Sergio Ramos, en un partido con España. / Marcelo del Pozo (Reuters)

Análisis

La caída del último rockero

Presente en cuatro Mundiales y tres Eurocopas, un curso lleno de problemas físicos ha acabado apartando a Sergio Ramos de una gran cita de selecciones por primera vez en quince años

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

Historia viva de la mayor época de gloria del fútbol español, Sergio Ramos se perderá por primera vez una gran cita de selecciones desde 2006. Indiscutible para Luis Aragonés, Vicente del Bosque, Julen Lopetegui, el interino Fernando Hierro, Robert Moreno y Luis Enrique, los problemas físicos que han convertido su temporada en un suplicio han acabado por tumbar el sueño del formidable central de Camas de pulverizar en la Eurocopa que se disputará este verano la plusmarca planetaria de internacionalidades que ostenta el egipcio Ahmed Hassan con 184 entorchados con 'Los Faraones'.

Desde que Luis Aragonés le diese la alternativa el 26 de marzo de 2005 en un amistoso contra China disputado en Salamanca cuando el por entonces lateral derecho del Sevilla estaba a punto de cumplir los 19 años pero ya tenía, en palabras del 'Sabio de Hortaleza', «más cojones que el caballo de Espartero», el andaluz había sido un fijo para todos los técnicos que ocuparon el banquillo de La Roja y pieza destacadísima en la etapa dorada que abrió la selección con la conquista de la Eurocopa de 2008 disputada en Austria y Suiza, tuvo su culmen dos años después en el Mundial de Sudáfrica y clausuró revalidando el cetro europeo en el Olímpico de Kiev con una goleada de escándalo a Italia el 1 de julio de 2012.

El defensa, que se había estrenado como goleador vistiendo la casaca nacional con un doblete en el set endosado a San Marino en octubre de 2005, acudió con once partidos como internacional a sus espaldas al Mundial de Alemania, en el que participó en tres de los cuatro duelos que desembocaron en la eliminación de la selección española a manos de la Francia de Zinedine Zidane en octavos. Fue la primera de las cuatro Copas del Mundo que contabiliza, a las que suma tres Eurocopas.

Para entonces ya era una pieza clave en el Real Madrid y su carácter le concedía galones dentro de un vestuario nacional en el que permanecían pesos pesados como Iker Casillas, Carles Puyol o Raúl González. También le ayudaba a lidiar con las críticas, independientemente de quién proviniesen. El propio Luis Aragonés le afeó un error de marcaje que le costó a España un gol ante Rusia y mantuvo un notorio encontronazo con el camero a dos días del duelo de cuartos de final ante Italia, pero el sevillano terminaría contribuyendo con sus buenas actuaciones a que España alzase la Eurocopa de 2008 en el Ernst Happel Stadion de Viena.

Cielo e infierno

La salida de Luis Aragonés y su relevo por Vicente del Bosque no alteró su estatus en la selección, con la que acudió a Sudáfrica y fue titular en los siete envites que desembocaron en el estallido de felicidad que desató el gol de Andrés Iniesta en la final ante Holanda que acogió el Soccer City Stadium de Johannesburgo. Fue incluido en el once ideal de un torneo que constituyó el principal hito en la historia de la selección.

Dos años después, Sergio Ramos volvió a ser uno de los puntales del combinado con el que el preparador salmantino defendió con éxito el cetro continental en la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Su penalti a 'lo Panenka' en semifinales ante Portugal puso a prueba la resistencia cardíaca de los españoles, pero fue determinante para que La Roja accediese a una final que terminó siendo el 'canto del cisne' de un equipo irrepetible.

A partir de ahí, la selección inició una cuesta abajo que tuvo su primera parada en el Mundial de Brasil. Sergio Ramos, que venía de ser el héroe de la 'décima' para el Real Madrid, pasó de tocar el cielo a sufrir el infierno en Curitiba, escenario de la eliminación de España en la fase de grupos.

Vivió también el fiasco de Saint-Denis, donde Italia batió en octavos de final de la Eurocopa de Francia a una España que cerró el ciclo de Vicente del Bosque para encomendarse a Julen Lopetegui con la mira puesta en el Mundial de Rusia. Allí Sergio Ramos experimentó su peor momento en la selección como líder de un vestuario que se quedó sin técnico en puertas de su puesta de largo. La 'crisis de Krasnodar' demandó su intervención fuera y dentro del campo y fue el episodio más agitado en la longeva carrera de un futbolista que acabó batiendo en octubre de 2019 el récord de internacionalidades con España que detentaba Iker Casillas y siguió sumando apariciones con La Roja hasta que sus problemas en la rodilla han llevado a Luis Enrique a dejarle fuera del equipo que acudirá este verano a la Eurocopa.

Con su futuro en el Real Madrid pendiendo de un alambre, el central reaccionó con disciplina. «Me duele no haber podido ayudar más a mi equipo y no defender a España pero, en este caso, es mejor descansar, recuperarse bien del todo y, el año que viene, volver como lo hemos hecho siempre. Duele no representar a tu país, pero hay que ser honesto y sincero. Le deseo a todos mis compañeros muchísima suerte y ojalá hagamos una gran Eurocopa. Animaré como uno más desde casa. ¡Un saludo grande a todos y siempre Viva España y Hala Madrid!», escribió en sus redes sociales un mito que promete seguir dando guerra más adelante porque la palabra rendición ni figura en su diccionario.