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Jornada 6

Rodrygo y Valverde bailan por Vinicius en el Metropolitano

El Real Madrid resuelve un choque flamígero con las dianas del Rayo y el Halcón, letales para un Atlético que reaccionó tarde

Óscar Bellot

Madrid

Sábado, 17 de septiembre 2022

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Dos días después de celebrar su primer lustro de existencia como guarida del Atlético, el Metropolitano se dispone a acoger un choque cuyo voltaje ha alcanzado niveles inquietantes en el preludio. Las danzas de Vinicius, un reflejo de la alegría y la pasión con la que disfruta de su profesión uno de los futbolistas más desequilibrante del planeta, han sido transformadas por sus detractores en un arma con la que sacudir el Nirvana en el que se halla instalado el Real Madrid desde que cerrase el curso pasado con el extraordinario triplete de títulos compuesto por la Supercopa de España, la Liga y la Champions. El fogonazo inicial, producido el pasado fin de semana con motivo de la visita del Mallorca al Santiago Bernabéu y los rifirrafes que el carioca mantuvo con jugadores del cuadro bermellón y con su técnico, ha dado paso a un cañoneo que amenaza con dinamitar un derbi bipolar.

Porque Atlético y Real Madrid llegan a la cita con ánimos contrapuestos. El cuadro de Simeone, a cinco puntos de un líder hasta la fecha incontenible, acude con el lastre de un estilo indefinido. Los buenos augurios de la pretemporada han quedado en el olvido, sepultados por el mar de dudas que han arrojado las siete primeras fechas oficiales del curso. El conjunto de Ancelotti, por el contrario, mantiene velocidad de crucero, contando por triunfos las ocho apariciones que ha registrado entre todas las competiciones, lo que supone el mejor descorche de campaña de los blancos en más de medio siglo.

El vigente campeón de Liga y actual rey de Europa no conoce la derrota desde que sucumbiera el pasado 8 de mayo, precisamente en el Metropolitano, con un gol de penalti de Yannick Carrasco, una jornada después de que la soldadesca de Ancelotti certificase el alirón liguero. Ese fue el primer triunfo de los colchoneros sobre sus vecinos en el recinto perteneciente al distrito de San Blas-Canillejas, tras cuatro asaltos fallidos por parte de las tropas del Cholo. Desde entonces, los merengues han cosechado dos empates y diez victorias entre todos los torneos, incluyendo el pleno al ocho en el amanecer de la campaña en desarrollo.

Tras superar con éxito aquel pleito, el Atlético ha recolectado seis triunfos, dos igualadas y otras tantas derrotas. Estas dos últimas las ha sumado el bloque del Cholo en el presente curso: frente al Villarreal en Liga y contra el Bayer Leverkusen, cinco días atrás, en la Champions. El tropiezo ante la escuadra de la aspirina volvió a exponer las debilidades de un equipo dubitativo, atrapado en las cuitas de su técnico, con déficits estructurales y obligado a convivir con el esperpéntico 'caso Griezmann'. El jugador más resolutivo del vestuario rojiblanco se ha convertido en un mero revulsivo por exigencias de los despachos, atendidas a regañadientes por Simeone, aunque ante el Real Madrid, y con carácter excepcional, el Principito será de la partida.

La zona Griezmann, territorio blanco

Circunscrita hasta este domingo la participación del atacante francés a esa media hora terminal que preconiza la directiva colchonera para presionar al Barça o eludir, en último extremo, la compra pactada en su día con la entidad azulgrana, el Atlético no tiene por ahora la suficiente osadía ofensiva para compensar las vulnerabilidades de su argamasa defensiva, una zona especialmente castigada por problemas físicos que, en esta ocasión, dejarán fuera del derbi a Giménez y Savic, sus centrales de mayor jerarquía, así como al exmadridista Reguilón. Recibe casi cuatro veces más remates que la temporada pasada y, aunque la acumulación de efectivos en un bloque bajo palia los daños en esa faceta, también retrae recursos a la hora de morder al rival. La buena noticia para la parroquia rojiblanca es el regreso bajo palos de Oblak.

No corrió la misma suerte Benzema, la baja más sensible de un Real Madrid que exuda confianza. Los blancos presentan el segundo bloque más alto de LaLiga Santander y la tercera línea defensiva que más lejos se sitúa de su propia portería, según datos de Beyond Stats y Mediacoach. También son el equipo que registra más pases totales, que ejecuta más entregas en el último tercio del campo y que más remates por partido acumula. A este último aspecto ayuda en grado notable su capacidad para el robo en terreno del adversario, aspecto que ha resultado determinante en ocho de las quince dianas que ha convertido en lo que va de Liga.

Los blancos, que recuperan a Militao, son demoledores en las segundas partes. Nueve de esos quince tantos ligueros han llegado a partir del minuto 60, lo que en el Atlético se conoce ya como la zona Griezmann, y no han concedido ni uno solo tras el interludio. El equipo de Ancelotti es menos fiable en los primeros actos, precisamente allí donde el de Simeone tiene inmaculado aún su expediente defensivo y se ha consagrado como un anotador prematuro con tres goles en los quince primeros minutos. En esa dicotomía entre un Atlético más madrugador y peor trasnochador que su contrincante, y un Real Madrid perezoso en el prefacio pero letal en el epílogo baila también el derbi.

Rodrygo y Valverde bailaron por Vinicius en el Metropolitano. Las dianas en la primera parte del Rayo, el mejor nueve postizo que tiene el Real Madrid, y del Halcón, un multiusos convertido en asesino nada silencioso, ajusticiaron a un Atlético cuya mala puntería echó por tierra una nervuda puesta en escena. Los rojiblancos, atrapados durante buena parte del partido por la tela de araña de su rival capitalino, cogieron impulso en la recta final, cuando Hermoso aprovechó un error de Courtois y de Militao para recortar distancias sacando rédito a la pizarra de Simeone. Pero el equipo de Ancelotti frenó el tardío arreón de los colchoneros y se marcha al parón como inmaculado líder de Primera.

Los blancos supieron lidiar con el flamígero ambiente del Metropolitano para obtener un triunfo bien trabajado tras contener a un Atlético chato en las áreas y descabellarlo con la efectividad de dos de sus futbolistas más definitivos. El vigente campeón, muy sólido hasta que ese fallo de su hasta entonces intachable guardameta dio esperanzas a las tropas del Cholo, pone tierra de por medio respecto a su vecino, extramotivado por la hinchada local pero sin los recursos futbolísticos suficientes para rasguñar a un conjunto que se mueve bajo las balas como nadie.

A excepción del lesionado Benzema, el Real Madrid saltó al Metropolitano con su once de gala para medirse a un Atlético en el que la gran sorpresa fue la aparición de Griezmann por primera vez como titular en lo que va de curso. Simeone, que jugó al despiste toda la semana probando con Cunha junto a Joao Félix en la delantera, hizo una excepción con el Principito, aprovechando el reducido margen que le concede el acuerdo establecido en su día con el Barça para el préstamo del galo sin contravenir la política de la directiva colchonera. El técnico rojiblanco reforzó además el perfil físico de sus carriles introduciendo a Marcos Llorente y Carrasco. Al margen de esas variantes, la noticia estaba en la figura de Koke, que alcanzó los 553 partidos vistiendo la elástica del Atlético e igualó así el histórico registro de Adelardo.

Atlético

Oblak, Llorente, Witsel, Felipe, Reinildo, Carrasco (Hermoso, min. 72), Kondogbia (Saúl, min. 81), De Paul (Morata, min. 62), Koke (Correa, min. 72), Griezmann y Joao Félix (Cunha, min. 62).

1

-

2

Real Madrid

Courtois, Carvajal, Militao, Alaba, Mendy (Rüdiger, min. 75), Tchouaméni, Modric (Camavinga, min. 81), Kroos (Ceballos, min. 86), Valverde, Rodrygo (Asensio, min. 86) y Vinicius.

  • Goles: 0-1: min. 18, Rodrygo. 0-2: min. 36, Valverde. 1-2: min. 82, Hermoso.

  • Árbitro: Munuera Montero (Comité Andaluz). Amonestó a Reinildo, Mendy, Koke y Carvajal. Expulsó por doble amarilla a Hermoso.

  • Incidencias: Partido correspondiente a la sexta jornada de Liga, disputado en el Metropolitano ante 66.881 espectadores.

Semejante disposición de tropas aventó un choque de ánimo incendiario en un Metropolitano transformado, más que nunca, en una olla a presión. Un testarazo desviado de Felipe a la salida de una falta botada por De Paul fue el primer zarpazo rojiblanco en un derbi que se jugaba de forma visceral. El Atlético se adaptó mejor de entrada al volcánico escenario. El equipo de Simeone, vertical y ambicioso en el amanecer del duelo, sobresaltaba con los movimientos entre líneas de Griezmann a un Real Madrid reactivo que quería bajarle las pulsaciones al pleito. En ese contexto, Joao Félix no acertó a resolver una embarullada acción en el área y a Kondogbia se le marchó por centímetros un misil desde fuera del área.

El triplete de ocasiones desperdiciadas por el Atlético preludió un castigo tremendo para los rojiblancos, derivada frecuente cuando enfrente se encuentra el equipo más quirúrgico del mundo. Porque al Real Madrid le bastó una aproximación para desnivelar la balanza. Valverde abrió en canal al Atlético con una conducción marca de la casa, Rodrygo trianguló con Tchouaméni y el mediocentro francés filtró como el mediapunta más estiloso para que el paulista definiese al primer toque y dejase a Oblak haciendo la estatua.

Bailó de inmediato el ex de Santos, reivindicativo en apoyo de un Vinicius que más adelante tendría un feo gesto al escenificar un codazo inexistente de Reinildo en busca de la expulsión del ya apercibido zaguero mozambiqueño. No picó Martínez Munuera. Conviene que Ancelotti corrija cuanto antes semejantes marrullerías de su estrella. No valen como excusa para que un puñado de descerebrados den rienda suelta a sus majaderías, pero le sobran a un futbolista que debe dar ejemplo de comportamiento deportivo por más que en el prefacio del choque fuera objeto de

Trató de revolverse el Atlético. Griezmann, omnipresente, percutió como un rayo y disparó con fiereza, pero Courtois respondió con una manopla soberbia. Mas los rojiblancos habían perdido fuelle. Un pecado mortal cuando al otro lado está una escuadra que pulsa las debilidades del adversario como pocas. Modric habilitó a Vinicius, que tiró la diagonal y retó a Oblak. El palo se interpuso en el camino del carioca, pero Valverde recogió el rechace y reventó la bola contra la malla. Severísimo correctivo para un Atlético cuyas mejores intentonas, caso de un disparo seco de Carrasco, morían en las manos de Courtois.

Apenas cambió el panorama a vuelta de vestuarios, con el Real Madrid cómodo con las urgencias del Atlético. En vista de ello, a Simeone no le quedó más remedio que elevar la artillería reclutando a Cunha y Morata a costa de un Joao Félix de nuevo intrascendente en un enfrentamiento de máxima rivalidad capitalina, y un De Paul algo más entonado. El Cholo acabaría con cuatro efectivos de neto perfil atacante, pues más adelante alistó a también a Correa.

Pero fue la estrategia la que revivió al Atlético. Un córner mal defendido por Courtois y por Militao aportó pimienta a un choque que el Real Madrid manejaba, hasta entonces, a su antojo. Todo corazón, achuchó el Atlético, que acabó con diez por la expulsión de Hermoso. Aguantó el Real Madrid, sobrio y cerebral en medio de la tormenta para resolver un encuentro en el que la sangre estuvo cerca de llegar al río. Nadie consigue echarle el lazo.

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