Fede Valverde celebra el gol que encarriló el triunfo del Real Madrid ante el Leipzig. / Violeta Santos Moura (Reuters)

Análisis

El Halcón recoge el guante de Ancelotti

Valverde, autor de dos dianas y otras tantas asistencias en sus cuatro últimos partidos, asume el reto goleador que le ha fijado el técnico y ya ejerce como líder del Real Madrid

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Después de estimular con éxito a Vinicius, hasta el punto de convertirle en una de las figuras más desequilibrantes y letales del panorama futbolístico actual, Carlo Ancelotti ha picado a Fede Valverde con un reto similar al que planteó al extremo brasileño cuando inició su segunda etapa en el banquillo del Real Madrid: disparar su producción goleadora. «Lo que me sorprendía de él es lo poco que marcaba, solo hizo un gol la campaña pasada. Le dije que tiene una piedra en el pie, un disparo increíble, hoy ha marcado con la izquierda, y le dije que si no marcaba por lo menos diez goles tenía que romper mi carnet de entrenador», reveló el preparador de Reggiolo tras la victoria del Real Madrid frente al Leipzig en la segunda jornada de la fase de grupos de la Champions, fraguada a partir de un tanto del versátil futbolista uruguayo que desatascó a su equipo en una noche espesa.

Fue el segundo partido consecutivo de Valverde viendo puerta, tras descerrajar el último fin de semana al Mallorca con un zurdazo espectacular al término de un contragolpe prodigioso. El de Montevideo, que había inaugurado su registro de dianas esta temporada rematando la goleada del Real Madrid al Celta en la segunda jornada de Liga, suma a esa racha las dos asistencias que repartió ante el Betis, con Rodrygo como beneficiario de un tanto que certificaba el liderato en solitario de los blancos, y frente al Celtic en el estreno del rey de Europa en la presente edición de la Champions, esta vez teniendo a Vinicius como destinatario de una entrega muy parecida a la que validó la Decimocuarta en el Stade de France.

En el espacio de doce días, Valverde ha estado involucrado de forma directa en cinco de los once goles que ha marcado en los cuatro encuentros más recientes un Real Madrid que sojuzga a los adversarios con una eficacia demoledora en las segundas partes. El conjunto de Chamartín ha firmado 16 de los 22 goles que acumula en lo que va de curso a partir del minuto 46 de partido y no ha encajado ni uno solo tras el paso por la caseta. Datos que contrastan con los 6 que ha anotado y los 5 que ha recibido en los primeros tiempos. Un claro exponente de la bipolaridad de una escuadra que abruma a base de potencia y poderío físico a sus rivales cuando las fuerzas de estos menguan.

Una faceta en la que descolla Valverde. El otrora Pajarito mutó en Halcón ya la pasada campaña, cuando se ganó un puesto en el once en el último tramo y fue pieza determinante en la final de la Champions frente al Liverpool, que resolvió un gol de Vinicius después de que el uruguayo irrumpiese como un meteoro en la retaguardia 'red' y soltase un centro-chut que aprovechó el carioca para sellar el único tanto del partido.

Espejo de Juanito

Pero Ancelotti sabe que el ex de Peñarol puede elevar aún más sus prestaciones y por eso le aprieta. Valverde marcó seis dianas en sus cuatro primeras temporadas en el Real Madrid: 0 en los 25 partidos que disputó en la campaña 2018-19, 2 en los 44 encuentros en los que participó en la 2019-20, 3 en 33 choques de la 2020-21 y 1 en los 46 de la 2021-22. En los ocho que constituyen el periplo inmaculado del Real Madrid hasta la fecha ya ha rubricado tres tantos que le han convertido, junto a Vinicius, en el futbolista más entonado de los blancos a las puertas del derbi del domingo en el Metropolitano.

Valverde ha recogido el guante que le lanzó Ancelotti y se ha erigido en uno de los jugadores preferidos por el madridismo por su filo pero, sobre todo, por la pasión con la que vive los partidos y el empuje que da a su equipo. Tímido lejos del rectángulo de juego, derrocha carácter sobre el pasto, hasta el punto de que la parroquia merengue comienza a ver en él parte del espíritu de Juanito. Junto a la plasticidad de la diana que anotó frente al Leipzig, llamó la atención la rabia de su celebración. «Era mi forma de demostrar el orgullo del Madrid, que siempre tenemos que pelear», desgranó el protagonista de la noche.

Pero también sobresalió su capacidad para hacer grupo y sus dotes de liderazgo cuando reclamó el apoyo del público a Asensio, después de que el balear escuchase pitos en su salida al césped tras el berrinche ante el Mallorca. «Se verá por las cámaras que cuando entró yo levanté la mano para que le aplaudieran. No es agradable que te piten, pero al final logró revertir la situación y terminó en aplausos. Es una gran chico, con mucha calidad y le necesitamos», dijo de su compañero.