Mariano protagonizó una de las ocasiones más claras ante la Real Sociedad. / JuanJo Martín (Efe)

Análisis

Los cartuchos de fogueo llevan al Real Madrid a otra situación límite

Los blancos, desarmados por el giro táctico de Zidane ante la Real Sociedad, afrontarán un derbi a vida o muerte a causa de su poca pegada

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

El Real Madrid, que soñaba con asaltar el liderato el domingo en el Wanda Metropolitano, afrontará ahora un derbi a vida o muerte tras empatar frente a la Real Sociedad un partido en el que el giro táctico ordenado por Zinedine Zidane tras el descanso para resguardarse con tres centrales y dos carrileros acabó desarmando a los blancos. Desorientado por el cambio de dibujo, que su técnico sí aplicó con éxito frente al Getafe para cubrir las espaldas de Marcelo, el vigente campeón de Liga se quedó sin ancla en el centro del campo y abrió la pradera para que Monreal conectase un centro con rosca desde la izquierda que Portu aprovechó en el segundo palo para acabar con los 457 minutos de imbatibilidad que contabilizaba Courtois desde el 6 de febrero.

La diana de Vinicius impidió a última hora que la escuadra de Chamartín firmase su cuarta derrota liguera del curso como local, la quinta entre todas las competiciones sumando la que sufrió frente al Shakhtar en la Champions, pero del Alfredo Di Stéfano han volado ya once puntos. Una sangría que aboca al tercer clasificado de Primera a otra situación límite.

El propio Zidane reconoció su error a vuelta de vestuarios. «Pudo afectar el cambio de sistema, sí», admitió a regañadientes el marsellés, mientras Courtois incidía en el desconcierto de esos quince minutos fatales. «El míster quiso cambiar y jugar con tres atrás, con Mendy y Lucas en las bandas. Al principio les dimos mucho espacio cuando perdíamos la pelota. El gol llegó así. Nuestros carrileros estaban muy arriba y no llegaron en el gol de Portu», dijo el cancerbero. Resulta difícil entender por qué el técnico modificó el guión tras una primera parte notable en el que el buen juego desplegado por sus pupilos mereció más fortuna, pero sorprende también la facilidad con que desde ciertos sectores se le señala como culpable, mientras se minusvaloran otras decisiones que agitaron encuentros para bien de su equipo en un pasado no tan lejano.

Un análisis en cierta medida ventajista al calor del resultado -como tantos por otro lado- que no debe opacar la principal rémora que atenaza al Real Madrid: los cartuchos de fogueo con que asedia la meta rival. Cierto es que los blancos acumulaban cinco victorias consecutivas en medio de una plaga de bajas terrorífica, pero tres de esos triunfos se sellaron por la mínima y desde que Benzema cayó lesionado ningún delantero dio señales de vida hasta que Vinicius acudió al rescate con un tanto providencial en su centenario como futbolista del conjunto de Chamartín.

Impotencia

El bloque de Zidane remató veinte veces frente a la Real Sociedad, pero solo tres de ellas a puerta. El más activo, con cinco intentonas, fue Casemiro, que esta campaña se ha erigido en el principal escudero de Benzema en la faceta ofensiva, mientras los compañeros del lionés en el frente de ataque arrastran registros alarmantes. Vinicius, Hazard, Asensio, Lucas Vázquez, Mariano y Rodrygo solo han facturado trece goles en conjunto, cuatro menos de los que ha rubricado el '9'. Jovic ni siquiera mojó antes de marcharse cedido al Eintracht de Fráncfort, como tampoco Borja Mayoral en los dos encuentros que disputó antes de ser prestado a la Roma. Lo mismo sucede con Hugo Duro, recurso de emergencia en tiempos de crisis.

La impotencia de los atacantes blancos, mal endémico en las tres últimas temporadas, es un lastre demasiado pesado. La solidez defensiva puede valer para paliar el déficit en determinados partidos e incluso le sirvió al Real Madrid para ganar la Liga pasada, pero sin un paso adelante de los delanteros los blancos están condenados a caminar sobre el alambre, con el riesgo que ello conlleva de precipitarse al vacío.

Hay que reconocer también que la fortuna no le está sonriendo al equipo de Zidane, que se ha estrellado una veintena de veces contra la madera desde que arrancó la temporada, más que cualquier otro conjunto de las cinco grandes ligas. Los palos están siendo precisamente la cruz de Asensio, un futbolista con capacidad para marcar las diferencias que siempre deja detalles de su enorme talento sobre el césped pero al que le falta ser decisivo en la finalización. El balear solo ha marcado dos goles y repartido otras tantas asistencias en 31 choques esta campaña. Guarismos en línea con los de otros socios del tridente ofensivo que desnudan las carencias de los blancos.

Pese a todo, el Real Madrid siempre rinde bajo presión. El derbi le plantea lo que parece una última oportunidad de seguir enganchado a la pelea por la Liga. En el Metropolitano ya solo le valdrá la victoria, aunque para ello se antoja vital el concurso de Benzema. El francés tocó balón este martes en Valdebebas. Aunque trabajó en solitario, hay optimismo en el Real Madrid sobre su presencia frente al Atlético. El que parece descartado es Hazard, que se quedó en el gimnasio con Carvajal.