Análisis

Xavi recoge un Barça sin fe

La primera tarea del técnico catalán será levantar la moral de un equipo hundido

DANIEL PANERO

Xavi Hernández hará de psicólogo en su nueva etapa en el Barcelona. El técnico de Tarrasa aterriza en el Camp Nou para rescatar a un equipo tocado en la clasificación, con muchas dudas en el apartado futbolístico y con la moral por los suelos. Esto último, que se puso de manifiesto con la remontada del Celta de Vigo, será lo primero en lo que deba intervenir el nuevo entrenador si quiere remontar el vuelo este curso.

«Estamos muy parados. Falta personalidad», analizó Frenkie de Jong tras el empate del Barcelona este sábado en Balaídos ante el Celta de Vigo. El centrocampista neerlandés puso palabras a las sensaciones de un equipo que lo tenía todo para llevarse tres puntos importantes antes del parón y recuperar moral de cara a una nueva etapa. No fue así y los culés dejaron escapar el partido en una muestra más de falta de fe en sus posibilidades.

La falta de moral del Barça este curso es una constante desde que empezara la temporada. Gerard Piqué aseguró que «es lo que hay» tras la derrota ante el Bayern de Múnich y Ronald Koeman afirmó en más de una ocasión que su equipo no estaba para grandes objetivos como luchar por la Liga de Campeones, que era una temporada de transición. Las palabras de estos pesos pesados han minado la moral de un equipo que ya no se siente capaz de gobernar los partidos, ni siquiera cuando tiene viento a favor como en el caso de Balaídos.

Esa poca fe en sus posibilidades fue una de las primeras cosas que detectó Sergi Barjuan cuando asumió el cargo de técnico interino a la espera de llegar a un acuerdo con Xavi Hernández y no le importó recalcarlo tras su primer partido en el banquillo culé en el empate a uno frente al Alavés en casa. «Son muy buenos y tienen que creer en ellos mismos», aseguró, sabedor de que ese era el primer paso para salir de la crisis.

El empate ante el Celta supone «un golpe muy fuerte» para el Barça, tal y como lo calificó Frenkie de Jong tras el partido. El Barça cuajó los mejores minutos del curso de la mano de un equipo en el que militaban hasta ocho canteranos y trituró a su rival en la primera mitad con tres goles. La exhibición culé se vino abajo a medida que se lesionaron Ansu Fati, Eric García y Nico y los de Sergi se quedaron sin reacción. El choque sirvió para reiterar la fragilidad defensiva que ha mostrado el equipo todo el curso y para sumar tres nuevas lesiones a una enfermería que ya cuenta con once futbolistas. Un bajón más de cara a las dos próximas semanas.

Mensaje positivo

Lo primero que ha tratado de hacer Xavi desde que llegara a un acuerdo con el Barcelona es eliminar todos los mensajes negativos que habían rodeado al equipo. El de Tarrasa no comulga con el «esto es lo que hay» de Piqué ni con el «estamos jugando con niños» de Sergi y aseguró que lo que ha vivido en el Barça «es la excelencia» y que intentarán «estar lo más cerca de ganar y de luchar por todo».

Xavi llega al Barça con el objetivo de ganar pero quiere hacerlo también a través del estilo que tanto imperado en el equipo culé en el último cuarto de siglo. Esa fórmula es la que tiene en mente para reflotar la moral de sus tropas. «A mí me gusta tener la posesión del balón, ir al ataque y no especular, ser protagonistas con la pelota. Como entrenador aún sufro más si no tenemos el balón», concluyó en sus primeras palabras como técnico culé.