Los jugadores de la selección española celebran el gol de la victoria ante Portugal. / reuters

Liga de Naciones

Morata y Nico Williams decantan la batalla ibérica y España repite 'final four'

España maduró el duelo ante Portugal con paciencia y encontró la llave de la final a cuatro de la Liga de Naciones con la energía del extremo y el postrero tanto del delantero

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉS Braga

España encontró en Braga el premio a la fe. Creyó La Roja en su propia idea con hasta siete novedades respecto al mal partido contra Suiza y un equipo que nadie esperaba, se recompuso después de un primer tiempo plano y acabó golpeando sin capacidad de reacción. A pesar de que la posesión fue siempre suya, necesitó de los cambios para terminar de madurar a un rival muy peligroso pero bien controlado. Entraron Busquets, Pedri y Gavi, señalados en Zaragoza y héroes en Portugal. Así son las cosas. También Nico Williams, el nombre propio junto al autor del gol, Morata, de una victoria en la batalla ibérica que abre las puertas de la final a cuatro de la Liga de Naciones.

Desde los primeros minutos una novedosa España trató de hacerse dueña del balón, con una circulación a la que le faltaba un punto más de profundidad. Sin balón, la presión alta comenzó a dar sus frutos con un error tremendo del conjunto luso en la salida de balón. El disparo de Sarabia en la jugada posterior se topó con el bosque de piernas de la zaga lusa pero fue una advertencia de La Roja, dispuesta a dar batalla como había asegurado Luis Enrique en la previa.

Iban pasando los minutos y la posesión española cada vez era mayor, desesperando por momentos al público del peculiar Municipal de Braga. Paciencia en el equipo visitante para erosionar el entramado adversario, el mismo plan de los últimos veinte años, que decía Fernando Santos, el seleccionador local. Esta vez si estaba preciso el combinado de Luis Enrique, mientras Portugal se desgastaba persiguiendo sombras. Le faltó desborde a Ferran Torres, muy lento en un par de intentonas de arrancada desde la línea de cal derecha, pero el duelo estaba donde a España le interesaba.

0 Portugal

Diogo Costa, Cancelo, Rúben Dias, Danilo, Nuno Mendes, Neves (Joao Félix, min. 90), William Carvalho (Leao, min. 78), Diogo Jota (Vitinha, min. 78), Bruno Fernandes, Bernardo Silva (Joao Mario, min. 72) y Cristiano Ronaldo.

1 España

Unai Simón, Carvajal, Hugo Guillamón (Busquets, min. 46), Pau Torres, Gayà, Soler (Pedri, min. 60), Rodri, Koke (Gavi, min. 60), Ferran Torres (Nico Williams, min. 73), Morata y Sarabia (Yéremy Pino, min. 60).

  • Gol: 0-1: min. 88, Morata.

  • Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Amonestó a los españoles Guillamón y Carvajal, y a los portugueses Bernardo Silva y Nuno Mendes.

  • Incidencias: Partido de la sexta jornada en el grupo 2 de la Liga de Naciones, disputado en el Estadio Municipal de Braga ante 28.196 espectadores.

Todo se complicó en un visto y no visto. Primero un buen centro de Bernardo Silva, luego un par de líos en la salida de balón, cuanto menos arriesgada hasta lo innecesario, y finalmente con un disparo lejano de Rúben Neves que Unai Simón desbarató como buenamente pudo. Las tornas habían cambiado con esa mayor sensación de peligro luso. Como reconoció el propio Luis Enrique, a Portugal le hace falta mucho menos para llegar al gol, cosas del talento individual y un resumen perfecto de lo que estaba ocurriendo.

Esa calidad la puso sobre el tapete Bruno Fernandes para conducir tras robo y cambiar el juego hacia Diogo Jota, que recortó y armó el disparo para obligar a Unai Simón a lucirse. El portero vasco evitó el primer tanto local pero las sensaciones ya eran preocupantes. Tanto se rumiaba el gol portugués que la grada celebró un disparo de Bruno Fernandes que besó la red por fuera, engañando el efecto óptico a propios y extraños en el estadio. Tocaba a su fin la primera parte cuando llegaron noticias de España tiempo después, con una volea forzada de Ferran que se perdió alta.

Lo cierto es que el descanso tampoco revitalizó a España. De la pausa regresó Rodri como central en lugar del amonestado Guillamón y Busquets ejerciendo como mediocentro posicional, una sustitución que de nuevo sorprendió al más puro estilo Luis Enrique. Lo primero destacable fue un mano a mano de Cristiano Ronaldo ante Unai Simón, que el guardameta del Athletic le sacó al de Madeira. Felino.

El banquillo decide

La respuesta de España fue un remate lejano de Carlos Soler muy desviado. Poco bagaje. Tocaba agitar el árbol y para ello tomaron la alternativa Pedri, Gavi y Yéremy Pino a escena, casi nada. Los tres pisaron el césped mientras el público de Braga agasajaba a Cristiano Ronaldo, el héroe nacional que pasa por momentos difíciles y al que su gente no olvida.

Era un partido nuevo, de media hora, con el centro del campo de gala en busca de la redención tras el fiasco en Zaragoza. La cosa mejoró sustancialmente, España se lo creyó a un solo tanto del objetivo y a Portugal le entró el miedo en el cuerpo.

España había de jugarse el todo por el todo en pos del gol que abriese las puertas de la final a cuatro y con Nico Williams Luis Enrique quemó sus naves. Fue antes de que una buena maniobra de Morata, en el giro y el disparo rápido de zurda, helase los corazones en Braga. Estaba más cerca del gol La Roja, pero se agotaba el tiempo. La mejor arma, la velocidad con espacios del menor de los Williams, haciendo méritos para el Mundial. Apuraba sobremanera el crono cuando el curtido Carvajal ganó metros y centró al segundo palo. Allí la peinó el dinamitador Nico Williams y Morata fusiló donde tiene que estar un delantero. Alegría desbordada en el banquillo español, que recorrió la banda en una celebración propia de una final, tal y como había calificado el partido Luis Enrique.