Marcelo, capitán del Real Madrid, levanta la Champions y lo celebra con sus compañeros./reuters

Marcelo, capitán del Real Madrid, levanta la Champions y lo celebra con sus compañeros. / reuters

Final de la Champions

Vinicius y Courtois abrochan la Decimocuarta de un Madrid mágico

Un gol del extremo brasileño y la estratosférica actuación del portero belga catapultan al equipo de Ancelotti, verdugo en París de un Liverpool extraordinario

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Enviado especial a París

El Real Madrid vuelve a ser el amo y señor del continente. El equipo de Carlo Ancelotti rindió a un Liverpool extraordinario con una diana de Vinicius y una estratosférica actuación bajo palos de Courtois que resultó más decisiva que cualquier gol para abrochar la Decimocuarta en el Stade de France, escenario talismán que ya fue testigo de la Octava frente al Valencia.

Los blancos, de menos a más, sobrevivieron en la primera parte al torrente ofensivo de un Liverpool que intimidó lo indecible con su ritmo e intensidad, pero que volvió a ser víctima en el segundo periodo del embrujo y la clase de una escuadra ingobernable en las finales de su competición fetiche. No las juega, las gana. El conjunto de Chamartín supo aguantar hasta que llegó su momento. Y, como es costumbre de la casa, amortajó a su adversario con precisión quirúrgica.

Cuatro años después de tocar el cielo en Kiev frente a los 'reds', la tropa de Ancelotti dio cuenta de nuevo del equipo de Jürgen Klopp para vengar la derrota del 'Madrid de los García' en París y poner un broche grandioso a una Champions en la que nadie le daba como favorita cuando comenzó allá por el mes de septiembre la por entonces ruta a San Petersburgo, pero que ha terminado domando con su magia para rematar un doblete histórico y cerrar por todo lo alto un torneo que se recordará durante décadas por la epopeya de los blancos, ya con hasta nueve pentacampeones de Europa en sus filas.

0 Liverpool

Alisson, Alexander-Arnold, Konaté, Van Dijk, Robertson, Fabinho, Henderson (Keita, min. 77), Thiago (Firmino, min. 77), Salah, Mané y Luis Díaz (Diogo Jota, min. 65).

1 Real Madrid

Courtois, Carvajal, Militao, Alaba, Mendy, Casemiro, Modric (Ceballos, min. 89), Kroos, Valverde (Camavinga, min. 85), Benzema y Vinicius (Rodrygo, min. 92).

  • Gol: 0-1: min. 59, Vinicius.

  • Árbitro: Clément Turpin (Francia). Amonestó a Fabinho.

  • Incidencias: Final de la Liga de Campeones 2021-2022, disputada en el Stade de France ante 75.000 espectadores.

Grandioso cierre a un encuentro que estuvo precedido por un gravísimo problema de seguridad en el acceso al recinto de miles de aficionados del Liverpool que retrasó media hora su comienzo y afeó la conducta de los 'hooligans' británicos, muy por debajo de la gran nobleza de su equipo.

A Klopp se le habían torcido incluso antes los planes porque Thiago figuraba en el once que había facilitado, pero el internacional español se resintió en el calentamiento previo de la lesión que sufrió en la última jornada de la Premier y fue duda hasta el último momento, aunque acabó siendo de la partida y dirigió con maestría.

Digirió, sin embargo, bien el caótico preludio el Liverpool , que mordía muy arriba y hacía gala de esa aguerrida presión que constituye su santo y seña. Respondió con aplomo el Real Madrid, al que impulsaba la historia, la experiencia y una afición que empujaba con el alma. Los 'reds' pretendían imponer un ritmo alto. El equipo de Ancelotti prefería que el envite no se revolucionase. La diferente aproximación al duelo cristalizó en un Liverpool autoritario en el descorche y un Madrid asfixiado.

Rey de los milagros

Las huestes de Klopp se acantonaron en la frontal del área del Real Madrid y lanzaron una andanada de cuidado en el primer tramo. Courtois desbarató una ocasión pintiparada de Salah y el palo se interpuso en el camino de Mané después de que el cancerbero belga desviase con la yema de los dedos lo justo para facturar otro de sus milagros. Acometía con un bestial ímpetu del cuadro británico, motivadísimo por la afrenta en el Olímpico de Kiev ante un equipo desbordado que solo cogía temperatura en las escasísimas ocasiones en que lograba superar la primera línea de presión del rival. La puesta en escena del campeón español fue pobre, sin más amenaza que las episódicas apariciones de Vinicius en una primera parte en la que no hubo ni rastro de la zona de creación y Benzema quedó como un islote.

Al francés, en cualquier, caso, no se le puede dejar ni un metro. Lo comprobó, una vez más, el Liverpool, cuando a Benzema le cayó un balón de la nada y el '9' detuvo el tiempo. Paró, templó y rompió la cadera a Alisson, al que batió con guante de seda. Pero el juez de línea vio fuera de juego. El VAR corroboró la decisión tras una revisión interminable. Correrán ríos de tinta porque Fabinho interviene y ofrece los suficientes elementos para que el Real Madrid vea una mano negra, aunque la victoria de la escuadra española acallará la polémica.

Regresó con otras hechuras tras el paso por la caseta el Real Madrid, el mejor fondista del continente. El gol anulado pareció activar un resorte en el bloque de Chamartín, donde sobresalía la jerarquía de Militao y el ardor de Carvajal. El lateral de Leganés ha acabado la campaña como un tiro y en Saint-Denis ofreció un recital de raza. Fruto de su empuje fue el germen de la acción que desniveló la balanza, con Valverde acelerando en modo Halcón para que Vinicius, solo en el segundo palo, superase a Alisson y pusiese en trance a la hinchada del Real Madrid.

La diana de Vinicius trasladaba toda la presión al Liverpool, con media hora por delante para reponerse del mazazo. Lo intentó Salah dándole mucha rosca a un zurdazo desde la frontal, pero Courtois firmó otra parada colosal. El belga le sacó luego el gol por dos veces al egipcio, que ya se veía a tiro de piedra su venganza, especialmente en un disparo a quemarropa que el guardameta desvió con el cuerpo, y volvería a agigantarse para evitar el empate tras un rebote que puso a prueba el corazón de los madridistas. Esta Champions se recordará para siempre por los goles de Benzema, pero también por las paradas de Courtois, un arquero sin par.