Vinicius celebra uno de sus dos goles ante el Levante. / José Miguel Fernández (Afp)

Análisis

El Real Madrid se agita en las áreas

Los blancos han comenzado la Liga recuperando pólvora, pero con el caparazón defensivo desajustado

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Carlo Ancelotti regresó al Real Madrid prometiendo «un fútbol ofensivo, espectacular e intenso». Aunque la muestra es todavía escasa para confirmar que el augurio del italiano será una realidad, lo cierto es que los dos partidos de Liga disputados por los blancos han dejado entrever a un equipo con mayor colmillo en el área, aunque el duelo con el Levante expuso también que su caparazón defensivo todavía no está ajustado. Tres goles concedidos en una segunda parte que emborronó la buena labor desplegada en el primer periodo obligaron al conjunto de Chamartín a sufrir de lo lindo para no irse de vacío del Ciutat de Valencia, donde Isco y sobre todo Vinicius ofrecieron motivos para la esperanza a la parroquia merengue.

«La primera parte la hemos hecho muy bien, el equipo ha estado compacto y hemos trabajado juntos, y en la segunda no hemos entrado con buena actitud porque primero hemos encajado un gol que se podía evitar y en el segundo el equipo no estaba compacto. Todos tenemos que trabajar juntos. Tenemos que mejorar defensivamente», lamentó Ancelotti tras ver cómo su bloque dilapidaba en diez minutos la renta que deparó la tempranera diana de Bale. Aunque Vinicius volvió a poner las tablas, un desafortunado rebote de Alaba en una acción a balón parado permitió al Levante cobrar ventaja de nuevo. Pero el brasileño volvió a salir al rescate de su escuadra con un remate lleno de magia que aminoró el impacto del traspié en una jornada en la que también tropezó el Barça y el Atlético sufrió para derrotar al Elche.

Ancelotti no ocultó su enfado. «Donde hemos fallado y regalado los puntos no es en la fase de ataque sino en la defensa. El tercero es mala suerte. En el primero no hemos tenido una buena disposición de la línea defensiva, no estábamos bien colocados. Y en el segundo es un centro tres contra dos, esto no es posible, por lo menos tenemos que ser tres contra tres cuando llega el centro», explicó el preparador de Reggiolo, que sabe que el equilibrio es clave porque ya no dispone de la fabulosa artillería que tuvo en su primera etapa en Chamartín.

Golpeado por las salidas de Sergio Ramos y Varane, a las que hay que sumar las bajas por lesión de Mendy y Marcelo, el Real Madrid se halla inmerso en la reconstrucción de una parcela que fue determinante para conquistar la Liga en el curso 2019-20. Alaba está llamado a ser el nuevo jefe de la retaguardia, pero la ausencia de los dos laterales izquierdos ha desplazado al austríaco a ese costado, donde brilló contra el Alavés asistiendo en el gol de Vinicius y de nuevo contra el Levante, un choque en el que inicio la jugada que desembocó en el tanto de Bale. En el eje se mantiene la dupla conformada por Militao y Nacho, que respondió con creces la campaña anterior. Pero la responsabilidad de taponar grietas es un ejercicio mancomunado y frente al Levante faltó espíritu gremial atrás.

La rebelión de Vinicius

La nota positiva es el renovado filo que parece haber encontrado el Real Madrid con Ancelotti. Su primera estancia en Chamartín arrojó un saldo de 322 goles en 119 partidos, a razón de 2,7 por duelo. Encajó 103 tantos, lo que supone 0,86 por choque. En las dos primeras jornadas del curso actual el Real Madrid ha recibido cuatro dianas, si bien ha anotado siete.

Tres de esos siete goles a favor han llevado la firma de Vinicius, inesperado pichichi blanco a estas alturas. Ancelotti reveló que le había pedido al carioca que definiese con uno o dos toques, en lugar de los cuatro o cinco habituales en sus gambeteos que permitían a los defensas cerrarle los espacios, y el ex del Flamengo ha interiorizado la lección por el momento. Su eficacia está siendo asombrosa. Cuatro disparos a puerta le han bastado para hacer tres tantos y rentabilizar al máximo los 55 minutos que le ha dado su entrenador. «Tiene que marcar como ha marcado el primer gol, desbordando, porque tiene más velocidad que los otros», argumentó Ancelotti, mientras el extremo atribuía su mejoría a las ganas de aprender. «Sigo entrenando y trabajando, lo hago desde el primer día que llegué aquí. Y eso no lo voy a cambiar», enfatizó.

El gran momento de Vinicius mete presión a Hazard, gris en el Ciutat de Valencia, donde sí lució Isco. El malagueño es otro rayo de luz en el Real Madrid. Sin Modric ni Kroos, asumió los galones en el centro del campo y se asemejó al de sus mejores tiempos. Ancelotti se ha empeñado en rehabilitarlo como a Bale, que volvió a demostrar su oportunismo a pase de Benzema. Comprometidos con la causa, pueden ser dos 'fichajes' importantes si no llega Mbappé.