Benzema, cariacontecido durante el partido frente al Elche. / EP

Análisis

Un parón necesario para un líder desgastado

Los dos agónicos encuentros frente al Elche agravan el cansancio del Real Madrid, que se ha dejado cinco puntos en las tres últimas jornadas de Liga y está pendiente de Benzema

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Con la sensación de haber perdido una estupenda oportunidad para poner más tierra de por medio respecto al Sevilla, pero presumiendo a la vez del carácter que le permitió rescatar al menos un punto en el descuento después de verse con dos goles de desventaja frente al Elche, el Real Madrid alcanza con alivio el parón por los compromisos de las selecciones sudamericanas, que le permitirá recargar pilas y resetear la mente. Tras dejarse cinco puntos de nuevo frente a rivales de la zona baja de la tabla en las tres últimas jornadas de Liga y exprimir sus fuerzas con la disputa de dos prórrogas en ocho días, el equipo de Carlo Ancelotti emite signos de desgaste, lamenta la sensible baja de Vinicius para la siguiente fecha liguera por acumulación de amarillas y, sobre todo, está pendiente de Benzema, otra figura que lleva semanas al límite por las exigencias de un calendario sobrecargado y la ausencia de un recambio de garantías.

«No podemos estar contentos y hay muchas cosas que tenemos que considerar. Si hubiéramos tenido más acierto podríamos haber ganado. Ahora tenemos un pequeño parón y llegamos bien posicionados. Estamos donde queríamos a principio de temporada. Ahora llega el periodo más importante, en el que se ganan los títulos», resumió Ancelotti al término de otro pleito en el que a su equipo le faltó mayor puntería frente a un rival compacto y bien dispuesto al borde de su área que hizo alarde de eficacia al convertir sus dos únicos disparos a puerta en el Santiago Bernabéu, mientras los anfitriones tenían que abonarse de nuevo a la épica a fin de evitar otro traspiés inesperado tras coleccionar 23 remates y desperdiciar incluso un penalti.

Son ya ocho los puntos que han volado del coliseo de Chamartín, una cifra hasta cierto punto asumible por la fortaleza que el Real Madrid muestra a domicilio, pero preocupante a tenor de la envergadura de los rivales que han pescado en el feudo merengue: Villarreal, Osasuna, Cádiz y Elche.

Jovic pierde otro tren

«Hemos encajado un gol y luego el otro. Hemos reaccionado muy bien y no hemos bajado los brazos. No haber perdido el partido es una señal muy buena de la plantilla. Debemos evitar complicarnos los encuentros siendo más sólidos porque hemos encajado dos goles donde se podía haber sido más agresivos en los duelos«, analizó Ancelotti tras el sufrido empate contra el Elche. La falta de contundencia atrás, personificada en la figura de David Alaba, dio vuelo a Lucas Boyé, un delantero extraordinario cuya exhibición en el Bernabéu contrastó con la abulia de Jovic, de nuevo intrascendente pese a que la lesión de Benzema le concedía la enésima oportunidad de reivindicarse.

El estado físico del punta francés es el principal motivo de preocupación que dejó el choque frente al Elche, en el que el Real Madrid tiró de esa casta siempre necesaria para decantar los campeonatos. El lionés, que completó un día para olvidar cuando supo que un grupo de ladrones había asaltado su domicilio mientras jugaba el partido en el que falló su primer penalti con la elástica blanca, tras convertir los dieciséis lanzamientos que había efectuado anteriormente, está pendiente de que la resonancia a la que se le someterá el martes confirme que solo sufre una contractura muscular en los isquiotibiales de la pierna izquierda, lo que le permitiría afrontar en principio el duelo copero con el Athletic en San Mamés del 3 de febrero.

La rápida reacción del '9' cuando sintió dolor y pidió el cambio en el minuto 60 del partido ante el Elche parece haber evitado un mal mayor, pero su cuerpo emite señales preocupantes. Ya se resintió contra la Real Sociedad a comienzos de diciembre, lo que le obligó a perderse la cita con el Inter tres días después. Pese a ello, Ancelotti solo le ha dado tregua en la Copa del Rey debido a que ni Jovic ni Mariano tienen la talla necesaria para ser ariete de un equipo puntero. El fichaje de otro delantero centro debe ser una de las prioridades del Real Madrid en verano, cuando además los blancos deben soltar lastre. Porque el riesgo de estirar tanto la cuerda es que esta puede romperse en el momento más inoportuno.