Piqué salva el primer 'match ball'

Grupo E | Jornada 3

Piqué salva el primer 'match ball'

El conjunto de Koeman se agarra a la Champions al imponerse al Dinamo de Kiev con lo justo en un aburrido partido

DANIEL PANERO MADRID

Era ganar o ganar y el Barça, aunque con dudas, hizo los deberes. El conjunto que dirige Ronald Koeman no cuajó un gran partido, ni mucho menos, pero se impuso al Dinamo de Kiev gracias a un solitario tanto de Gerard Piqué en la primera mitad y sigue con vida en la Champions League. Los culés llegarán al clásico tras vencer en Liga al Valencia y en la máxima competición continental, objetivos cumplidos para subir la moral antes de afrontar un nuevo partido crucial.

«Hay que ganar para tener opciones de estar en octavos» o «nos jugamos nuestro futuro en Champions» fueron algunos de los mensajes que Ronald Koeman lanzó en la rueda de prensa previa al choque frente al Dinamo. Todos ellos se diluyeron con el once inicial. El técnico neerlandés dejó fuera a Ansu Fati, aún inmerso en el plan específico de recuperación, y sin él bajaron las pulsaciones del equipo y también de un Camp Nou que necesita emociones fuertes. Su sitio lo ocupó Luuk de Jong, un nueve de referencia, para que Jordi Alba y Sergiño Dest, de nuevo en el extremo, surtieran de centros laterales para abrir la lata del equipo ucraniano.

1 Barcelona

Ter Stegen, Mingueza (Coutinho, min. 46), Piqué, Lenglet, Alba, Gavi (Sergi Roberto, min. 69), Busquets, Frenkie de Jong, Dest, Depay (Agüero, min. 75) y Luuk de Jong (Ansu Fati, min. 46).

0 Dinamo de Kiev

Bushchan, Kedziora (Tymchyk, min. 78), Zabarnyi, Syrota, Mykolenko, Sydorchuk, Shaparenko, Tsygankov (Karavaev, min. 85), Buyalskiy (Ramírez, min. 85), De Pena (Vitinho, min. 61) y Supryaha (Garmash, min. 61)

  • Gol: 1-0. min. 36, Piqué.

  • Árbitro: Clément Turpin (Francia). Amonestó a Frenkie de Jong.

  • Incidencias: Partido de la tercera jornada de la Liga de Campeones, disputado en el Camp Nou ante unos 45.000 espectadores.

Ese plan, que tan poco gusta al aficionado culé, derivó en un Barça en el que el centro del campo compuesto por Busquets, Frenkie de Jong y Gavi no conseguía imprimir la velocidad suficiente para descomponer al campeón ucraniano, que salió al Camp Nou con la idea de no perder el sitio. El resultado fueron treinta minutos en los que el principal argumento pasó a ser el centro lateral. Sergiño Dest primero y Luuk de Jong después probaron sin fortuna la meta defendida por Bushchan.

El runrún del Camp Nou, que sabía lo que se estaba jugando su equipo, fue suficiente para que Koeman mirara hacia atrás en busca de soluciones y viera a Ansu Fati y Coutinho. Fue salir ambos jugadores a calentar, un aviso a navegantes, y el Barça encontró el camino del gol. Jordi Alba puso su enésimo centro lateral y apareció Gerard Piqué libre de marca en el área para adelantar a los culés antes del descanso y maquillar una primera parte discreta del Barça.

Así lo vio Ronald Koeman, que en el descanso decidió mover fichas con la entrada de Ansu Fati y Coutinho por Luuk de Jong y Mingueza. Los cambios mejoraron algo al Barcelona, que logró subir las revoluciones del partido y se lanzó en busca de un gol que le permitiera afrontar la segunda mitad con mayor tranquilidad. Frenkie tuvo una ocasión clara tras una combinación con Dest y Ansu Fati pudo marcar tras un error en la salida de balón de Bushchan. No lo hizo y poco a poco el Barça fue cayendo en la apatía y la falta de profundidad mostrada en la primera mitad.

Inercia peligrosa

Esa peligrosa inercia la aprovechó el Dinamo de Kiev para coger aire y llegar con vida a la última media hora de partido, momento en el que cambiar su hoja de ruta y empezar a pensar en ser dañino para la portería defendida por Ter Stegen. Con esa idea, Mircea Lucescu renovó el frente de ataque con la entrada de Garmash y Vitinho y su equipo empezó a salir con más lucidez de la presión culé y a incomodar con centros laterales y con una mayor posesión en campo contrario.

A partir de ahí fue un quiero y no puedo de ambos equipos. El Dinamo se mostró inoperante con el devenir de los minutos y el Barça quiso cambiar la tendencia mostrada a lo largo de todo el anodino choque con cambios, como la entrada de Agüero y Sergi Roberto, pero no lo logró. Los de Koeman dejaron correr los minutos en el tramo final conscientes de la importancia de los tres puntos de cara a la presencia en octavos de final, pero sabedores de que deben mejorar si quieren vencer al Real Madrid el domingo en el clásico.