió irrumpir en el fútbol español como un gigante. «Yo necesito ver a Ansu Fati en su club y ver si recupera su nivel y puede venir a la selección», explicó en este sentido, dejando claro que apurará las opciones de convocarlo hasta el último momento.

Iago Aspas y Raúl de Tomás son otros nombres habituales en las quinielas, aunque sus posibilidades son prácticamente nulas por no ser del gusto de Luis Enrique el primero y por no poder jugar hasta el mercado de invierno el segundo.