Joan Laporta felicita a Ronald Koeman tras el título de Copa logrado el curso pasado. / AFP

Laporta y Koeman, historia de un desencuentro

El técnico neerlandés nunca fue la primera opción para el presidente, pero la ruina del Barça marcó la pauta

DANIEL PANERO

El Barcelona ha entrado en barrena. La derrota frente al Bayern de Múnich ha sido la gota que ha colmado el vaso para una junta directiva que en ningún momento tuvo a Ronald Koeman como el técnico ideal para hacerse cargo de la reconstrucción del conjunto culé. Joan Laporta siempre manejó otras opciones como las ideales para el nuevo proyecto del Barçay la crisis surgida tras la debacle ante el gigante bávaro no hace sino aumentar aún más la desconfianza.

Una semana. Ese es el tiempo que tiene Koeman para reconducir la crisis que se ha generado en Can Barça tras la primera jornada de la Champions. El técnico neerlandés se va a jugar su futuro ante Granada, Cádiz y Levante entre el 20 y el 26 de septiembre. En ese intervalo de tiempo el que fuera el héroe de Wembley en 1992 tendrá que lograr lo que hasta ahora ha sido imposible, convertirse en el técnico ideal para Laporta.

Y es que desde el primer día que el máximo mandatario decidió ser candidato a la presidencia del Barça, el nombre de Koeman nunca estuvo encima de la mesa. Xavi Hernández, Pep Guardiola o incluso Hans Flick estaban por delante del hoy técnico culé en la agenda que manejaba Laporta para su segundo mandato al frente de la entidad azulgrana.

El anhelo de Laporta por convencer a otros candidatos le llevó incluso a dar un plazo de 15 días a Koeman para buscar otro técnico. En ese plazo el Barça trabajó para convencer a Xavi Hernández, entre otros entrenadores, pero ante la negativa del Terrasa optó por el entrenador neerlandés para continuar en el banquillo.

En el partido ante el Bayern se pudo ver, además, uno de los principales puntos de desencuentro entre dirigente y entrenador. Koeman optó por retrasar al equipo y dejar la iniciativa del juego al conjunto de Baviera, algo que no gustó en la junta directiva. Para Laporta, el estilo del club, ese sello que empezó con Johan Cruyff y fructificó hasta límites insospechados con Pep Guardiola, es innegociable. El Barça debe ser el equipo que proponga por más grande que sea el rival.

El desencuentro entre Laporta y Koeman se ha escenificado en varios rifirrafes en la sala de prensa. El neerlandés reconoció en plena búsqueda de un entrenador este verano que le había sentado mal un comentario del presidente: «Mi relación con Laporta ha mejorado, pero la semana pasada sucedió algo que creo que no está bien. Estaba sugiriendo que el entrenador no tiene todo el poder. Habló demasiado y no fue prudente en dos ocasiones. Eso se puede hacer en privado», aseguró Koeman cuando ya estaba en la cuerda floja.

En aquella ocasión, el entrenador se mostró «abierto» a quedarse, pero consideraba que no merecía el trato que le estaba dando la junta directiva del Barcelona. Finalmente el técnico se quedó e incluso el club satisfizo alguna de sus peticiones como la de Memphis Depay, jugador que había exigido el técnico de Zaandam.

Pese a que Koeman no era la opción predilecta para continuar en el cargo, Laporta se topó con el contrato del neerlandés hasta 2022 en mitad de una crisis económica sin precedentes. Junto al 'no' de varios candidatos, el presidente del se encontró con una posible indemnización por despido, algo que tampoco ayudaba a mejorar las cuentas del club.

Renovación con condiciones

Hace solo dos semanas, el Barcelona se planteó la prolongación del contrato de Koeman, que vence en 2022, por un año más. Lo hizo pero esa renovación iría ligada a una serie de condiciones como la de ganar títulos, un objetivo tangible, o la de contar con la cantera, uno de los puntos fuertes del técnico desde que aterrizara en el Camp Nou el pasado curso.

Esta renovación 'a la carta' podría servir para dar confianza a Koeman pero también podría ser útil para tener argumentos escritos cuando finalice la temporada para no contar con el técnico de Zaandam.