Ronald Koeman, pensativo, durante el partido de Champions ante el Bayern en el Camp Nou. / efe

Koeman, en la cuerda floja

Varios directivos pidieron a Laporta la destitución del técnico en la reunión de la junta directiva celebrada este jueves

DANIEL PANERO

Ronald Koeman podría tener los días contados como entrenador del Barcelona. La abultada derrota por 0-3 ante el Bayern de Múnich y sobre todo la imagen del equipo, resignado ante la superioridad del gigante bávaro, han hecho que en la junta directiva ordinaria celebrada este jueves en la Ciudad Condal varios altos cargos hayan pedido su destitución como técnico, algo que Joan Laporta ha frenado por el momento.

La situación de Ronald Koeman como técnico del Barcelona se sostiene gracias al balón de oxígeno que le ha lanzado el presidente. El máximo mandatario culé pidió «confianza» a la afición y eso mismo es lo que ha tenido con su técnico después de que varios directivos hayan mostrado su rechazo a la continuidad del neerlandés este jueves.

El refrendo de Laporta podría tener, eso sí, caducidad de diez días. El Barcelona se mide al Granada el día 20 en el Camp Nou, al Cádiz el jueves 23 en el Nuevo Mirandilla y al Levante el domingo 26 de nuevo en casa. Serán tres partidos cruciales para ver la situación real del equipo, reengancharse a la liga y serán también tres exámenes que Koeman deberá aprobar, no ya pasar con buena nota, para seguir conservando el cargo de técnico del Barça.

La división de opiniones acerca de la destitución de Koeman no es casualidad. El pasado verano ya hubo varios titubeos acerca de quién sería el entrenador del primer equipo y el mensaje de Laporta tras la derrota ante el Bayern también dejó claro la falta de confianza en el cuerpo técnico. «Es uno de los escenarios que ya contemplábamos», aseguró el alto dirigente culé, al tiempo que pidió confianza para «las personas que estamos dirigiendo el club».

El mensaje de Laporta no tuvo en ningún momento ninguna palabra de respaldo hacia Koeman ni sus ayudantes pese a que la derrota por 0-3 ante el Bayern de Múnich hacía presagiar que podía ser una semana dura en la que iba a haber críticas y en la que se intuía que podían reaparecer detractores del técnico neerlandés, incluso provenientes de la directiva. De momento, todo queda en un minimotín.