Carlo Ancelotti, contrariado durante el clásico. / Javier Barbancho (Reuters)

Análisis

El despropósito táctico del clásico pone a Ancelotti en el disparadero

El entrenador del Real Madrid queda tocado por su errática gestión del partido ante el Barça, donde desnudó a su equipo con decisiones incomprensibles

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Napoleón Bonaparte afirmaba que la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana, pero el batacazo del Real Madrid frente al Barça cuenta con un progenitor destacado: Carlo Ancelotti. El técnico italiano desnudó al líder de la Liga con una serie de incomprensibles apuestas en el apartado táctico que precipitaron una humillación histórica frente al eterno rival y perdió parte del crédito que se había arrogado con un trabajo, hasta el domingo, más que notable. Los blancos, que acudieron con espíritu festivo, salieron del Santiago Bernabéu con disposición de velatorio y su entrenador señalado. Pese a que el título doméstico parece seguir estando a buen recaudo, una derrota de semejante calibre siempre pasa factura.

Ancelotti dilapidó las opciones de su equipo desvistiendo a un santo para intentar vestir a otro. La baja de Benzema, el futbolista más determinante del campeonato, situó al preparador de Reggiolo ante una difícil tesitura. El sudoku tenía complicada solución, pero Carletto escogió la peor de todas las posibles. Situar a Modric de casi nueve fue un invento desastroso del transalpino, que en lugar de hacer los experimentos con gaseosa, ensayó con un caldo de gran reserva como es el clásico.

Privó a su tropa de un referente ofensivo que fijase a los centrales y amenazase en el área, renunció a su principal vector de juego y fracasó en su objetivo de presionar la salida del Barça con dos activos sin piernas suficientes para semejante cometido como Modric y Kroos. Un despropósito en toda regla que empeoró con las variantes que introdujo a medida que avanzaba el encuentro y se mascaba la tragedia, pasando al comienzo de la segunda parte a una defensa de tres centrales que no había trabajado y que no hizo sino agudizar el estropicio con dos tantos que consumaron el descalabro.

Sorprende el arrebato de un técnico tan experimentado como Ancelotti en un momento en el que el Real Madrid tenía bien encauzada la Liga y le valía un resultado aseado ante el Barça para mantener el rumbo. Pero la 'Benzemadependencia' devoró a los blancos, que merecieron un correctivo aún más severo ante un Barça que firmó su acta de refundación con una goleada de escándalo que puso fin a su racha de seis clásicos consecutivos sin conocer la victoria.

Aunque trató de restar dramatismo al rejonazo, a Ancelotti no le quedó más remedio que entonar el mea culpa. «Me equivoqué en el planteamiento», aseveró el transalpino, que resaltó que se había perdido una batalla pero la guerra seguía por buenos derroteros. Con nueve puntos de ventaja sobre el Sevilla y doce sobre Barça y Atlético (aunque los azulgranas tienen un partido menos), el Real Madrid tendría que caerse a plomo en las nueve jornadas restantes para perder la Liga. No parece probable porque hasta el momento se ha comportado como una escuadra bastante fiable. Solo ha perdido tres partidos en el campeonato y ya superó baches como el que se produjo con las derrotas encadenadas frente al Sheriff en la Champions y el Espanyol en el torneo de la regularidad, a las que respondió ganando doce de los trece partidos siguientes.

Relajación

Pero la bochornosa debacle contra el Barça mete presión a Ancelotti y aviva el debate sobre su gestión de una plantilla en la que hay casi una decena de futbolistas defenestrados de la talla de Bale, Hazard o Jovic. El galés, descarte para el clásico por una indisposición de última hora a cuatro días de la repesca para el Mundial con Gales que no se perdería por nada del mundo, solo ha disputado 78 minutos en lo que va de año, el belga acumula más de un mes sin vestirse de corto pese a que no constan problemas físicos de ningún tipo y el serbio no es ni siquiera la tercera opción para cubrir las ausencias de Benzema. A buen seguro que la actitud de unos y otros no contribuye a que Ancelotti les conceda el indulto, pero ha desmotivado a un nutrido grupo con la palmaria falta de confianza en sus servicios.

Cabe atribuir también su alícuota parte de responsabilidad a una tropa a la que pudo la euforia de la remontada frente al PSG y que saltó al clásico con un posible exceso de relajación por su holgada renta en la Liga. «Hoy hemos dado una imagen inaceptable para este club», resumió Courtois, el único que se salvó de la quema con un puñado de intervenciones que evitaron una escabechina aún mayor. La buena noticia para el Real Madrid es que el parón de selecciones le ofrece espacio para reflexionar, resetear y recuperar a Benzema, el hombre que puede curar casi todos los males con sus goles.